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Columnas: El Filósofo de Güemez

¡…Me puse feliz!

/ 28 de Diciembre, 2016 / Ramón Durón Ruíz (†)

En esta sección se continuarán publicando las colaboraciones que son un legado póstumo de nuestro amigo Ramón Durón Ruiz, El Filósofo de Güémez

Cuando está por concluir el 2016, el viejo Filósofo te recuerda la importancia de aprender las lecciones del tiempo, que se expresan a través de un refrán popular: “Es una lástima que el lapso entre ser demasiado joven y demasiado viejo sea tan breve, y que tengamos que decir con tristeza: ¡Qué temprano se nos hizo tarde!”1

Así que para el 2017 que está por iniciar, de todo corazón deseo que no se te haga tarde en tu vida, que todas las cosas lleguen a ti justo a tiempo, ni antes, ni después; que aprendas lo importante que es: “La locura de ser yo… en lugar de la locura de querer que seas como yo”; “La locura de amar… en lugar de la locura de poseer”; “La locura de saberte loco… en lugar de la locura de creerte cuerdo”.

Quiero que inicies el año desechando –cómo tiras a la basura lo que no sirve, porque si la guardas en tu interior, si las reprimes te enferman– la amargura, el resentimiento, el odio, el desánimo y el rencor círculos vicioso de emociones negativas que al romper tu armonía vital, te llevan a la enfermedad.

Quiero que cada uno de los 365 días del 2017 estén llenos del círculo virtuoso del entusiasmo, la felicidad, el ánimo y la alegría, emociones positivas que al contactarse con tu divinidad interior, te auxilian para restaurar tu control vital, armonizando tu trinidad: mente, cuerpo y espíritu, ayudándote a conectar con tu ser y a procesar la vida adecuadamente.

Este año que está por iniciar, te invito a que cada día honres tu cuerpo, alimentándolo bien y ejercitándolo; enaltece tu mente, con una actitud mental positiva, que te recuerde que “eres una expresión de lo divino bajado a lo humano”2 y glorifiques tu alma –que llegó a este mundo a evolucionar– haciendo el bien por el bien mismo, en todo momento, en cualquier lugar a toda la gente.

Como tanatólogo sé, que un porcentaje muy alto de las enfermedades en el mundo moderno provienen de no fluir en armonía con el universo, de un desequilibrio entre alma, mente y cuerpo, de no querer procesar ni expresar saludable y adecuadamente, viejas y nuevas emociones negativas, que corroen tu ser espiritual, tu cuerpo y tu vida. 

El miedo es el común denominador que enferma al ser humano, –cuando no se sabe manejar adecuadamente– paraliza tu energía transcendental, tenemos tantos miedos como debilidades poseamos: miedo a la enfermedad, miedo a la vejez, miedo al desempleo, miedo a la pobreza, miedo a la soledad, miedo a la muerte, y mientras con el paso del tiempo te llenes de miedos… la vida se te va.

Miedo es separación de amor, y no llegaste a esta carnalidad por casualidad, –en la vida no hay casualidades– sino como una sublime manifestación de amor de tus padres.

Recuerda que no hay triunfador que no haya pasado por un momento de miedo e incertidumbre. El miedo es tan sacrosanto como el amor, sabiamente has que no se vuelvan en tu contra, conviértelos en tus amigos, utilízalos para superar tus límites, para catapultarte hacia el cielo, que ambos te sirvan para autoafirmar tu evolución espiritual y crecimiento físico, para confirmar lo que eres: un ser maravilloso que llegó a esta vida a triunfar, ser feliz y trascender.

Para concluir el 2016 que mejor que la siguiente reflexión: “Jamás olvides que tu vida es más grande que tus miedos; que tus fuerzas son mayores que tus dudas; que aunque tu mente este confundida, tu corazón siempre sabrá la respuesta. Con el tiempo, lo que HOY es difícil; mañana será un tesoro. Lucha por lo que te llena el alma y ten la virtud de saber esperar, porque todo lo que tiene que ser… ¡SERÁ!”

Sé que el 2017 será espectacular para ti. HOY que concluye un año más de vida, la palabra que resume mejor, lo que el año que se va trajo a nuestra vida es: ¡Gracias!

¡Gracias Padre!, por enseñar al campesino “de allá mesmo” a volar con dos alas: el Amor, que es el soplo Divino que tranquiliza mi ser y el Humor, que es el néctar que alimenta mi vida.

El Filósofo de Güémez que en su autenticidad rural e ingenuidad provinciana, no tiene barreras sociales que lo limiten para vibrar con la magia que proveen el amor y la alegría y haciendo suyo el humor del mexicano dice: “Este fin de año no sabía que ponerme… ¡Y ME PUSE FELIZ!” ¡FELIZ Y PRÓSPERO 2017!

1.- http://www.slideshare.net/maricarmencoaching/las-etapas-de-la-vida-junto-a-los-arboles 2.- Miguel Servet, teólogo y científico español

filosofo2006@prodigy.net.mx