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Columnas: La Talacha

Los retos para el 2017

/ 03 de Enero, 2017 / Francisco Cuéllar Cardona

En la patria grande y en la patria chica, hay dos grandes pendientes que 
sin perder el optimismo, deben atenderse con disposición desde las instancias de gobierno, para que el estado de ánimo y percepción en la población
cambie para bien. No hacerlo, los gobiernos federal y estatal, estarían entrando en un proceso de desgaste que traería implicaciones políticas adversas.

En el ámbito federal, el gobierno de Enrique Peña Nieto, tiene más complicado el escenario. Cerró mal el 2016 e inició peor el 2017.

El alza a las gasolinas que generó una irritación social y que puede desembocar en tragedias, debe atenderse de inmediato; y el aumento a las tarifas de luz, anunciado este lunes por la CFE, atiza el enojo y pone en una posición incómoda al gobierno de Peña Nieto, que desde cualquier ángulo está destinado a perder el poder en el 2018, a causa de todas las pifias registradas desde que empezó su gobierno en el 2012.

El 2017, en el terreno político, pinta para Enrique Peña, terrible. El 95 por ciento de la población nacional y todos los análisis serios que se hacen en el extranjero sobre su gobierno, aseguran que el PRI perderá el poder y la causa principal es el desgobierno que ha hecho el presidente. Son mínimos los que le dan posibilidades de que siga en el gobierno, incluso, secretarios del gabinete, aseguran en voz baja que, todo está perdido.

La pregunta que se hace, en este arranque de año, es si ¿Peña Nieto puede revertir los negativos de su gobierno y enderezar el barco de aquí al 2018?. 
La respuesta es contundentemente negativa y todos coinciden que solo un milagro político, puede cambiar la suerte del PRI y de Peña Nieto. 

2017, es un año crucial para el régimen federal. El gran pendiente es que haga las cosas bien (que se antoja imposible) y que la percepción social cambie. 

Por lo que hace a la patria chica, el escenario es más relajado, pero no deja de tener sus aristas. En el gobierno de García Cabeza de Vaca, hay
pendientes por resolver y que muchos están esperando los resultados positivos que trae toda alternancia. A diferencia de Peña Nieto, el gobernador de Tamaulipas tiene un amplio margen para que la percepción se torne positiva. Los tres meses de gobierno del 2016, fueron una carga todavía del pasado que hizo imposible ver un cambio. La inercia negativa de los gobiernos priístas impidieron que durante 90 días, se percibieran los vientos del cambio. Hubo algunos chispazos, pero en tres meses no se pueden hacer evaluaciones de peso y de pesos. En este 2017, ahora sí aplica el borrón y cuenta nueva. Atrás quedó el pasado y sus pecados y serán las instancias de justicia, si hay que aplicar la ley a aquellos que le fallaron a Tamaulipas. El verdadero arranque del gobierno de la alternancia, comienza en enero. 

Ya hay presupuesto propio, diseñado y confeccionado por el nuevo gobierno, aunque con sus ajustes e imperfecciones, pero el dinero ya está en caja. Los funcionarios nuevos y faltos de experiencia ya deben estar encarrilados y con el control de las dependencias. 

El Gobernador a partir de hoy, tiene prisa; lo sabe y lo dijo en su discurso de toma de posesión de los resultados van a tardar pero deben empezar a notarse. El reto y los pendientes en Tamaulipas es que el tema de la inseguridad empiece a bajar. Que la convivencia política entre todos los actores políticos se vea. Que se muevan las principales columnas vertebrales que sostienen al Gobierno: La Secretaría General de Gobierno que haga la tarea política de unir, consensar y mantener la gobernabilidad de la alternancia; que sea una Secretaría fuerte, que inspire e infunda respeto hacia el interior del gabinete, hacia los otros poderes y los 43 municipios. Una Secretaría de Bienestar Social que haga su tarea social; que vaya y atienda a los sectores más vulnerables, que muestre la cara sensible y comprometida del cambio, y más que mantenga y fortalezca una relación con la sociedad civil que ha sido olvidada por todos los gobiernos.

Una Secretaría de Salud, que fortalezca la infraestructura hospitalaria, que atienda el abasto de medicinas y cure las enfermedades de los tamaulipecos.
Que se eliminen las frivolidades y que se sienta el cambio.

Una Secretaría de Educación que haga su tarea y vaya de la mano del sindicato para sacar adelante la Reforma Educativa.

Que eduque, pero también haga política. Si la General, Bienestar Social, Salud y Educación operan y cumplen, la alternancia caminara sin sobresaltos.
Quedara solo al Gobernador sacar raja política al bono democrático que le dieron los tamaulipecos y que creyeron el 5 de junio pasado.

Si estos pendientes o retos se cumplen, se llegará al 2018, con fuerza y credibilidad para decirle a los electores que no se equivocaron. Si no es así, entonces habrá que preocuparse, porque los escenarios nacionales hablan ya de una fuerza real que empuja llamada Morena y que Andrés Manuel López Obrador crece amenazante.

Talachazos
TAMAULIPAS ALZA LA VOZ.- Junto con Querétaro y Chihuahua, Tamaulipas es de los tres Estados que más ruido está haciendo contra el gasolinazo. ¿Será que este 2017, Tamaulipas dejará de ser la “Zona del Silencio”. Ojalá y así sea, pues los ojos y los oídos del mundo deben de ver y saber lo que está pasando en nuestro Estado.

EL QUE NO PARA es el Alcalde victorense Óscar Almaraz. Ya trascendió fuera del estado y en los altos círculos del poder nacional que el Edil capitalino que más ritmo, trabajo y ruido trae en Tamaulipas, muy por encima de los alcaldes de los municipios grandes. Entre los actores priistas del Estado y los que están fuera de el, Óscar empieza a ganarse el respeto por el trabajo que ha hecho apenas en 90 días de administración municipal.