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Columnas: La Talacha

En defensa del oficio

/ 05 de enero, 2017 / Francisco Cuéllar Cardona

Ayer fue Día del Periodista. Hubo fiesta, misas y muchas felicitaciones para todos aquellos que ejercen el periodismo que Gabriel García Márquez definió magistralmente como “el mejor oficio del mundo”. Pero ¿cómo están los periodistas hoy?, ¿cómo está el oficio ahora en medio de la violencia que sacude al mundo, al país y a nuestro estado?. El periodismo y los periodistas están hoy en las peores circunstancias; nunca como ahora son víctimas de todo, el mal llamado cuarto poder está en la indefensión total: azotado y acosado por el poder público; amenazado y victimizado por los grupos delincuenciales y lo que faltaba: satanizado, denostado y linchado por las redes sociales que pretenden competir o suplir al periodismo desde un enfoque equivocado y falso.

Hacer periodismo en estos tiempos no es fácil: exige y reclama ética, seriedad, profesionalismo y credibilidad. Y para quienes lo ejercen, el reto es cada vez más exigente. Primero se debe rescatar la sensibilidad: “Las personas malas no pueden ser buenos periodistas; esta tarea sólo es para buenos seres humanos. En el periodismo no caben los cínicos”, subrayaba Kapuscinski, periodista polaco.

Chesterton, el psicólogo y periodista inglés, afirmó en su tiempo que el periodista es el ser humano que se quedó sin profesión: es aprendiz de todo y
oficial de nada, decía. Hoy, esta afirmación toma vigencia porque de nada sirve saber mucho o estar bien informado porque es imposible decirlo o comunicarlo; si lo haces se corre el riesgo de ser silenciado o desaparecido. 

Mexico es el país donde hacer periodismo es un peligro, por encima de países como Irak, Afganistán, Siria o países que viven en guerra. En el país, en los últimos 15 años han sido asesinados 147 periodistas; hay 67 desaparecidos y 234 han sido desplazados de sus hogares. A Tamaulipas se le conoce en el mundo como “La Zona del Silencio” porque pasa todo y no se dice ni se escribe nada. Los periodistas son obligados a escribir sólo cosas buenas del poder público y nada de eventos relacionados con la violencia. Ante este silencio obligado y no entendido por la sociedad, al periodista y a los medios se les ataca injustamente y se les lincha en las redes sociales.

Hoy, son tiempos de dignificar y alzar la voz para defender el oficio. Aquí, como en todas las profesiones, hay buenos y malos, pero son más los buenos que todos los días se van a la cama y se levantan pensando en informar bien y cumplir esa tarea de alta responsabilidad social. Para hacer periodismo se necesita más que tener una cuenta de Facebook, Twitter, Instagram u otra red social y escribir a bote pronto ocurrencias. Hacer periodismo obliga a investigar, comprobar, documentar, y sobre todo construir una credibilidad. 

El periodista y el periodismo, construye y contribuye al desarrollo democrático de una sociedad. Por eso hay que rescatarlo y defenderlo de todas las amenazas que se levantan y se inventan a su alrededor. El periodismo es la constante búsqueda de la verdad, de la transparencia, de la justicia. Es el arma letal para destruir la mentira y la demagogia. Hoy son tiempos para unir y sumar fuerzas para enfrentar a aquellos que ven al oficio periodístico como un enemigo o un estorbo. Son tiempos para construir y exigir respeto para ejercer la libertad de expresión. 

El periodismo, dice Javier Darío Restrepo, filósofo colombiano, es el instrumento para hacer el bien común; es el camino para alcanzar la verdad y la justicia. Si se cumple esto, se llegará al fin último del hombre: encontrar la felicidad. El periodismo, como lo dijo Kampuscinki, sólo lo pueden ejercer las personas buenas y sólo desde esa perspectiva se puede construir una sociedad feliz. 

Que el Día del Periodista, entonces, sirve para reflexionar y rescatar con dignidad este oficio por parte de quienes abrazan con convicción el compromiso de informar todos los días. Un abrazo para todos los colegas que todos los días cumplen con esa encomienda.

Talachazos
ACORRALADO.- Las protestas por el gasolinazo siguen a la alza y el presidente Peña Nieto sigue sin inmutarse. Peor aún, anuncia el regreso al gabinete de Luis Videgaray, el mismo funcionario que durante cuatro años lo metió en la mayoría de los problemas económicos que hoy resiente toda la sociedad mexicana. Cree el Presidente que su ahora Secretario de Relaciones Exteriores es el hombre que acudirá ante Donald Trump para suavizar la agresiva política contra México y contra aquellas empresas gringas que pretenden invertir en nuestro país. Peña Nieto está arrinconado y los que saben afirman que no tendrá buen fin de sexenio y los más radicales vaticinan que no termina.

Por cierto, a propósito del gasolinazo y las protestas que crecen, los diputados federales, incluidos los legisladores tamaulipecos están proponiendo a Peña Nieto revertir el alza a las gasolinas. La verdad es que todos los partidos y los legisladores que aprobaron la Reforma Energética y la liberación del precio de los combustibles no hayan dónde meterse ante el enojo popular que amenaza con desbordarse en el país.