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Columnas: La Talacha

A reinventar la UAT

/ 11 de Enero, 2017 / Francisco Cuéllar Cardona

El conflicto en la Unidad Académica de Trabajo Social debe verse en su justa dimensión, desde una óptica objetiva y sin apasionamientos para entenderla. Es un problema entre el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Carlos Enrique Etienne y el último líder político Gonzalo Hernández, que se resiste a dejar el poder que ha sostenido por años en esa facultad. 

En el tema hay dos acusaciones: la primera que viene desde la rectoría en contra de Gonzalo Hernández y su grupo de maestros que aún mantiene bajo su tutela y la segunda que recae de parte de éste en contra del rector a quien se le trata de endilgar delitos que han trascendido en las redes sociales, pero que nunca han tenido un sustento y que se ha basado en “dichos”. La pregunta que todo mundo se hace ¿quién tiene la razón en este enredo?. Para buscar una respuesta hay que asomarnos al contexto y en el que se da.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas, siempre desde el sexenio de Eugenio Hernández, pasó a ser de facto, una “dependencia” más del gobierno del Estado. No en balde a José María Leal, ex rector, le decían que era un “subsecretario de Educación más” de la administración geñista. Cuando llega Egidio Torre al gobierno, no se sonrojó ni se inmutó para meter las manos a la UAT y encaramó en la rectoría a Enrique Etienne, quien a diferencia de Chema Leal, sí se preocupó por meter orden político, administrativo y académico en la máxima casa de estudios. Etienne llegó al poder por Egidio, pero condicionó a éste para que no metiera las manos en la UAT. Y así fue. A su llegada, cambió a todos los directores de todas las facultades que hacían y deshacían lo que querían en éstas. De paso, eliminó liderazgos políticos que por años mantuvieron privilegios y saquearon a la Universidad, pero sólo le faltó una facultad y esta fue la de Trabajo Social que aun controla Gonzalo Hernández y que hoy es tema en discusión. Gonzalo y maestros atrincherados en el grupo Azul impidieron que el rector Etienne limpiara y cambiara directivos en Trabajo Social. 

El conflicto se salió del entorno universitario y Gonzalo Hernández lo politizó y lo participó al aprovechar el proceso electoral que vivió el Estado en el 2016. Hizo lo que nunca se había visto en la UAT: desde las aulas universitarias ventiló públicamente su ruptura con el PRI y se declaró partidario del proyecto de los vientos de cambio de Francisco García Cabeza de Vaca. Gonzalo ya bajo el manto del proyecto panista, dijo y presumió a todos que sería el
próximo rector de la Universidad. Éste sería su pago por el apoyo al PAN en las pasadas elecciones. 

Hasta donde se sabe, el deseo de ser rector, sólo existió en la cabeza de Gonzalo Hernández. Incluso, los mismos operadores del nuevo gobierno, aseguran que el líder del grupo “falseó información” sobre el rector y su administración y eso provocó el enojo en el gobierno de los vientos de cambio.

Con la llegada al gobierno de García Cabeza de Vaca, se creyó que éste caería en la tentación de meter manos en la UAT como lo hicieron otros gobernadores, pero Cabeza en su momento, declaró que le devolvería la Autonomía a la Universidad y mantendría su distancia y respeto a ésta. Información del primer círculo del gobernador explica que el rector Etienne terminará su periodo rectoral sin contratiempos y está descartado que aspire a reelegirse. En noviembre del 2017; es decir: en 10 meses, debe haber nuevo rector de la UAT, por tanto Etienne termina y se va. Este hecho descarta y desactiva cualquier conspiración y complot
en su contra desde el gobierno como Gonzalo Hernández y su movimiento lo afirman. 

Los operadores políticos de Cabeza de Vaca, han tratado por todos los medios de desactivar la rebeldía de Gonzalo y el grupo Azul, pero éste se ha negado, tanto que aprovechó el enojo social por el gasolina para tomar la calle y en medio de éste meter su pleito con el rector Etienne. “Nada tiene que ver una cosa con la otra”, dicen, pero Gonzalo en su desesperación así ha querido llevar su pleito.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas debe recuperar su autonomía política, administrativa y académica. El rector Etienne, dicho por los académicos que sí están comprometidos con la casa de estudios, ha hecho lo correcto, aunque algunas veces se ha equivocado. Pero su trabajo de sacudir y meter orden en las finanzas, limpiar de lacras y líderes políticos a la UAT que durante años han dañado y frenado su democratización, debe ser valorado. En cuanto a Gonzalo es válida su resistencia, pero ésta no corresponde ya a los tiempos nuevos que vive Tamaulipas y la misma Universidad. 

Los universitarios de bien: maestros y estudiantes, son los responsables de construir la nueva Universidad. Etienne se va al cumplir su periodo rectoral en noviembre y será a partir de ahí, cuando en medio de la autonomía real, la UAT se reinvente en todos los sentidos.

En suma, el pleito Etienne-Gonzalo, si se le puede llamar así, es asunto entre dos, al que está ajena toda la comunidad universitaria y el mismo Gobierno del Estado.