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Columnas: La Talacha

¿Le alcanzará al PRI?

/ 17 de Abril, 2017 / Francisco Cuéllar Cardona

Desde diciembre del 2016 estaba en la agenda de Los Pinos y Bucareli, echarle el guante a Tomás Yarrington y a Javier Duarte, si los escenarios en el Estado de México, Coahuila y Nayarit se complicaban para el PRI. El plan desde entonces, era entregar a los ex gobernadores hoy detenidos, en calidad de prenda política a la opinión pública como buena voluntad, y de que el combate a la corrupción y a la impunidad iba en serio en el gobierno de Peña Nieto. Y así fue.

Los negativos más pesados del gobierno federal en los últimos diez meses, eran los ex gobernadores, y el clamor general era su encarcelamiento. En las lecturas que la Federación tenía también, era si atendía esos dos reclamos de la gente, podría utilizarlos como gancho electoral para darle una manita a los candidatos priistas en los tres estados donde habría elecciones. El meme que circula en las redes sociales con la imagen de Javier Duarte en un lugar donde se guarda un “extintor” con un letrero que dice: “rómpase en caso de emergencia electoral”, ilustra con exactitud lo que todos adivinaban desde meses atrás.

Viendo y analizando en frío las capturas, no causaron gran sorpresa entre la población. Todos sabían que iba a suceder; más en estos días cuando se juega el futuro del poder político en México. Esto, es más que una crónica de unas detenciones anunciadas. Y aunque son muchos los que festejan los dos acontecimientos, la pregunta que todo mundo se hace es: ¿le alcanzará al gobierno priista de Peña Nieto para enderezar las naves tricolores y ganar las elecciones que están en disputa?, ¿podrá capitalizarlo electoralmente para arrimarle credibilidad al PRI y a sus candidatos?.

La verdad que a estas alturas todo es impredecible: afirmarlo o negarlo es aventurado. El hecho es que son los dos ex gobernadores más cuestionados, sobre todo el veracruzano que alcanzó el repudio público más alto de la historia reciente del país, por encima de casos como el de Elba Esther Gordillo, incluso, que la del mismo “Chapo” Guzmán.

Tendrían que pasar muchas cosas para que eventos como estos le arrimen votos al PRI.

Si en un plazo de doce meses, se castigan los actos de corrupción ligados a la Casa Blanca y a Higa; si hay una explicación convincente al caso Ayotiznapa o que aparecieran los 43 estudiantes normalistas; si se frena el alto índice de la violencia, y se asume una conducta patriótica contra las balandronadas y desplantes de Donald Trump, se podría hablar entonces de un cambio de rumbo en la administración peñista que le daría algunos signos de credibilidad.

Pero son muchos los pendientes y mucha la carga negativa que arrastra este gobierno, que hoy lo colocan en la antesala de la derrota electoral en este año y
el que sigue. No hay quien lo salve; sin embargo, en el primer círculo del Presidente, y en el equipo del secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, se creen las falsas mentiras y los oficiosos del régimen alimentan egos y creen que aún la suerte les sonríe: ellos aseguran que la captura los salvará de ir al infierno y que mejorará la percepción de la población sobre el gobierno.

Apenas 24 horas después de la noticia de la aprehensión del tamaulipeco, la presidencia de la República realizó sondeos que aplaudían el hecho, pero todo se vino abajo cuando el gobierno estadounidense aclaró que fueron ellos y no México, quienes instrumentaron el operativo contra el ex mandatario. En el caso de Duarte, van a pretender lo mismo: hacer creer que fue un gran acierto de la PGR, cuando ésta se hizo de la “vista gorda” para detenerlo, incluso, dio todo tipo de facilidades para que el veracruzano escapara.

Conclusión: todo es un show mediático con fines estrictamente electorales de quien todos quieren sacar raja política. Es difícil, a estas alturas del desastre gubernamental darle el beneficio de la duda y creer que la lucha contra la corrupción es cosa seria. Insistimos, Peña Nieto y su gobierno ha perdido toda credibilidad y autoridad política y moral para erigirse como un juez que va a curar todos los males, cuando el país entero sabe que todo está podrido y perdido.

Este show por lo tanto va a continuar. Falta ver que tipo de juicios se van a seguir en contra de Tomás en Estados Unidos y de Duarte en México, y si verdaderamente se aplicará la justicia como dicen.

Talachazos

DESOLACIÓN EN LAS DELEGACIONES.- Aunque todos dan por un hecho que en las delegaciones federales de Tamaulipas se darán los cambios ya, la realidad que se vive en ellas, es desolador y deprimente. Desde diciembre del 2016, el recorte de personal ha sido brutal: 1,500 burócratas federales de confianza fueron dados de baja. Los gastos de operación fueron ajustados hasta el 80 por ciento. En Sedatu, por ejemplo, sólo dejaron dos vehículos para que el personal haga su trabajo. En Sagarpa se quedaron sin auxiliares de campo: no hay trabajo por que no hay personal. En Sedesol, Profepa, Semarnat hay una parálisis total
porque no tienen gasolina para mover los autos.

Todos están esperando los cambios para que vuelvan a tener vida y servicios. Se antoja difícil que ocurra.