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Columnas: Enroque

Destape a la vista

/ 18 de Junio, 2017 / José Luis Hernández Chávez

+ En agosto, PRI revelará el nombre + José Narro y Osorio ¿los finalistas?
+ Oscar Luebbert y G. Barba forcejean. + En Tampico, Magdalena sigue firme

Resuelta la gubernatura del Estado de México, la joya de la Corona priista, proceso electoral en el que salió a relucir lo peor del viejo PRI, el escenario ha quedado listo para el destape del candidato presidencial que se decidirá a la vieja usanza del dedazo y la imposición cupular, después de la XXII asamblea nacional, prevista para el 12 de agosto.

Como en los viejos tiempos, que muchos suponían que habían sido superados, el elegido será palomeado por el dedo del presidente Enrique Peña Nieto, previo análisis de los asesores y de los resultados de las encuestas realizadas previamente desde la Presidencia de la República.

La más reciente medición indica que si en este momento se definiera quién sería el prospecto, el beneficiado sería el ex rector de la UNAM, José Narro Robles, que es el que puntea las preferencias con 17.9 puntos, el segundo sitio es ocupado por el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, con 11.1 y el tercero por el responsable de las finanzas, Juan Antonio Meade.

El Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, que en algún momento fuera considerado de los presidenciables de mayor peso por su cercanía con el primer mandatario, se encuentra en el penúltimo lugar de la tabla de posiciones, con apenas un 3.3 por ciento de las simpatías populares.

Si los números no cambian en los próximos 40 días y el alto mando tricolor escoge al aspirante mejor colocado en los sondeos de opinión, el candidato al que echará mano el Revolucionario Institucional para defender la camiseta priista en la sucesión presidencial del 2018 sería el Secretario de Salud.

¿ANULARÁN COAHUILA?
Irónicamente, en tanto que el triunfo oficial de Alfredo Del Mazo reavivó los ánimo de los priistas, entre los ciudadanos provocó el efecto contrario. En lugar de mejorar el grado de aceptación del PRI y la probabilidad de retener el gobierno federal, aumentó el rechazo. ¿La causa
aparente?, que la mayoría piensan que el resultado de las votaciones no fue limpio.

Esa es la razón por la que a la pregunta de ¿por cuál partido político nunca votaría? la respuesta de la mayoría de los votantes entrevistados por los encuestadores respondió que el PRI, que refirmó su posición de partido político más repudiado del país.

La XXII asamblea nacional del Revolucionario Institucional, en la que se definirá el disfraz que se impondrá al dedazo con el que, como ha sucedido desde 1929 con Pascual Ortiz Rubio, resolverá cuál de los interesados en el inquilinato de la residencia de los Pinos el próximo sexenio es el que defenderá la camiseta tricolor.

El que todo indica que no volverá a pactar acuerdos políticos subrepticios con el PRI es el PAN. ¿El motivo?, la chamaqueada que el ex partido oficial les dio en el Estado de Coahuila el pasado 4 de julio, que parece que ha echado abajo el supuesto plan B que el actual gobierno tendría previsto para impedir la eventual victoria de Andrés Manuel López Obrador.

Aunque, según afirman los allegados al mero preciso de la nación, existen elementos suficientes para que sea anulada la contienda de la tierra de los Moreira y les den una segunda oportunidad a Acción Nacional para tumbar el triunfo electoral de Miguel Ángel Riquelme Solís que serviría de tapadera para evitar el enjuiciamiento de los responsables de 2 sexenios de corruptelas y desmanes.

Si no se da marcha atrás a la contienda coahuilense, como se afirma, el PRI no tendrá más remedio que rascarse con sus propias uñas en la pelea por el gobierno federal que estará en juego el año que viene, y la ayuda la ayuda de Nueva Alianza, porque parece que el Verde esperará a que se solucione la candidatura priista para dilucidar si disputa sólo la Presidencia o hace causa común con el PAN o con el ex partido oficial y Nueva Alianza.

La encuestas y los politólogos insisten en que, no obstante el triunfo mexiquense, con o sin alianza, el PRI terminará en el tercer sitio de la competencia o en el cuarto, si surge algún candidato independiente arrastra multitudes, que de momento no se ve por ningún lado.

Pero mientras que los jerarcas nacionales que preside Enrique Ochoa Reza preparan el escenario para el destape del próximo candidato presidencial, los priistas de Tamaulipas se hacen bolas con la elección del presidente sustituto de Rafael González Benavides, previsto, para el 26 de agosto.

Como en la contienda del sucesor del nativo de Atlacomulco que despacha en la casa de Molino del Rey o Parque Lira , el número de los interesados en guiar a los priistas tamaulipecos en el último tramo de la gestión que dejó a medias el ahora diputado local por obra y gracia de la mano del ex gobernador de triste memoria, Egidio Torre Cantú, supera la media docena.

Sin embargo, los que, de acuerdo con las versiones más recientes, tienen mayores probabilidades de ocupar el cargo, son únicamente 2: el ex senador Oscar Luebbert Gutiérrez y el Contador Roberto González Barba, el primero del norte y el segundo del sur. Y si las cosas llegaran a complicarse, el ganador del proceso interno podría ser un tercero en discordia.

La diputada Mercedes del Carmen Guillé Vicente, que era otra de las probables, ha quedado fuera de la competencia porque únicamente se relevará el presidente del CDE, no la secretaria general y presidenta interina, Aida Zulema Flores Peña, quien, para desgracia de Enrique Cárdenas del Avellano, continuará en el puesto hasta después de la elección del presidente de México.

PRESIONAN A OCHOA
Tenemos entendido, por cierto, que los priistas tamaulipecos se han acercado al jerarca nacional, Enrique Ochoa Reza, para pedirle que la elección del presidente del Comité Directivo Estatal no se deje hasta agosto, como se ha determinado, sino inmediatamente después de la asamblea estatal, programada para el primer día de julio, dentro de 12 días.

La pregunta que muchos panistas se hacen, por otra parte, cuando hablan de la elección del próximo alcalde de Tampico es ¿cómo le irá a hacer el gobierno del Estado y el Partido Acción Nacional para sacar del palacio municipal a la alcaldesa María Magdalena Peraza Guerra?
La interrogante obedece a que, de acuerdo con los sondeos más recientes, la popularidad de la actual Jefa Edilicia es de 2 a 1 sobre el Director del Instituto Tamaulipeco de Infraestructura Física Educativa (ITIFE), el ex diputado federal Germán Pacheco Díaz, hasta ahora el principal carta del blanquiazul para tratar de recuperar el gobierno de la ciudad.

Los enterados coinciden en que solamente prospectos de la talla del ex alcalde Arturo Elizondo Naranjo, algunos dicen que también la esposa de este, María Concepción Fernández, o del ex síndico David Gómez Fuentes, a los que parece que no les interesa participar personalmente en los comicios que están a la vista, serían capaces de impedir que la priista continúe al frente de la alcaldía por otros tres años.

Cabe señalar que, contra lo que se rumoraba meses atrás, de que no resultaba remoto que la Presidente se pusiera la camiseta morenista, todo indica que Magda volvería a ser contendiente de la alianza del PRI con el Verde Ecologista o con el PANAL, si el Partido del Tucán se suma al Partido Acción Nacional o participa con candidato propio.
La posibilidad de que la Maestra pudiera defender los colores políticos de MORENA parece que ha quedado momentáneamente descartada.

PUGNAS IRRECONCILIABLES
Hablando de otros asuntos, el conflicto del gobierno del Estado y la presidente de Reynosa, Maky Ortiz Domínguez, parece tan grave e insuperable que los panistas cercanos al Gobernador Francisco García Cabeza de Vaca piensan que este preferiría mil veces perder y entregar el municipio a un priista, ¿alguien como la diputada federal María Esther Camargo Félix o Ernesto Robinson?, que verse obligado a seguir lidiando con la actual titular del ayuntamiento.

¿Se acuerdan del ex dirigente de la CNOP del municipio de Madero, Adrián Cruz Martínez? Pese a lo que se dijo originalmente de que el activista ayudaría a la reelección del alcalde Andrés Zorrilla Moreno, el ex priista dirigente de la agrupación Alianza Cívica Tamaulipeca recorre las colonias y sostiene encuentros con los vecinos de los diferentes sectores de la sociedad.

Pero no para allegarle adeptos al proyecto político del jefe edilicio, como algunos imaginan, sino para el de Andrés Manuel López
Obrador.

Por lo menos así lo hacen suponer los acercamientos que el ex síndico del ayuntamiento ha celebrado recientemente con representantes del Movimiento Regeneración Nacional, se dice que de la mano de Rodolfo González Valderrama y la prima incómoda de AMLO, Úrsula Mojica Obrador.

Antes de concluir, una versión que se propaga con insistencia a las últimas semanas a través de las redes sociales asegura que las bases militantes han planteado al alto mando nacional la expulsión de las filas del PRI del ex Gobernador Egidio Torre Cantú.

¿El motivo?, haber pactado, dicen, la entrega de la gubernatura a Acción Nacional en los comicios del 2016.

Si mal no recordamos, a propósito, cuando el también ex mandatario estatal, Eugenio Hernández Flores, actualmente en problemas, aunque por otras razones, entre otros gobernadores priistas, se dieron cuenta de que Roberto Madrazo Pintado perdería la elección del 2006, no pensaron dos veces para ayudar a Felipe Calderón Hinojosa a llegar a la presidencia y nadie dijo nada.

¿A cuenta de qué los priistas se han vuelto ahora tan exigentes y dignos con los presuntos traidores?

jlhbip2335@gmail.com