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PRI estatal: Nada para nadie

/ 19 de Junio, 2017 / Héctor Garcés

La irrupción de Oscar Luebbert Gutiérrez como aspirante a la presidencia estatal del PRI fue, conforme al manual, desplegada con precisión y cierta contundencia.

En una semana, desde el día en que por ‘whatsapp’ difundió su interés de ser el nuevo presidente del priismo tamaulipeco, hasta el viernes pasado que visitó Tampico y Ciudad Madero tras un rápido recorrido por la frontera y Ciudad Victoria, el ex senador dejó en claro su poder de influencia y convocatoria.

Su simple aparición en el escenario tricolor provocó que algunos aspirantes a la dirigencia tricolor se paralizaran. Fue el caso de Sergio Guajardo Maldonado, delegado federal de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu).

Ante la presencia de Oscar Luebbert y su activismo, Sergio Guajardo metió freno, prácticamente se espantó. En términos prácticos se paralizó y lo único que alcanzó a manifestar a través de su equipo fue que la convocatoria priista contenía irregularidades y anomalías.

La realidad es que la convocatoria priista está bastante clara, sin mensajes ocultos, ni líneas políticas a favor de alguien, pero para entenderla se debe partir de un hecho elemental: hay que leerla.

Tampoco existe un ‘madruguete’ en la campaña realizada por Oscar Luebbert. Eso es de risa. ¡¡¡Por favor!!!

Otros aspirantes se movieron con mucha anticipación, incluso recorrieron el estado (visitaron la frontera, se movieron en la capital del estado y recorrieron  la zona sur) y no pasó nada con ellos. Esa es la neta.

Algunos más difundieron entrevistas en las redes sociales, publicaron en sus plataformas digitales anuncios donde expresaban que ‘sí era posible’ llegar a la dirigencia tricolor y emprender un cambio en el partido… y cosas por el estilo.

¿Qué pasó con esos prospectos? Pues lo que tenía que suceder: No pasó nada porque no cuentan con la trayectoria, el perfil y la experiencia para alcanzar la presidencia del PRI en Tamaulipas.

Oscar Luebbert, con una semana activa, se entrevistó con los liderazgos locales y regionales del tricolor, y estableció acuerdos, consensos, difíciles de obtener si se considera que el priismo tamaulipeco vive la peor crisis de su historia política.

Además, un elemento primordial para que el dos veces alcalde de Reynosa haya generado consensos en el partido tricolor es que no quiere ser candidato a ningún puesto de elección popular. A ninguno. Vaya, no quiere ser ni regidor suplente.

Eso es lo que ha gustado entre quienes tienen la mira puesta en el proceso electoral de 2018 y, en particular, quienes aspiran a las candidaturas del PRI al Senado. Si es presidente del priismo, se va a dedicar de lleno a dirigir la organización partidista.

Por supuesto, Oscar Luebbert es bien visto en la dirigencia nacional del Revolucionario Institucional. Conocen su liderazgo, su trayectoria de éxito, su peso político. El reynosense tiene amistades en el CEN tricolor, en la Secretaría de Gobernación, en la Cámara de Diputados.

Los ex gobernadores, por si faltara algo, lo ven como el priista con mejores credenciales para hacer algo por un PRI que lucía desfallecido, casi inmóvil hasta hace unas pocas semanas. Uno de esos ex mandatarios estatales, afirman, es su guía -casi- espiritual (por aquello de las pirámides).

Con lo que se relata, se pensaría que Oscar Luebbert ya tiene en la bolsa la presidencia del priismo en la entidad… y no es así… en el CEN siguen con lupa el proceso interno tricolor tamaulipeco. En la dirigencia nacional no han decidido nada (y tal vez no decidan).

En otras palabras, no hay nada para nadie en el PRI de Tamaulipas. Todavía falta tiempo para los registros, aunque, claro, la asamblea estatal del próximo primero de julio puede ser decisiva para enviar una línea de quién es ‘el bueno’ para ocupar el cargo de ‘presidente sustituto’.

En otras palabras, Sergio Guajardo Maldonado todavía tiene chance de moverse, de sentarse a dialogar con los liderazgos locales y regionales del
priismo. Si quiere la dirigencia estatal priista, el delegado federal de la Sedatu tendría que activarse y recorrer en serio el territorio de la entidad. Además, las circunstancias políticas del estado podrían jugar a su favor… pero es necesario que se mueva.

Y PARA CERRAR…
Mientras que la designación del nuevo delegado del CEN del PRI está a punto de resolverse (los nombres que suenan son Víctor Díaz Palacios -algunos lo ven ya en Tamaulipas- y Rogelio Cerda Pérez), uno de los más firmes prospectos para ocupar este cargo operativo fue el diputado federal Jericó Abramo Masso.

Sin embargo, el ex alcalde de Saltillo, Coahuila, no quiso entrarle. El legislador forma parte del equipo de César Camacho Quiroz, líder de la fracción parlamentaria del PRI en el Congreso de San Lázaro.

Por cierto, Jericó Abramo Masso es amigo de Eduardo Hernández Chavarría. El diputado federal estuvo en Tampico para acompañar al ‘Jaibo de Corazón’ en la presentación de su libro que reunía sus artículos sobre su trabajo en el Congreso del Estado. Eso sucedió en diciembre de 2015.