4 abril, 2025

4 abril, 2025

En las dos caras de la moneda

Laberintos del poder

Es una vieja historia dentro de la política mexicana. Por desgracia, también es igualmente viejo su fracaso.

Me refiero al manido método de la elaboración de encuestas para definir quiénes son los aspirantes a un cargo de elección popular, con mayor aceptación en la sociedad en la que se mueven para definir con base en los resultados de las mismas a los, en teoría, mejores candidatos.

Nadie puede cuestionar para esos fines la validez de esta clase de auscultaciones, pero por desgracia la que está sembrada de dudas es la veracidad de las mismas.

¿Por qué?

Porque los partidos políticos —y quienes los manejan— históricamente han utilizado estos sondeos como un maquillaje para un supuesto consenso, en lugar de un auténtico punto de partida para escoger a sus mejores exponentes, sean mujeres o varones.

Hasta dos décadas atrás, cuando la competencia electoral se daba en artimañas y cochupos en lugar de verdaderas plataformas de trabajo, esas encuestas funcionaron para «vestir» los procesos internos partidistas y jugar a la democracia con sus militantes. Todos eran felices, porque aún el peor de los llamados abanderados se llevaba el triunfo en las urnas.

Pero aunque suene a verdad de Perogrullo, los tiempos han cambiado.

Tratar de utilizar ahora ese tipo de consultas únicamente para barnizar o mal tapar un «dedazo», es un volado con caras iguales en los dos lados de la moneda. En anverso y reverso de la misma, la lectura es la derrota.

¿Por qué no acatar entonces esa intención de voto, si puede ser la mejor garantía de victoria?

Van ejemplos.

Hasta ahora, los ejercicios practicados en ese sentido en tres distritos por el Partido Revolucionario Institucional —el único de esos organismos que ha permitido asomarse a ellos— dibujan un boceto que cada vez adquiere mayor solidez en Victoria, en Mante y en Tampico.

En el primero, los sondeos a los cuales tuvo acceso esta columna, empieza a abrir espacios Óscar Almaraz Smer, actual diputado local. Y sin mover hasta ahora un dedo en materia de proselitismo.

En Mante, ya adquirió rango de abrumador el boquete que separa al líder en las preferencias, Javier Villarreal Terán, de quien se suponía sería su principal obstáculo interno, Rafael Méndez, dirigente estatal del gremio magisterial. Un dato curioso en lo relativo al «Javo»: de acuerdo a esa consulta, buena parte de panistas y perredistas manifestaron que votarían por él, a despecho de sus propias casas políticas. Esta definición ya no parece que admitirá réplica.

En Tampico se impone la equidad de género. Magdalena Peraza Guerra es ama indiscutible de las encuestas priístas y no hay quien le haga sombra. Si a esto se añade el control que la dama posee en las estructuras populares de ese distrito, el PRI podría garantizar la recuperación de ese feudo.

Son estadísticas que difícilmente podrán, si es eso lo que algunos pretenden, manipular. Son números que en su frialdad, en forma paradójica empiezan a generar calor entre quienes suspiran por esas candidaturas.

Tan sencillo que parece decidir. Y qué complicado puede ser si se insiste en manejar las encuestas como trampolín, en lugar de plataforma.

Y aunque los términos sean semejantes, se lo aseguro: no son iguales…

Twitter: @LABERINTOS_HOY

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