Cuando el presidente de la república Enrique Peña Nieto visitó Reynosa el pasado martes 5 de enero, el gobernador de Tamaulipas Egidio Torre Cantú sostuvo una conversación privada con el primer mandatario.
La charla se prolongó durante 30 minutos. El tema, se afirma, fue el proceso electoral en puerta, la sucesión tamaulipeca.
Ahí, Egidio Torre Cantú planteó su propuesta para que se convierta en el candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas: Alejandro Etienne Llano, alcalde de Ciudad Victoria.
Enrique Peña Nieto escuchó con atención el nombre y los motivos para impulsarlo hacia la nominación a la candidatura del Revolucionario Institucional a gobernador del estado.
El planteamiento se basa en lo que todos saben: Alejandro Etienne es un servidor público con un historial pulcro y limpio. En su contra no existe ningún señalamiento grave o que lo involucre con las oscuras temáticas de la inseguridad y la delincuencia organizada. Se reitera: no hay nada en su contra.
Y en un escenario donde la guerra sucia será asunto de todos los días, la pulcritud de una carrera política es determinante para ganar una elección, sobre todo si se pronostica compleja y de alta y ardua competencia.
Si bien la mayoría de los analistas considera que la lucha final en la carrera tricolor se registra entre los dos aspirantes nativos de Matamoros, Baltazar Hinojosa Ochoa y Marco Antonio Bernal Gutiérrez, algunos personajes cercanos al círculo egidista señalan que no se puede descartar el nombre del alcalde de Ciudad Victoria y la influencia que puede ejercer el mandatario estatal en el proceso.
De hecho, ayer sucedió algo muy curioso en cuanto a términos de percepción: un mensaje enviado por redes sociales señalaba que los sectores y organizaciones del PRI había decidido otorgar su apoyo como precandidata a la gubernatura de Tamaulipas a… Paloma Guillén Vicente.
Lo que llamó la atención de ese mensaje electrónico fue que muchos creyeron en verdad que la diputada federal tampiqueña fuera designada la virtual candidata tricolor a gobernadora del estado.
¿Y por qué sucedió eso? Porque todos sabemos que Mercedes del Carmen Guillén Vicente es una mujer que perfectamente conocida por el primer mandatario Enrique Peña Nieto, con quien trabajó (al igual que Baltazar Hinojosa) como operadora electoral en la campaña presidencial de 2012.
Además, Paloma fue subsecretaria de Gobernación bajo las órdenes de Miguel Angel Osorio Chong, sin olvidar que mantiene una extraordinaria relación política y de amistad con personajes del gabinete peñanietista como Claudia Ruiz Massieu, secretaria de Relaciones Exteriores; Luis Videgaray, secretario de Hacienda; y Aurelio Nuño Mayer, titular de la Secretaría de Educación Pública. Por si faltara algo, la equidad de género también es factor en el proceso de selección.
Por ello, no sonó descabellado ni sorpresivo que la diputada federal fuera designada candidata priista a gobernadora, tal como se manejó en ese mensaje transmitido por redes sociales y que, finalmente, sólo se trató de un rumor más en la ya larga espera tricolor. Bueno, ya falta menos.
¿POR QUÉ RICARDO ANAYA NO SALIO EN LA FOTO CON CABEZA DE VACA?
En política no hay casualidades. Cada imagen, cada palabra, cada frase tiene un motivo de forma y fondo. Todo tiene un significado.
Y los apasionados fanáticos del senador Francisco Javier García Cabeza de Vaca volverán a decir misa, pero la designación de su candidatura a gobernador volvió a ser muy extraña y en un ambiente por demás anticlimático.
Para comenzar, una pregunta: ¿Por qué no aparece Ricardo Anaya, presidente nacional del PAN, en la fotografía con la que, supuestamente, se selló el acuerdo para el nombramiento de Cabeza de Vaca como candidato a la gubernatura de Tamaulipas?
¿En dónde estaba Ricardo Anaya? ¿Por qué el principal dirigente de Acción Nacional no estuvo presente en ‘el destape’ del candidato panista tamaulipeco? ¿Acaso tuvo asuntos más importantes qué atender? ¡¡¡Que alguien me explique!!!
La ausencia del presidente nacional del PAN en ‘el destape’ de su candidato en Tamaulipas revela lo que muchos azules no quieren ver porque su ardiente fanatismo los ciega: el senador es mal visto en altos niveles.
¿Por qué? Uno de los motivos: ha brincado de ser ‘amigo’ de Vicente Fox a súper cuate de Felipe Calderón y simpatizante de Margarita Zavala a ser, ahora, un protegido del gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle. Tanto brinco, de un equipo político a otro, no genera confianza, revela escasa lealtad.
Como se sabe, Ricardo Anaya tiene un ojo puesto en Los Pinos y, por tanto, no observa con mucha simpatía el activismo de Rafael Moreno Valle. En ese contexto, llama la atención que el PAN tampoco haya amarrado una alianza con el PRD en Puebla… tal como sucedió en Tamaulipas. ¿Qué tal? Por lo visto, existen estados donde las derrotas son convenientes en la ruta hacia el 2018.
Ahora: ¿Por qué anunciar una candidatura casi a las dos de la madrugada? No existe coherencia, ni sentido común. Lo normal es que presentaran, todos juntos y sonrientes, a la mañana siguiente al senador como candidato del PAN a gobernador de Tamaulipas, con una rueda de prensa allá en la Ciudad de México o, por lo menos, en Ciudad Victoria. ¿No se les hace raro un ‘destape’ a una hora en donde casi todos están dormidos? ¡¡¡Caray!!!
Y eso no fue todo: ¿Qué tal la cara de Leticia Salazar? ¡¡¡La alcaldesa de Matamoros estaba súper enojada, sumamente molesta. Furibunda, pues. Con ese gesto más que adusto por supuesto que no va a apoyar en los hechos a Cabeza de Vaca. Es obvio que no lo va a respaldar.
Para colmo, los fanáticos del senador creen que en verdad la alcaldesa matamorense va a otorgarle todo su apoyo al ahora candidato del PAN a gobernador. ¡¡¡Ingenuos!!! ¡¡¡Pobres inocentes!!! ¡¡¡Dan ternura!!!




