20 enero, 2026

20 enero, 2026

La señal

Laberintos del poder

Podría surgir en otros renglones, pero ayer una parte importante de la guerra sucia que se espera como pan de cada día en las campañas electorales de este año, murió antes de nacer.
Y el propio gobierno federal se encargó de eso.

El desmentido de la Procuraduría General de la República sobre una presunta averiguación penal de esa dependencia en contra del ahora candidato formal del Partido Acción Nacional a la gubernatura de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, cortó el primer suministro de municiones para las batallas de lodo.

La PGR prácticamente “vacunó” al panista para enfrentar una de las armas que desde hace un tiempo se ha manejado en contra de éste. Y fue este anuncio, en mi opinión, positivo para ese proceso cívico.

¿Por qué?

Porque desde ahora los tamaulipecos podremos esperar que el resto de los candidatos, sea cual sea su partido de origen, correrá la misma suerte que el senador blanquiazul.

En otras palabras, este escenario indica que la indeseable estrategia de ventilar posibles hechos delictivos en los historiales de los contendientes para tratar de deslegitimarlos, tendrá que ser reemplazada –ojalá así sea– por lo que todos quisiéramos encontrar: las propuestas para hacer de nuestra patria chica un mejor lugar.

Con esta percepción, de ninguna manera se puede afirmar que todos los protagonistas de ese ejercicio democrático están limpios como un cristal recién lavado. En el caso de García Cabeza de Vaca, la PGR hizo pública su negativa, únicamente sobre uno de los señalamientos contra éste y tal vez se haya reservado otras pesquisas, pero aún así queda claro que esa fiscalía no tiene intenciones de contaminar estas elecciones con manoseos judiciales como los que se acostumbraban en el sexenio calderonista.

Eso sin duda, ya es una buena señal…

EL JUGUETE NUEVO

La cifra no debe sorprender a persona alguna.

El registro “de intenciones” de 54 aspirantes a ser candidatos independientes en la búsqueda de presidencias municipales y diputaciones locales, es sólo consecuencia de un símil de un juguete nuevo. La nueva ley electoral lo ha puesto a disposición de los ciudadanos y lo novedoso del mismo provoca que muchos quieran divertirse con él, aunque es justo reconocer que también se inscribieron para buscar ese objetivo, tamaulipecos con real presencia social y convicción de servir.

Pero no es gratuito utilizar la palabra diversión.

Le diré el porqué de esta opinión. Una gran parte de quienes solicitaron ser tomados en cuenta para una candidatura de ese tipo, sólo buscan un “placeo” que los suba al escenario político y les permita –eso creen algunos– ser tomados en cuenta en acuerdos jugosos o reparto de prebendas. Sobran en ese terreno quienes piensan de esa manera. Vividores donde quiera existen.

Un sondeo superficial realizado en los municipios de donde son originarios varios de esos aspirantes, permite adelantar que unos cuantos serán quienes se conviertan en candidatos formales. La mayoría no podrá cumplir con los requisitos legales exigidos y uno de ellos, básico, será el no recabar las miles de firmas que los respalden.

Sí, son muchos los invitados al baile. Pero que hayan sido aceptados no garantiza, claro que no, que por ese sólo hecho, puedan bailar…

Twitter: @LABERINTOS_HOY

Facebook
Twitter
WhatsApp

DESTACADAS