Al parecer, gran parte de las mujeres tampiqueñas están cortadas con la misma tijera.
Están, como suele decir –saludos, bella dama– Paloma Guillén, “echadas para adelante”.
No es una frase suelta o una cortesía para ese género. La confirmación de esas palabras la otorga el caso de Magdalena Peraza Guerra, quien acaba de renunciar ayer a una Subsecretaría de la SEDESOL estatal, casi al mismo tiempo que lo hizo también su ahora ex jefe, Antonio Martínez Torres. Él, para incorporarse a la campaña priísta a gobernador de Baltazar Hinojosa Ochoa; y ella con el obvio propósito de buscar la candidatura a la alcaldía del puerto sureño. Y no hay vuelta de hoja: También por el PRI.
¿Por qué esa visión de la profesora?
Porque aún entre barruntos de tormenta, Magda, como la conocen sus amigos y colaboradores cercanos, al estilo de los avezados marinos no reduce ante los vientos el velamen de su barco ni busca un puerto seguro.
Le diré el porqué de esta percepción personal.
La ex jefa de la comuna porteña recibió un mensaje que disfrazado de señal amistosa no fue otra cosa que una ominosa advertencia. “Antes de buscar la presidencia, deberías explicar cómo gastaste el presupuesto municipal del 2014”, fue el aviso recibido, con un añadido: “Tú puedes resolver ese problema”, en alusión a que una renuncia anticipada al proyecto del ayuntamiento haría olvidar esas circunstancias.
Y con todo y eso, Magda renunció para buscar la alcaldía. Si eso no es estar echada para adelante, no sé qué puede ser.
¿Sabe algo la maestra?… ¿Tiene un as escondido?
En este escenario, sólo un factor parece ser la fortaleza de Magdalena Peraza, el cual no es un secreto ni se requiere un vidente para descubrirlo: su capacidad de atraer votos.
Hoy, el proyecto priísta a la gubernatura, como nunca antes en la historia cercana de las elecciones tamaulipecas, requiere de alcanzar el mayor número de sufragios, ante la amenaza real que significa el candidato de Acción Nacional a ese mismo puesto, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, quien es hoy el aspirante al Ejecutivo estatal más conocido –no quiere decir que sea el favorito– entre los votantes potenciales del Estado.
Y la pregunta que surge natural es:
¿Quién de los aspirantes priístas a candidato a esa presidencia municipal podría hacerle una mayor trasfusión de votos tampiqueños a Baltazar Hinojosa?
El único que pudo hacerlo y no lo dejaron crecer, fue Sergio Villarreal, dirigente local del tricolor. Y fuera de él, las encuestas domésticas no admiten interpretaciones: Nadie.
Así que la gran pregunta que ahora circula en ese ámbito es cuál factor pesará más en el ánimo de quien decida esa candidatura. Si los afectos hacia Fernando Azcárraga, enemigo acérrimo de la profesora; o los votos que puede llevar ésta a las urnas para el tricolor.
Si como normalmente sucede en la política, los intereses están sobre los sentimientos, la respuesta parece lógica…
LARGA TRAYECTORIA
Conozco a Felipe Garza Narváez en Tampico desde por lo menos 35 años atrás. Su servidor era un estudiante de Comercio y él ya un alto funcionario de la UAT. Un funcionario de ¿adivine qué?… sí, de comunicación social.
Su paso por ese terreno ha sido brillante siempre y hoy ese perfil lo reubica en el mismo contexto en la campaña de Baltazar. Bien por él y mejor por el candidato del PRI, por su acierto indiscutible…
Twitter: @LABERINTOS_HOY




