Alejandro Guevara Cobos iba a ser el candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas en 2016.
Tenía tres factores, dos de ellos estratégicos, para obtener la entonces anhelada nominación tricolor:
– Amistad con el presidente de la república, Enrique Peña Nieto, desde los tiempos del Frente Juvenil Revolucionario (FJR).
– El visto bueno de las Fuerzas Armadas (en especial, de la Secretaría de la Defensa Nacional), con suma influencia en las decisiones del país durante la última década.
Y, por supuesto, una trayectoria política respaldada y fortalecida por las tres ocasiones en que ha sido diputado federal. En el Congreso de San Lázaro, el priista nacido en Ciudad Mante se mueve como pez en el agua. Conoce al derecho y al revés los vericuetos legislativos.
Sin embargo, el proyecto de Alejandro Guevara Cobos se topó con un factor en contra, el factor que alteró, a juicio de algunos, el curso de la historia tricolor: El veto del entonces gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú.
Así se escribió ese capítulo electoral priista del 2016: Egidio no podía imponer candidato, pero vetó a quien tenía mayores posibilidades de crecimiento, así como una buena relación con Los Pinos y con las Fuerzas Armadas.
Hoy, las cosas son distintas: El nombre del tres veces diputado federal suena con fuerza para llegar a la presidencia estatal del Revolucionario Institucional.
Alejandro Guevara tiene a su favor su relación directa con Los Pinos. Además, cuenta con el perfil para tratar de despertar las noqueadas estructuras del priismo, las que nomás no ven una desde la estrepitosa derrota que sufrieron en las urnas el 5 de junio del año pasado.
Por si fuera poco, otros priistas que aspiraban con quedarse con la dirigencia tricolor tamaulipeca se quedaron en el camino.
Esos fueron los casos de Edgar Melhem, quien, por ejemplo, marcó distancia de Baltazar Hinojosa Ochoa, una ruptura que costó mucho a ambos en términos políticos. Y Manuel Muñoz Cano, que es un ‘grillo’ con capacidad y conocimiento, no pudo ascender al liderazgo priista debido al desgaste que representa el grupo político victorense del que proviene.
La mesa parece estar puesta para que Alejandro Guevara Cobos (sin ningún veto de por medio) llegue a la presidencia del PRI en Tamaulipas, una tarea partidista que significará todo un reto, una misión cuesta arriba, rumbo a la crucial elección de 2018.
LA MEJORA EN LA RECOLECCIÓN DE BASURA
La meta trazada por la administración municipal que preside Alma Laura Amparán es que Altamira sea una ciudad limpia.
Para lograrlo, se adquirieron, sin generar deuda alguna, 15 camiones recolectores de basura. Cuando la nueva gestión llegó, en octubre pasado,
solamente existían cuatro unidades en operación. Tres más se tuvieron que reparar con urgencia. En la actualidad opera una flotilla de 22 camiones recolectores.
Esas unidades salen a las calles para cubrir 7 sectores, trazados de la siguiente forma: Miramar, Tampico-Altamira, Laguna de la Puerta, Monte Alto, Centro Norte, Diversos y Zona Rural.
En total son 300 colonias y fraccionamientos con viviendas de interés social, a los que se suman las poblaciones de Estación Colonias, Villa Cuauhtémoc, Esteros y casi 4 decenas de ejidos.
Según datos manejados por el área de Servicios Públicos del Ayuntamiento, en Altamira se recolectan 200 toneladas diarias de basura en esas 7 zonas, de las cuales 180 toneladas son generadas en la zona urbana.
Así, con una nueva flotilla de camiones, el servicio de recolección de basura ha mejorado en Altamira durante los primeros meses de la gestión de Alma Laura Amparán. La encomienda es mantener el paso en este rubro.
Y PARA CERRAR…
A tres semanas de cumplir 60 años de edad, Francisco Bolado Laurents, ex gerente general de la Comapa Zona Conurbada, luce tranquilo y feliz, sin
perder nunca su acostumbrado buen humor. Pancho está metido de lleno en su chamba de perito en la construcción.




