Antes de iniciar con los comentarios de este día vaya un saludo fraternal para la gente del sur de nuestro país que vive una situación difícil como nunca les había pasado esperando que logren sobreponerse sobre todo para los paisanos que viven por aquellas tierras como es el caso de mi amigo y compadre Amberlain Guillen Serrano, quien por cierto junto a su hermano Límber radicaron hace algunos años en el pueblo de mis mayores como también para mi inapreciable compañero de carrera Jesús de León Velázquez, quien junto con el que esto escribe concluimos nuestra carrera de ingeniería en el Instituto Tecnológico de Ciudad Madero allá por los años de los sesenta.
De esto hacen ya muchos años pero de vez en cuando y gracias a ese gran invento como es la telefonía de vez en cuando intercambiamos impresiones y recordamos cuando éramos estudiantes.
Por cierto recuerdo los sabrosos totopos que disfrutábamos gracias a sus bondades y las serenatas que llevábamos a nuestras novias.
Qué tiempos aquellos mi estimado amigo Jesús.
Un abrazo para los dos carnales como para sus muy respetables familias.
A propósito cuando el que escribe trabajaba en la Sección Química de Perforación la empresa quiso enviarme al sur pero al no aceptar decidí abandonar PEMEX.
Me quedé en Tamaulipas y aquí seguimos al pie del cañón.
No me arrepiento y menos de vivir en el pueblo que me vio nacer donde vivo feliz al lado de mi familia y con múltiples amistades.
Donde se encuentren Limber y Amberlain un fraternal saludo.
A propósito Amberlain bautizó a mi hijo Jesús Eduardo, de aquí el compadrazgo.
Que pachangas aquellas por Dios Santito.
Nos amanecíamos.
Hoy solo los recuerdos quedan.
Por cierto Amberlain era el yerno adorado de don Manuel Gutiérrez Garza.
Una gran persona, este último llegó a ser presidente municipal de Llera.
A don José, su hermano, sencillo y amable lo recordamos con bastante aprecio y respeto como a toda su familia, pues a pesar de ser un hombre de dinero, jamás dejó de ser el hombre amable y en el poblado Zaragoza lo recuerdan bastante bien.
A su hija Lucila mis recuerdos también, tengo años que no la veo pero donde te encuentres
vaya un fuerte abrazo.
Qué tiempos aquellos, palabra de Dios.
Pues con el favor de Dios y las once mil vírgenes el huracán Katia no afectó al pueblo de mis mayores no obstante el alcalde Héctor de la Torre Valenzuela no descuidó la tierra que gobierna y se dio tiempo para recorrer aquellos espacios que requerían su presencia llevando con su esposa Patricia ayuda a quienes la requerían.
Creo que es una de las muchas formas de estar cerca del pueblo.
Enhorabuena, así se hace mi estimado Sapito.
No quiero despedirme sin antes felicitar a los cuerpos de seguridad estatal y municipal de Llera por ese empeño que pusieron al estar pendientes de la situación de amenaza que representaba Katia. Afortunadamente las cosas no llegaron a mayores.
Todos cumplieron con su deber.
HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE




