Ante el buen número de familias que por causa de la difícil situación económica por la que atraviesa el país por falta de trabajo y dinero son muchas las administraciones municipales, incluyendo los grupos sociales que están viviendo malos momentos y esto viene a colación porque en días pasados cuestionamos a un grupo de agricultores del municipio de mis mayores a quienes pregunté del porqué el municipio de mi nacencia una gran cantidad de parcelas ejidales están sin trabajarse y la respuesta fue general: No hay dinero y todo está rete bien caro aparte que nuestra producción la pagan bien barata.
¿Acaso el gobierno y sus líderes no los apoyan?
La respuesta fue: Relativamente poco aparte que los altos impuestos nos ahogan.
¿Cuál sería la solución?
Pues que bajaran los precios de los artículos, el costo del agua de riego y los impuestos pero sobre todo que los apoyos gubernamentales fueran accesibles como ocurría cuando existía el Banco de Crédito Rural de otra manera seguiremos de mal en peor.
¿Por qué dejaron ir el Banco de Crédito Rural?
No fue cosa nuestra, fue de Carlos Salinas de Gortari.
A ver ¿Cómo está eso?
Pues cerraron el Banco de Crédito Rural y la Planta de Cítricos.
¿Y por qué no los defendieron?
Porque la orden vino de arriba y nada se pudo hacer.
¿No protestaron?
Pues sí pero jamás nos hicieron caso.
Nos cansamos de protestar.
¿Y ahora?
Pues la misma cantaleta de siempre: No hay dinero.
¿No vislumbran una solución?
¿Pues cuál?
Fue la rápida respuesta que recibimos.
Y efectivamente el campo se está quedando solo y nosotros, dijo otro campesino, tenemos que emigrar hacia otras partes en busca de mejores oportunidades, con decirle que a nuestros hijos los tenemos que sacar de la escuela para que nos ayuden en los trabajos del campo o en el mejor de los casos nuestras esposas se van con ellos a las ciudades para que nos resulte más barata su educación y la manutención.
¿Así de grave está la situación?
Así está y peor todavía se va a poner.
¿A poco así la vez?
¿Pues no trabajas?
Sí, pero el dinero no rinde.
En esta forma, amables lectores, es como vive la mayoría del campesinado.
Pues los tiempos aquellos de cuando existía la banca rural ya pertenecen al pasado.
Hoy, dijo otra voz, sólo queda rascarnos con nuestras mismas uñas y estas ya nos las comimos
¿Qué les parece?
HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE.




