CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- Martín hasta hace 20 años podía sostener una plática con normalidad y era conocido por su afición a cantar los éxitos de Ramón Ayala, hoy es un personaje conocido en la ciudad la cual camina descalzo, sin poder casi hablar, sólo atina a pedir cigarros.
Martín es uno de las diez personas que padecen enfermedades, mentales que toman como su hogar las calles de la zona centro de Victoria.
Pese a su condición, no reciben ninguna atención profesional, ni protección.
A menudo son víctimas de maltrato por parte de jóvenes o de vendedores que los hostigan e incluso los agreden para echarlos de sus puestos o simplemente para divertirse.
Martín es uno de los más conocido, pero pocos saben su nombre, la mayoría lo identifica por su mote como «El Gusano”, porque en sus crisis se tira al piso y se contorsiona.
«Vive en la colonia Guadalupe Mainero y su familia le da de comer y lo viste y de vez en cuando un buen baño.
Por ser una persona adulta no pueden mantenerlo encerrado en casa por lo que desde hace años por las mañana Martín, sale a las calles», platica Joel Barrón, comerciante de la plaza del 8, quien lo conoce desde desde hace 30 años.
Hasta hace 20 años podía hablar con fluidez incluso le gustaba cantar “Mi casa nueva” “Chaparra de mi amor” y otros éxitos de Ramón Ayala y luego pedía para coca o un cigarro. Por no recibir atención médica su condición empezó a empeorar.
“Nunca ha sido agresivo, Martín sólo pide para un cigarro», explica.
Por su condición realiza sus necesidades fisiológicas, sin quitarse la ropa.
Cuando pasa cerca de carretones de tacos y de algunos negocios, sus dueños le echan el agua.
Eso lo molesta, se le ve irritado hablando solo. Hay personas que piensa que les hará daño y lo agreden, pero él nunca golpea a nadie como otros”, platica otro comerciante de la zona.
Lucía es una personaje más de la ciudad. Hasta hace unos años, no estaba tan mal de sus facultades mentales. Vestía bien, mientras caminaba sin rumbo.
Hoy tiene el cabello chino, usa minifalda, zapatillas grises y suéter verde. A menudo se le ve tomando el sol en una de las bancas de la plaza Hidalgo.
“Es muy agresiva, no estaba tan loca hace años. Creo que tiene familia porque una vez vino una señora a preguntar por ella”, platica un comerciante del área.
“Siempre anda por aquí. No reacciona cuando intentamos hacerle platica. Antes si lo hacía, Hoy en sus crisis se desnuda y camina así por las calles hasta que la detiene la policía”.
Martín y Lucía son dos de una decena de personas que deambulan por la ciudad enfermos y algunos representan un riesgo para la gente, porque son agresivos al responder a
quienes los atacan.
Uno de los más temidos es ‘El flaco’ persona que padece alguna enfermedad mental, quien se cansó de las burlas de que era víctima y atacó con una navaja a un vendedor de la calle Hidalgo.
“Lo corrieron porque le metió un navajazo a un señor, yo vi cuando lo atacó; me imagino que se burlaban de él y le agarró coraje”, dijo un testigo de la agresión.
Otro personaje de la calle; nadie recuerda su nombre.
Le gustaba dormir en el pasto de la plaza del Ocho, pero en una de sus crisis agredió a bolero al extremo que tuvo que intervenir la policía, para quitárselo de encima..
“Fue corrido de la zona después del incidente y actualmente pasea cerca de la delegación de la Secretaría de Relaciones Exteriores ”
Aunque la mayoría no tienen familiares, existen otros cuyos padres los buscan, los procuran. Pero ellos se niegan a regresar a casa.
“Hay un chavo como de 30 años, viene la mamá por él quien al darse cuenta corre. Está flaco, parece que siempre trae una peluca”, compartió un bolero.






