CIDUAD VICTORIA, Tam.- El oficio de zapatero es uno de los más antiguos en la ciudad, el cual sigue vigente gracias al trabajo manual que realiza no ha sido sustituido por las máquinas.
Así lo considera Marco Antonio Maldonado Hernández, que tiene 20 años de experiencia como zapatero, orgulloso de su trabajo y agradecido con su clientela siempre fiel.
“Aprendí desde muy chico con otros maestros, éste no es un oficio que haya heredado de la familia, más bien a mí siempre me gustó y cuando tuve oportunidad me acerqué con un compadre para aprender, en ese entonces yo tenía 17 años y de ahí no lo solté”, platica el zapatero de Renovadora de Calzado Gaby.
Sus clientes más frecuentes son mujeres, que en la mayoría de las ocasiones acuden por un cambio de tapa, pero cuando de niños se trata la principal solicitud es coser su calzado deportivo o bolear zapatos escolares.
“Lo que más nos piden son las costuras, coser alrededor del calzado, este tipo de trabajo es completamente manual y su precio va de 40 a 80 pesos dependiendo el tamaño del zapato. Pero el más laborioso es el cambio de suelas porque se tiene que desmantelar toda la parte de abajo y se le pone una nueva, en ese trabajo más o menos nos tardamos unas dos horas y media, sin interrupciones”, explica
Para realizar reparaciones de calzado, hormados, cambios de zuelas o tapas, entre otros, los zapateros requieren contar con herramienta necesaria: cortador, cuchilla, martillo, aguja, hormas, etc.
Renovadora de Calzado Gaby ha sido el sustento de Marco Antonio por 20 años, es un trabajo que realiza con amor y dedicación: “Me gusta lo que hago y no me quejo, como quiera nos va bien”.
A pesar de los conocimientos y habilidades que siempre ha requerido la fabricación y reparación de calzado, este oficio no siempre tiene la compensación económica que debería, debido a que el trabajo de zapatero es artesanal.
“Hay muchos zapateros, nada más que estamos separados, el oficio va seguir vigente para toda la vida”, dice convencido.




