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Columnas: Cuadrante político

Almaraz sí; PRI estatal no

/ 05 de marzo, 2018 / Fernando acuña piñeiro

Oscar Almaraz  Smer, es el candidato a vencer , en la contienda municipal que se avecina, en Victoria. De eso no quedó ninguna duda, el sábado, durante su registro para un segundo periodo, en la esquina del 20 Hidalgo.

Sin caer en exageraciones numéricas, puede decirse que, fue un evento político muy aceptable, para efectos de fuerza y de presencia social y ciudadana. La movilización de la impredecible Antorcha Campesina, a favor de OAS, da asimismo una idea, de que Almaraz, trae el factor del palacio vecino, perfectamente acordadito.

Todo lo anterior, es lo que le dio un verdadero sustento al proyecto del actual jefe político del diecisiete. Fue agradable ver, el regreso de  las folklóricas batucadas. Pero, en contraste, causó malestar, el arribo al evento de algunos personajes del priismo, como Sergio Guajardo, y Rafael González Benavides, que solo acudieron a colgarse medallas, que no les pertenecen.

Justo en este punto, es que esta colaboración se enfoca, para aclarar que,  el éxito  de Almaraz  en el centro de Tamaulipas, se ha dado, muy a pesar de los errores y las corruptelas del priismo estatal, conducido por un grupo de improvisados y mercenarios, que hoy por hoy, mantienen la imagen de ese partido, ya no por los suelos, sino en el fondo del barranco.

El PRI de Checo,  solamente ha flotado de manera oportunista, en torno al escenario del proceso político- electoral 2018. Para muestra ahí están los  evidentes casos de manipuleo, que le han permitido al PAN, tener enfrente, candidatos priistas a modo.

En Reynosa, en Nuevo Laredo, y en el sur, hay casos palpables de ello. No se diga en Matamoros, con el tema de la diputación federal, donde se espera que la criatura tricolor Anto Tlaloc Marte, caiga en los primeros rounds ante Vero Salazar,  más  fulminado  que el japonesito Yamanaka, ante “panterita” Nery.

En Reynosa, le hizo falta habilidad política y vocación de diálogo, al PRI  de Checo, para mantener en ese partido, a figuras como Ernesto Robinson y Rigoberto Garza Faz. Pero, aunado a esta lamentable circunstancia tamaulipeca, el PRI nacional, enfrenta un descrédito mayúsculo, sin precedentes en la historia.

Es tan grave la crisis, que, postularon a un externo, en la persona de José Antonio Meade, hombre que, ciertamente, ha hecho una carrera administrativa impecable, y no tiene cola que le pisen. Meade al igual que el resto de los candidatos de este partido, buscan hacer valer su hoja personal de servicio, a contracorriente de la pésima imagen de su organización política.

De hecho, para ser francos, el desgaste de los partidos, durante la última década, ha sido generalizado, pero le pega más al PRI, por ser el que se encuentra en el poder. Debemos admitir, que, también en el PAN, las cosas no pintan tan bien, con un escenario de divisionismo y enfrentamientos internos, como jamás había ocurrido.

Más aún, si le agregamos, el tema del candidato presidencial Ricardo Anaya, acusado de lavado de dinero, y demás  porquerías, que dan al traste con su perorata anti priista y anti corrupta. Con lo que estamos viendo, prácticamente Anaya empata al PRI en materia de escándalos, o incluso lo rebasa.

Así de maltrechos andan, los dos partidos que se han alternado el poder en México, durante los últimos doce años.  Ninguno de los dos ha dado resultado ante la ciudadanía, de ahí que los recientes triunfos obtenidos por el panismo, en las gubernaturas del 2016, a estas alturas, ya se observen envejecidos, ante  la percepción social, que no ha visto ningún cambio. Tamaulipas, donde acaba de renunciar, el Secretario de Seguridad Pública, no es la excepción.

Pero, tampoco MORENA, el partido más joven, y que en estos momentos, pudiese encarnar el cambio, se salva del desgaste y de los cuestionamientos: las candidaturas  de Napoleón Gómez Urrutia, y las alianzas con parientes cercanos a  Elba Esther Gordillo, dan a entender que a AMLO, ya no le interesa la ética o la pretendida pureza moral de sus dos anteriores intentos por llegar al poder.

Ahora, las alianzas son con lo bueno, o con lo malo, a costa de obtener el triunfo en el 2018. Y bueno, lástima, porque, a decir verdad, MORENA trae en sus filas, a cuadros demócratas honestos y muy preparados, como Tatiana Clouthier, mujer congruente, de la cabeza a los pies.

En fin, que la partidocracia, tanto a nivel nacional, como en el caso concreto de Tamaulipas, está depositando su futuro, no en las siglas, sino  en los individualismos. Y en tal sentido, se da por hecho que, ganen o pierdan, los que merecerán el mérito o la afrenta, serán sus personalidades, y no las siglas.