Hoy usted y yo, y el resto de los mexicanos, tendríamos que estar discutiendo los efectos que le traerá al país el grave enfrentamiento entre el candidato de Morena a la presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador y los hombres de negocios más poderosos de la nación, más allá del hartazgo, más allá del ya le toca a otro, más allá del que ya me robé otro.
Así es mis queridos boes, repito lo que ya he dicho y lo que refrendan todas las encuestas serias: López Obrador tiene como ningún otro candidato la posibilidad de gobernar México a partir del 1 de diciembre, por eso lo que ahora diga, como lo diga, como ahora actúe y reaccione ante la presión debiera ser un tema de interés nacional.
En lo personal veo gravísimo, sino es que casi suicida, que el puntero se enfrasque en un pleito ‘irracional’, falto de lenguaje político de su parte y con rasgos de intolerancia ante el gremio de empresarios que le dan trabajo a millones de mexicanos.
Vamos por partes: primero AMLO acusó a los empresarios de haberse reunido con el candidato del PAN Ricardo Anaya para acordar un plan con el que presionarían a los otros candidatos para que declinaran en su favor y así hacerle frente.
“Hay un grupo de empresarios que, en sentido estricto, son traficantes de influencias, no empresarios; los que se benefician de la actual política económica, los que se benefician de la corrupción”, dijo el Peje.
“Tengo los nombres, son mineros: Baillères, Larrea, Tricio, Ramírez, Claudio X., Diego (Fernández de Ceballos), Vicente (Fox), ellos se están reuniendo. Ya se reunieron con Anaya; no sólo es esa reunión, la de Banamex. Se reunieron hace un mes en la casa de uno de ellos y fue lo mismo, le dijeron (a Anaya) que le bajara a la amenaza de que iba a meter a la cárcel a Peña, porque eso tenía molesto a Peña, y por eso no se hacía el acuerdo”.
Anaya y los empresarios negaron la especie y entonces vino el enfrentamiento de los hombres de negocios que reclamaron las expresiones del Peje en su contra.
“El Consejo Mexicano de Negocios rechaza categóricamente las expresiones injuriosas y calumniosas con las que el candidato de la coalición ‘Juntos Haremos Historia’, Andrés Manuel López Obrador, agravió a varios de nuestros miembros el 1 de mayo en Zongolica, Veracruz”, publicó el organismo ayer y hoy en casi todos los medios del país.
“Condenamos que un candidato a la Presidencia recurra a ataques personales y a descalificaciones infundadas”, expresa el organismo. Es preocupante que alguien que aspira a
ser Presidente de México denoste a quienes no comparten sus ideas”.
Y el Peje les volvió a decir que son una minoría rapaz, que no quieren perder “el privilegio de mandar”.
Insisto, tendríamos todos que estar atentos a este pleito, porque estamos hablando de quién eventualmente podría gobernar al país y los que dan trabajo a la mayoría de los millones de mexicanos que mantienen al grueso de las familias en el territorio nacional.
Ellos son los dueños de las fábricas, de las maquiladoras, de las tiendas de autoservicio, de las escuelas, de las boutiques, de casi todo.
¿Y si se llevan su dinero y sus negocios a otro país donde el Presidente no los considere traficantes de influencias?, ¿cómo un AMLO presidente le va a dar trabajo y sustento a esas miles y miles de familias que perderían su fuente de manutención?
Entiendo que entre la lista de los empresarios que ha dado López Obrador habrá de todo, rapaces como dice, traficantes de influencias, corruptos y demás, pero generalizar, pero tronar antes de tiempo con todos no es lo que un país debe esperar de quien lo quiere gobernar.
No hay duda de que AMLO hace un juicio a priori, con el estómago y que eso deja un mal sabor de boca y un presentimiento de que como gobernante puede ser peor.
Ayer por ejemplo, ese enfrentamiento empujó el dólar a casi 20 peso otra vez y eso es solo por el intercambio de cartas y declaraciones.
Por eso mi instancia de que esto debe ser un tema de interés nacional, porque tendríamos que advertir que las señales que el Peje lanza a los empresarios globales, es que en México podrían tener un presidente que si no piensas como el, entonces serían tratados como si estuvieran contra él.
Ya le tendría que haber dicho Poncho Romo y compañía que así no se atraen inversiones, que por el contrario así se genera desconfianza, temor y se alejan las posibilidades que aterricen en el país los grandes proyectos que nos hacen falta.
Por eso coincido con los empresarios cuando ayer le dicen si su carta ASÍ, NO.
¿Y Nuño cuándo?
Si Enrique Ochoa Reza fue echado de la dirigencia nacional del PRI por la debacle de la campaña de José Antonio Meade, la lógica indica que muy pronto se tendría que ir Aurelio Nuño, porque es el jefe de la desdichada campaña. Y con ellos personajitos en los estados como Sergio Guajardo en Tamaulipas que han pasado todo este tiempo con más pena que gloria.
Comentarios:
meliton-garcia@hotmail.com
Twitter: @melitong




