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Columnas: Café Expreso

Todo el poder

/ 10 de julio, 2018 / Café Expreso

Los últimos días han transcurrido en el intento de adivinar cuáles de las propuestas de Andrés Manuel López Obrador llegarán a cumplirse, y cuáles quedarán en suspenso una vez que los buenas intenciones se confronten con la realidad.

Si desde hace algunos meses sabíamos que existe la intención de sacar las Secretarías de la Ciudad de México para desperdigarlas por todo el país, el fin de semana nos enteramos que al mismo tiempos pretende desaparecer las delegaciones federales de las 32 entidades de la República.

No se ha ahondado en el tema ni hay aún un planteamiento claro sobre este propósito pero todo indica que se trata de reducir al máximo la estructura gubernamental, de eliminar miles de puestos burocráticos, tal vez algunos esenciales para la ejecución de programas sociales o de infraestructura pero seguramente muchos de ellos injustificados, improductivos e inútiles.

Suponemos que se hará un estudio serio a fondo, que se evaluará y se hará un diagnóstico imparcial y riguroso para tomar la decisión final, pero en lo inmediato el anuncio ha provocado escozor y dudas.

Tan sólo en Tamaulipas, son más de 20 mil los burócratas que con el anuncio de que desaparecerán sus centros de trabajo, ante la insuficiente información infieren angustiados que les espera el despido en un corto o mediano plazo.

Otro tema ampuloso por los alcances políticos que tendrá, aunque se diga que es estrictamente un asunto de austeridad y ahorro, es la creación de la Coordinación General de Gobierno.

Se supone que la coordinación concentrará, regulará y decidirá el ejercicio de las inversiones federales, lo cual provoca sospechas, sobre todo por el tufo a clientelismo electoral que le empiezan a imputar y porque la primera designación -Delfina Gómez en el Estado de México- huele a futurismo político.

Esta circunstancia pondrá a prueba una vez más la relación entre la Federación y los Estados, porque además la estructura paralela, quiérase o no, aunque exista en el fondo el mejor de los propósitos, inevitablemente provocará encontronazos con los gobiernos locales.

La cuestión es que cualquier acción bien intencionada y seria adquiere un perfil explosivo cuando se le agregan ingredientes como la ambición política, los desplantes temperamentales de la clase política y la tentación de usar lo que se tiene para inducir resultados sobre todo en tiempos electorales.

Sabíamos desde hace mucho y confirmamos que López Obrador aspira a regresarle a la figura presidencial la fuerza que perdió en las últimas décadas y estas acciones que vemos venir lo confirman.

Se anticipa para los próximos años un presidencialismo fuerte, que no le saca la vuelta a la hora de ejercer su poder ni a disputar espacios a los otros niveles de gobierno.

Lluvia de impugnaciones
De última hora, el IETAM recibió 22 impugnaciones relacionadas con la elección de alcaldes en nueve municipios.

Se sabía que era una posibilidad que desde luego forma parte de cualquier sistema democrático; para eso están las instituciones y los tribunales.

Pero luego de los resultados holgados que observamos en algunos municipios, hay casos que parecen más pataleos que legítimas reclamaciones.

La mera intención de prolongar lo más posible un proceso que al final concluirá exactamente con los mismos resultados.