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Columnas: La Talacha

Una calamidad, llamada Victoria

/ 10 de septiembre, 2018 / Francisco Cuéllar Cardona

Llovió en Victoria, pero el problema del escasez de agua no está resuelto; ni se resolverá en un corto tiempo, salvo que haya una voluntad política de los tres niveles de gobierno y estos busquen los recursos económicos y técnicos, para poner fin a esta necesidad, que se volvió una urgencia vital.

La pregunta que se están haciendo todos los capitalinos ahora, es ¿qué hay que hacer para que la malaria se vaya de Victoria?, toda vez que ya son muchas las calamidades que la azotan y que hacen imposible vivir en paz y sin sobresaltos. El agua, siempre ha sido un problema, pero nunca alcanzó niveles de gravedad como esta ocasión. La inseguridad y la violencia, es un lastre que lleva tiempo, tanto que Victoria destaca entre las cuidades más inseguras del mundo; jamás había ocurrido esto. Las inversiones hace ya casi diez años que no se asoman por acá y, la tasa de desempleo, alcanzó nivel histórico en los tres años, contradiciendo las cifras oficiales y alegres del IMSS. El número de familias desplazadas hacia otras partes del estado y del país, son muy altos, situación que se refleja en los números de las empresas inmobiliarias locales, que en 24 meses se disparó en un 300 por ciento. Hoy, las rentas y ventas de viviendas en la ciudad, tienen una sobre oferta de escándalo. Ya en el exterior, a Victoria se le conoce como la ciudad “que está en venta y en renta”.

Si en los años ochentas y noventas, Victoria fue el mejor lugar para vivir en Tamaulipas, hoy es el peor lugar y, lo dicen los sondeos y encuestas serias, incluso, los empresarios locales que han hecho estudios socioeconómicos de la ciudad, aseguran que pasarán, por lo menos diez años para que la capital vuelva a ser habitable. Los comparativos que se hacen, es que al paso que van, si las cosas no cambian, se convertirá en una ciudad fantasma y sin vida, como ocurrió con Mante, que desde 1980 empezó a decrecer en su economía y en su población. Victoria, aseguran, en esa dirección.

Dicen que las calamidades no llegan solas y, eso le ha pasado a la cuidad que, después de la falta del agua, no saben qué pueda venir después. Y las preguntas surgen también, sobre el futuro administrativo y político inmediato.

¿Sabrá el doctor Xicoténcatl el problema que va a recibir el 1 de octubre?, ¿Cómo le va hacer para atender el problema del agua?, ¿con la falta de empleo y la ausencia de inversiones?, ¿recibirá el apoyo necesario para hacer de la capital, una ciudad habitable?. Sólo el asunto del agua es un problema complejo, que no se resuelve con buenas intenciones, tampoco con buenos deseos. ¿qué va pasar, por ejemplo, con los casi mil trabajadores y funcionarios de confianza que cobrarán hasta el día 30 de septiembre en la nómina del municipio y que quedarán sin empleo?.

Si se apuesta a la lógica, Victoria no va a cambiar y los problemas van a continuar. Aunque son muy pocos, los que no pierden la fe y tienen la confianza de que vienen cosas mejores. El pesimismo sobre el optimismo, es mayor, pero, pensando en positivo, vale la pena soñar, aunque la realidad apunta hacia otro lado. Las calamidades hoy, pesan mas que la esperanza del cambio en la ciudad. 

Falta poco para ver, si la pesadilla termina, porque una cosa sí es cierta, los victorenses no aguantan otra calamidad más.

Talachazos
VEDA Y PEDRO LUIS.-El viernes, los trabajadores del sindicato del Seguro Social de la Sección X, contra su voluntad, tuvieron que irse hasta Apodaca, Nuevo León, a elegir a su nuevo líder que quedó en manos de Pedro Luis Ramírez Parales, esposo de Veda Patricia Gerardo Hernández, quien le heredó el cargo, luego de
seis años.

Casi en la clandestinidad y en medio de anomalías, violando los derechos laborales y humanos de los trabajadores, se designó a Pedro Luis, que junto con sus seguidores salieron casi huyendo del hotel Crown Plaza de Apodaca, donde se celebró el Congreso. 

Está demostrado que en estos tiempos, los cargos y los puestos, ya no se heredan, como lo hizo Veda Leticia con su esposo Pedro Luis. Hacia el interior del sindicato, hay un malestar general por la forma como este matrimonio ha manejado la Sección X. Los opositores impugnaran la elección de Pedro Luis y pedirán la anulación de su elección, por la forma ilegal como realizó el Congreso.

Entre las bases mayoritarias de la Sección X, está demostrado que Veda y Pedro Luis, tienen el rachazo total.