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Columnas: Café Expreso

¿Quién carga al muertito?

/ 12 de septiembre, 2018 / Café Expreso

De esas extrañas paradojas que aún se dan en la política tamaulipeca es el caso actual del priísmo: desbaratado por el peso de la derrota electoral, en la ruina moral y económica, sin representaciones significativas en el organigrama del poder… y sin embargo cada vez que regurgitan y patalean jalan la atención del respetable, aunque sea con recordatorios del diez de mayo.

Ayer se reunieron con su lideresa nacional Claudia Ruiz Massieu, los priistas tamaulipecos supuestamente considerados como los más brillantes y destacados, o por lo menos los que están en la jugada y podrán meter mano en la tantas veces postergada renovación del comité estatal tricolor.

Ahí estaban el ex gobernador Manuel Cavazos Lerma y la tampiqueña Mercedes del Carmen Guillén, considerados ambos por la cúpula nacional partidista como las eminencias grises, la fuerza moral y los más eficientes movilizadores de las diezmadas legiones priistas.

Por ahí reapareció Óscar Luebbert Gutiérrez, con la cabellera encanecida y los ojos abotagados por la praxis cotidiana de su afición etílica. El reynosense sigue siendo considerado como una especie de gurú o de chamán especializado en Tamaulipas y seguramente que por eso fue convocado a la reunión de ayer.

De forma sorpresiva también hizo acto de presencia Alejandro Guevara Cobos, quien después de buscar ser senador se esfumó.

Como sucede hoy por hoy con todo lo que huela a PRI, el futuro político de Guevara es desolador: fuera del poder y del presupuesto, y aunque se rumorea que intenta acercarse a Monreal y a otros líderes de Morena lo cierto es que en la foto de ayer se le ve como esperando que Claudia le vuelva la mirada y le diga suplicante: Alex, te necesitamos en Tamaulipas. Pero no, Claudia no lo trae en su baraja.

En la foto junto a Luebbert, aparece Édgar Melhem con un gesto de despreocupación y aburrimiento, y es que sabe muy bien que no tiene -ni quiere tener-, vela en ese entierro y si se animó a participar en la reunión con Claudia nomas fue para saciar la curiosidad.

¿Y Alejandro Etienne qué diablos hace en la foto? Pues comentan que lo invitó Egidio Torre, quien en una plática previa con la Ruiz Massieu, lo presentó como la panacea que hará posible la resurrección del PRI, aunque hace mucho que acá en su tierra se le empezó a ver como uno de los enterradores más puntuales y eficientes del
priismo, por el legado de corrupción y negligencia que dejó a su paso por la alcaldía capitalina.

Óscar Almaraz fue convocado a esta especie de duelo pero nunca perdió la sonrisa, ni antes ni después de la foto. Sabe cómo se las gastan sus compañeros y no cae en el garlito del círculo de elogios mutuos. Además ya casi cierra una de sus etapas políticas más movidas, sin apuros ni prisas que lo perturben.

Alguien se preguntaba ayer en ciudad Victoria: ¿y si lo invitan para ser el sucesor de Checo Guajardo? Se sabe que esa posibilidad no entusiasma a Óscar.

En el extremo opuesto aparece Enrique Cárdenas. Paloma lo promueve con su comadre Claudia y hasta Baltazar Hinojosa que no salió en la foto, cabildea en su favor pero la remilgosa lideresa nacional no da luz ni se define en favor de alguien.

Se sabe que estos priistas abordaron tres temas con Claudia: que es urgente sacar a Checo Guajardo del PRI, antes que venda lo poco que queda, que el panorama pinta negro para el futuro tricolor y que por más que le buscan no se le ve manera de salir del hoyo.

Finalmente a la primera oportunidad se levantaron de los mullidos sillones del CEN del PRI, urgidos de acabar la charla antes que empezara el reparto de culpas y de responsabilidades que a nadie le interesan porque en época de jodencia los apostolados resultan poco atractivos.

Simplemente como que a nadie le interesa cargar con el muertito.