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Columnas: Libropolítica

Ha vuelto

/ 28 de septiembre, 2018 / Carlos García Villarreal

En 2013, el periodista alemán Timur Vermes publicó la novela satírica “Ha vuelto”, obra donde Adolfo Hitler viaja al futuro para llegar a Berlín en pleno año 2011. El internet, la ropa, la cultura, la programación de televisión y una ciudad libre de esvásticas, son sólo algunos de los elementos que desconciertan a quien fuera líder de la Alemania nazi.

Más allá de lo polémico que puede ser el personaje principal del libro; el texto nos revela dos reflexiones que plantea Hitler, mismas que son aplicables al México de hoy.

La primera surge cuando el führer cuestiona a un joven transeúnte: “casi todos los políticos se meten el dinero en los bolsillos, entonces yo me pregunto, ¿estaría usted
dispuesto a luchar conmigo para exigir con antorcha en mano sobre la justa aplicación del dinero público?”, a lo que el joven responde: “este no es un buen momento para luchar, debo ir a la oficina a trabajar”.

La actitud desinteresada por la vida pública de aquel joven, es similar a la de miles de mexicanos que no exigen transparencia y rendición de cuentas a sus gobernantes, ven a decenas de funcionarios que terminan su gestión con propiedades y lujos que evidentemente no cubrirían con sus salarios, y aun así, prefieren pedirles una “selfie” para subirla a sus redes sociales, algo que ni Kafka podría describir en sus obras literarias.

La segunda reflexión aparece cuando Adolfo acude a un programa de televisión; el público queda atónito al verle entrar al set y colocarse frente a ellos para expresar: “el televisor que hoy tengo es tan delgado que lo considero una maravilla del ingenio humano; pero, ¿qué se ve en él?, porquerías, cuando los tiempos son malos la gente necesita entretenimiento liviano y simplón, nos estamos yendo por el precipicio, pero no nos damos cuenta”.

En este sentido, si encendemos el televisor encontraremos fantasiosos programas como “La Rosa de Guadalupe”, “Como dice el dicho” o telenovelas copiadas de guiones agotados de la década de los ochenta. Si utilizamos Netflix, Blim y otras plataformas de streaming descubriremos series perniciosas que difunden la vida de diversos facinerosos y delincuentes, es decir, una educación agorera de la apología del delito. Una vez más, entretenimiento liviano y simplón para malos tiempos.

Si gran parte de la población se muestra apática con los asuntos públicos; si muchos ciudadanos no exigen resultados y transparencia del presupuesto asignado a los gobernantes, tal vez el origen radique en su escaso conocimiento de la realidad, pero, ¿por qué deberíamos tener una sociedad más informada, analítica y reflexiva cuando el promedio nacional de lectura en México es de 3.8 libros por habitante según el INEGI?, ¿acaso podemos revertir la situación a futuro cuando los niños mexicanos pasan en
promedio 4 horas y media frente al televisor y el programa de mayor rating para el público infantil es La Rosa de Guadalupe según el IFETEL?.

El México de hoy necesita gobernantes y funcionarios públicos que cumplan con su mandato y responsabilidades; organismos constitucionales autónomos que transparenten el actuar público; un sistema judicial que castigue por igual a quien cometa un delito; ciudadanos que cumplan con las leyes y exijan rendición de cuentas al gobierno; pero además, una prensa que informe con objetividad y de manera oportuna. Nuestra generación no debe darse un tiro en el pie y retroceder en plena época de cambio y esperanza, como diría el Hitler de “Ha vuelto”: “quien renuncia a luchar en un mundo cuya ley es una lucha constante, no merece vivir.

Twitter: @carloskgv