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Columnas: Confesionario

Ni sueñen alcaldes…

/ 03 de octubre, 2018 / Melitón García de la Rosa

Ojalá que los recién estrenados alcaldes de Tamaulipas no vayan a caer hipnotizados por el séquito de ‘mejores amigos’, ‘súper operadores’, familiares ambiciosos y hasta pronosticadores políticos que cuatro años antes de la elección del 2022 ya les ve cara de candidatos a gobernador.

Así es mis queridos boes, por algunas alcaldías, de los municipios más grandes del Estado, ya hay versiones, sueños guajiros y hasta proyectos para ‘la grande’, cuando tienen en sus narices graves y serios problemas que son urgentes de resolver.

Pero además de los apasionados de los séquitos municipales, hay ‘analistas’ que también venden futuro a los presidentes municipales y éstos lo compran compulsivamente.

Este tendría que ser un consejo no pedido para los alcaldes que tienen apenas dos días de trabajo: no se dejen marear por quienes ven en ellos no sólo a un potencial gobernador, sino a un ‘amigo’ que los podría acercar a los presupuestos estatales.

Nombre señores alcaldes, no crean que sus cuates que hoy los quieren convencer de comenzar a trabajar por la gubernatura piensan en sus grandes dotes de políticos, en su inmenso corazón que ayudará a los más pobres o en su inteligencia para sacar adelante a Tamaulipas.

No, lo que sus cuates en realidad ven es a ellos mismos haciendo negocios a la sombra de ustedes, pellizcando jugosas cantidades de dinero al amparo de la gestión, del tráfico de influencias y si se puede pues claro que se sueñan secretarios, alcaldes y demás.

La realidad que hoy tiene que ver esos alcaldes a los que sus cuates les hablan al oído y les insisten en que ya les toca, es que ahí afuera de los lujosos despachos que ocupan desde la media noche del domingo hay montones de basura que levantar.

Ahí afuera del ambiente perfumado por las chicas y chicos bien vestidos que les rodean, les sirven café, o un mezcalito, les acomodan el cuello de la camisa, les ajustan el cinturón, les acomodan el pelito que se sale de su lugar, están cientos de calles reclamando pavimento, porque los baches las tienen tomadas desde hace meses, años o más.

Si señores alcaldes, ahí afuera de sus oficinas con duela y luces que se regulan con un control remoto, hay cientos de calles que por las noches son una verdadera boca de lobo, donde se asalta, se viola, se acosa.

Claro, señores presidentes municipales, abajo de sus cherokees blindadas o suburbans último modelo impenetrables, hay un mundo que les reclama y que hasta hace unos meses recorrían con harta humildad, comiendo tacos, tortas y mezclando sus jugos de sudor con los más pobres que entonces tenían el preciado voto que los llevó hasta la vida de ensueño que desde hace dos días dejan viviendo.

Es cierto se vale aspirar, se vale soñar, se vale tener planes a futuro y proyectos políticos, pero señores alcaldes, hasta ayer no habían resuelto uno solo de los problemas para lo que fueron contratados.

Todavía hasta ayer sus gabinetes ni siquiera se completaban y ya sus cuates los apuntan y se apuntan para la gubernatura que estará en juego en más de 1 mil 400 días.

Pero además señores alcaldes, si ustedes y esos cuates que sueñan con gobernar Tamaulipas no resuelven lo que prometieron, júrenlo que ni siquiera podrían aspirar a la
reelección, mucho menos a sustituir a Francisco Javier García Cabeza de Vaca allá por el 2022.

Es decir, primero lo primero: cero basura en las calles, alumbrado público funcionando, servicios públicos eficientes y agua en todas las llaves de sus pueblos.

Pero además, van a tener que regresar a sus días de humildad, a sudar la gota gorda, volver a las calles polvorientas de ejidos y barriadas, besar niños mocosos y abrazar
viejitas y viejitos.

No, la oportunidad de la candidatura a la gubernatura no les va a caer del cielo, es falso lo que sus ambiciosos amigos les dicen; no son la octava maravilla, Tamaulipas no está deseosa de que ustedes los gobiernen.

Ojo, ninguno de los alcaldes que tienen dos días en el cargo, ni siquiera los reelectos son figuras estatales, ni uno solo, ni una sola. Si acaso tienen presencia regional y párenle de contar.

Pero miren, con las redes sociales y los portales de los medios de comunicación, todo Tamaulipas se va a enterar si los 43 alcaldes lo hacen bien o lo hacen mal y entonces allá por el 21 tal vez podrían dejar que les pegue la calentura de gobernar al Estado.

Hoy, quien diga que en Tampico, Victoria, Matamoros, Nuevo Laredo o Madero hay un potencial candidato a la gubernatura de adelanta, quiere quedar bien antes de tiempo. En esos municipios, como en el resto de los 43 lo qué hay son hombres y mujeres de carne y hueso que ya tendrían que estar chambeando y duro para honrar su palabra de
revolver todos los problemas que en campaña decían eran para ellos ‘pan comido’, ya después veremos si tienen madera para algo más.

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