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Columnas: La Talacha

La hora de las víctimas

/ 09 de octubre, 2018 / Francisco Cuéllar Cardona

La cancelación de los foros que pomposamente el gobierno que viene los ha llamado “de la paz y la reconciliación”, es un acto que revictimiza y remueve la herida de los cientos de familias que cargan y arrastran su dolor por las calles y por las oficinas gubernamentales exigiendo pedazos de justicia.

Los gobiernos, por más que se digan sensibles a los problemas que ha dejado la violencia en estos últimos 12 años en Tamaulipas y en el resto del país, jamás van a entender, ni podrán calzar los zapatos de las madres, padres y hermanos que han perdido un familiar en esta guerra inútil que desató el gobierno en contra de la delincuencia y que la tiene perdida desde siempre.

Ni este gobierno, que hoy se dice encabezar la Cuarta Transformación, sabe, ni entiende el drama íntimo que viven todos los días estas familias engañadas por la demagogia oficial. El beneficio de la duda la tienen, porque no han empezado el gobierno, pero este tipo de decisiones de cancelar las tribunas en donde se expresen las víctimas, son malas señales de que las cosas no están, ni vienen bien.

Alfonso Durazo, futuro secretario de Seguridad Pública Federal, y quien se ha convertido en el superhombre que todo lo sabe y que tiene la solución para todos los problemas de seguridad en el país en este tiempos de cambios, sólo ha demostrado lo que ha hecho en casi 25 años de estar en las nóminas públicas: vender espejitos a los hombres que llegan al poder. Lo hizo en el gobierno de Carlos Salinas, al lado de Luis Donaldo Colosio; con Vicente Fox, donde chocó con Martha Shagún, y ahora con Andrés Manuel López Obrador se ha puesto el traje de superhéroe que viene a pacificar este país. 

El superhombre de AMLO, en estos foros por la paz que realizó, no ha demostrado nada nuevo, y sólo ha servido para descalificar estrategias y cuestionar errores del pasado, y no comprende, tampoco quiere ver el llanto de las víctimas que todos los días, lo único que exigen es una explicación sobre el paradero de sus desaparecidos. 

Jugar con los sentimientos de un doliente, es criminal, porque se le revictimiza y se profundiza la herida que traen en sus cuerpos y en sus almas. 

Cancelar los foros en Tamaulipas, estado donde más motivos hay para que se celebren, despierte sospecha y especulaciones, “algo tienen contra Tamaulipas, pues en todos los foros y en todas las instancias federales, nadie quiere saber de nosotros”, cuestiona Guillermo Gutiérrez Riestra, líder de unos de los colectivos.

Y esto que acaba de hacer Alfonso Durazo y el equipo de López Obrador es una muestra clara de que Tamaulipas no les importa, por eso han decidido por cuenta propia hacer su foro y llorar entre ellos sus propios dolores.

En este escenario adverso, complejo y de desesperación que viven las familias, el Sistema Estatal de Atención a Víctimas de Tamaulipas tiene la gran oportunidad de congraciarse con los colectivos locales. Hoy más que nunca estos grupos olvidados necesitan del respaldo total del gobierno local y todas sus instancias.

Las palabras del Gobernador del 4 de julio del 2017, cuando se instaló el Sistema Estatal de Atencion a Víctimas hoy toman gran relevancia.

“Estoy consciente del dolor que las víctimas y sus familias han sufrido por la situación que imperó en el estado por muchos años. Estamos conscientes de la magnitud del problema, por lo que hemos prestado toda la atención que amerita. No escatimaremos ninguno de los recursos políticos, sociales y económicos que estén a nuestro alcance para dar pronta solución”, dijo entonces el Gobernador.

Aquí y ahora es cuando los responsables de estas áreas, deben tender la mano y hacer sentir su presencia ante los Colectivos. Si el gobierno federal que viene, canceló los Foros por falta de recursos o problemas de organización, la instancia local debe tomar la estafeta y ponerse del lado de las víctimas y aportar lo necesario para que el
evento tenga un apoyo y una cobertura plena.

De paso, tomar la bandera de las víctimas y mandar un mensaje a la federación de que en “Tamaulipas no están solos”, a pesar del desorden que traen allá.