Opinión
Estás en: Inicio > Opinión > Las historias del éxodo
Columnas: Claroscuro

Las historias del éxodo

/ 30 de octubre, 2018 / Alejandro de Anda

“Quédense tranquilos… el Señor peleará por ustedes” Éxodo 14:14

LO CLARO. Una estrategia inclusiva de largo alcance, da seguimiento las instituciones educativas, partiendo del ámbito federal y hacia las universidades del país.

El programa ‘Peraj-adopta un amigo’, lleva su octava edición y consiste en la participación activa de los estudiantes de nivel universitario –como es el caso de la
Universidad Autónoma de Tamaulipas- que mediante la ‘adopción’ de pequeños estudiantes de nivel escolar básico, con su adoctrinamiento les infunden el respeto y la admiración por la preparación profesional. Fortaleciendo 5 áreas del desarrollo del pequeño: académico, social, afectivo, cultural y motivacional. Una tutoría divertida, que estimula al pequeño a avanzar con modelos a seguir.

LO OSCURO. El monje benedictino Dom y el padre Hummelauer, estudiosos teólogos, estimaron cifras de lo que sería la marcha más importante registrada por un conglomerado humano; en referencia al Éxodo del pueblo de Israel hacia la tierra prometida de Canaán, huyendo de la monarquía de Tutmose III (Ramsés es anacrónico).
Y emprendiendo una caminata de 30 mil personas por el desierto, que a la postre sumarían 603 mil almas guiadas por Dios por espacio de 40 años.

Plagas, inundaciones y el establecimiento de normas de convivencia (diez mandamientos) serían factores históricos de la travesía.

1,447 años después, nacería el llamado hijo de Dios; 2018 años más tarde, tendría verificativo el arranque de un éxodo de proporciones no contempladas por los organizadores.

3 mil 465 años de experiencia, catapultaron a un maltrecho grupo de apenas 300 hermanos hondureños, al que se sumaron más y más afligidas familias que se contabilizan en número superior a los 10 mil –y contando- que tienen como destino el mal llamado ‘american dream’, ante el evidente fracaso económico de las políticas del gobierno de Juan Orlando Hernández, presidente de aquél país.

Como todo (recordemos APPO, CNTE, Ayotzinapa, EZLN, etc.) buscan obtener beneficio político, quienes saben mover las piezas del ajedrez.

El presidente norteamericano Trump, dijo tajante (sic) “No estoy contento con las medidas adoptadas por México para contener este movimiento migratorio”.

Y con el basto poderío que le hace ser dueño de las redes sociales, alimenta especies que hacen pensar que el movimiento es patrocinado por fuerzas oscuras de grupos criminales, que soportarían económicamente el alud humano.

Una más, incluso en visión contraria: Trump –en una especie de harakiri- sería el principal beneficiario de esta guerra mediática, que pone en una gran postura de defensa de su nación contra el avance del enemigo.

¿La razón? Será a la voz de ya, que tenga lugar la elección del 6 de noviembre, donde el Senado de EE.UU. será renovado en algo más de la tercera parte.

34 curules que en la actualidad, 24 son ocupados por demócratas. Contrarios a los republicanos de Trump.

Y que mediante la política anti migratoria del presidente, balancea la próxima emisión de sufragios en una clara tendencia a favor de sus intenciones.

Lo que los americanos quieren escuchar.

Mientras los diez mil hombres, mujeres, ancianos y niños recorren los más de 1 mil 600 kilómetros que los separan del sueño anhelado de bienestar, los americanos recrudecen el mensaje de ‘sentirse aterrorizados’ por la llegada de guerrilleros, salvatruchas y la peor calidad de personas que destruirían su modelo de vida.

Primero, ganar las elecciones es la consigna de Trump, aporvechando la ‘sonaja mediática’ Después, veremos qué sucederá con el contingente que busca la tierra prometida.

COLOFÓN: Mientras tanto, nuestros dos presidentes en funciones, no alcanzan a emitir un solo discurso a la par. El que se va, le dice a Trump (no a los mexicanos) que ni la ONU le hace caso, menos los migrantes. Y el que llega, que aquí hay trabajo de sobra.

“No nos vamos porque queremos, nos expulsa la violencia y la pobreza”. No, no son palabras de mexicanos. Es la arenga que encabeza la marcha centroamericana.

alejandrodeanda@hotmail.com
@deandaalejandro