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Columnas: La Talacha

Robo de gasolina, asunto mayor

/ 08 de enero, 2019 / Francisco Cuéllar Cardona

El robo de gasolina es un tema más delicado de lo que muchos se imaginan, incluso el mismo gobierno. 

Cuando el presidente López Obrador reta al crimen organizado o a los huachicoleros de no “jugar vencidas” con el gobierno, no se imagina que este es un problema enraizado en las entrañas de
Pemex. Los historiadores y apologistas de Lázaro Cárdenas, cuenta que cuando el “Tata” Lázaro, nacionalizó la industria petrolera en 1938, institucionalizó el robo de combustible en México.

Otros ensayistas aseguran que este mal viene desde mucho antes que las petroleras inglesas tenían en su poder la industrial nacional.

En los tiempos de La Quina (Joaquín Hernández Galicia), aquel líder petrolero que sometió a presidentes y gobernadores, fue el huachicolero mayor en su tiempo; utilizó la fuerza del sindicato para saquear el combustible de la forma más impune, sin que nadie lo hiciera y le dijera nada. 

Desde entonces, el sindicato petrolero, ha sido el principal ladrón de gasolina de Pemex, hasta que el crimen organizado descubrió esta mina de oro y se apropió de esa actividad ilícita, arrebatándole al sindicato el control, y sometiéndolo a este acción criminal. 

Cuando Bin Laden y Al Qaeda derribaron la torres gemelas en Nueva York en 2001, Estados Unidos selló sus fronteras con México para que no pasaran los terroristas y tampoco la droga proveniente de Colombia y de los países centroamericanos. A partir de entonces, los cárteles de la droga buscaron otras opciones ilícitas para sacar dinero. Fue entonces cuando descubrieron a Pemex y sus gasolinas. Desde entonces, con la complicidad de funcionarios, autoridades de todos los niveles, el robo de gasolina se volvió el gran negocio después del tráfico de las drogas en nuestro país.

Investigadores de la UNAM que realizaron trabajadores sobre el robo de combustible, concluyeron que el 70 por ciento de la gasolina que se vende en las estaciones de servicio o gasolineras
del país, es robada. Incluso afirman que los 60 mil millones de pesos que genera esta actividad ilícita cada año, y que está documentada por Pemex y la Secretaría de Hacienda, se queda corta, pues la cifra real supera los 200 mil millones de pesos.

La estrategia del gobierno de López Obrador de tomar las instalaciones de Pemex a través de la Marina y el Ejército, es, dicen, apenas un mejoralito para el problema que se viene. La red de complicidades es extensa y muy profunda, que desarticularla va a generar un caos que llevará al país a una situación de emergencia.

“Lo único que está haciendo el presidente es alborotar el avispero. Así como lo hizo Calderón cuando le declaró la guerra al narco. Esto se va a poner más feo de lo que está”, declaró ayer un líder de los gasolineros en Reynosa, cuando se le cuestionaba sobre el caos que vivió y que vive la frontera.

Este asunto de la gasolina robada y su plan para combatirla, aseguran los que saben, no se ha dimensionado; “apenas viene lo peor. Estamos sentados en un barril gigante de gasolina que va a explotar y el Estado no está preparado para enfrentarlo”, dicen.

200 afectivos de la Marina y el Ejército para salvaguardar las refinerías de Madero, Reynosa y Cadereyta, son insuficientes para contrarrestar la ofensiva de los huachicoleros, que están disfrazados de alcaldes, diputados, senadores y hasta gobernadores.