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Columnas: La Talacha

“Esta tierra ha sufrido mucho”

/ 13 de marzo, 2019 / Francisco Cuéllar Cardona

Ninguno de los procesos electorales locales que se realizarán el próximo 2 de junio en seis Estados del país, será fácil, porque por vez primera, los partidos tradicionales como el PRI y el PAN que habían tenido siempre injerencias e influencias en los oréganos electorales, no podrán hacerlo más porque el árbitro electoral federal desde hoy los tiene bajo la lupa, además que el nuevo gobierno federal, que pertenece a un partido diferente, estará vigilando muy de cerca la elección.
Pero particularmente la elección de Tamaulipas, se antoja como la más complicada, aun por encima de la poblana, en donde está en juego la gubernatura.
La complejidad del proceso en territorio tamaulipeco se venía venir desde hace meses, y así está resultando, tanto, que muchos actores y sectores, sin quererlo, están siendo arrastrados por los intereses tan poderosos que están en juego.
La primera gran señal de que la elección tamaulipeca tendría ingredientes extraños, fue y sigue siendo, el conflicto laboral en las maquiladoras de Matamoros. Desde un principio se puso al descubierto que el conflicto no era fortuito. Agentes políticos externos como Napoleón Gómez Urrutia, Ricardo Monreal y otros que no han dado la cara, han revelado recio y quedito que deliberadamente están enrareciendo la estabilidad, si es que la hay en Tamaulipas.
¿Por qué en Matamoros, y no Nuevo León, Ciudad Juárez, Tijuana u otras ciudades que son centros maquiladores de gran peso no hubo este tipo de confrontaciones laborales?.
Las explicaciones y las evidencias salen sobrando.
Otra rara señal es el tema de los migrantes. Y aunque aquí sí hay negligencias y motivos para deslindar responsabilidades, hay razones de sobra para creer que el problema migrante trae cola.
El tema migrante es tan sensible que por donde se le vea, puede desbordarse y contaminarse políticamente.
La desaparición y secuestro de los migrantes desde febrero se presta a muchas interpretaciones, independientemente de que haya responsabilidades en las dos partes. Existe una intencionalidad clara de dañar imágenes púbicas y de gobierno.
Curiosamente, este martes, aparejado al conflicto migrante, las carreteras de Tamaulipas fueron estranguladas por grupos de campesinos reclamando apoyos y protestando por los recortes que el gobierno de López Obrador le hizo a los productores tamaulipecos.
Lo más delicado de todo, es que aun no están todos los candidatos definidos, y las campañas tampoco empiezan. Esto, es un mal presagio de lo que puede venir.
Los grupos delincuenciales también juegan este juego y tarde que temprano van a mandar sus señales en esta contienda electoral. De ahí que cuando se afirma que la elección de Tamaulipas es la más difícil, es porque muchos intereses locales y nacionales están en disputa y nadie quiere perder.
La solicitud que hizo este martes el PRI nacional al INE y a los órganos electorales locales de generar condiciones de paz para partidos y candidatos, tiene una justificación porque la violencia es un elemento que está latente en todos los caminos y veredas que comunican a Tamaulipas.
Esta tierra que ha sufrido mucho, como la dijo alguna vez el gobernador Cabeza de Vaca siendo candidato, merece una oportunidad para la paz y para la democracia plena.