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Columnas: Cabrito News

De «trampolín» a destino

/ 25 de mayo, 2019 / Homero Hinojosa

Estados Unidos prepara para los próximos días acciones más contundentes para contrarrestar la ola migratoria que cada día busca ansiadamente cruzar el Río Bravo hacia el norte.
Las maniobras de simulación militar de esta semana en Hidalgo, Texas, y otros condados parecen ser solo una pequeña muestra de lo que su Presidente es capaz de ejecutar con tal de seguir utilizando esta crisis para cuestiones pre-electorales y la recuperación de su cada vez menor popularidad.
Donald Trump dijo el martes que México básicamente «no está haciendo» nada para evitar que migrantes ilegales procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador lleguen a la frontera sur de Estados Unidos y advirtió que pronto tomaría medidas en respuesta (a la ola se han sumado cubanos, haitianos y una gran cantidad de africanos que deambulan por ciudades fronterizas mexicanas).
Trump sentenció esta semana: «La actitud de México es que las personas de otros países, incluyendo mexicanos, deberían tener el derecho a pasar libremente a Estados Unidos y que los contribuyentes estadounidenses deberían ser responsables por los enormes costos asociados a esta inmigración ilegal».
«¡México está equivocado y pronto daré una respuesta!», amenazó a través de su cuenta de Twitter, sin dar más detalles.
Cualquier observador político internacional pensará que esta nueva advertencia forma parte del repertorio frecuente al que acude el Presidente para ganar la atención. Trump ha estado presionando desde su arranque de Gobierno para construir un muro a lo largo de partes de la frontera con México. No ha podido lograr que nuestro país pague por «the wall» como prometió durante su campaña electoral en 2016. Y seguramente nunca podrá.
Poco se ha alcanzado entre ambos países abordar el tema del flujo de migrantes centroamericanos y combatirlo desde su origen, es decir, estudiar y negociar este fenómeno con las naciones que empujan a sus conacionales a emigrar hacia el norte.
Según datos del gobierno norteamericano, tan solo en el mes de abril sus oficiales fronterizos detuvieron a cien mil personas que intentaban cruzar la frontera, la cifra más alta desde 2007 (las cifras del mes de mayo se esperan aún más altas). En tan solo un solo día, la Border Patrol llega a capturar hasta dos mil migrantes.
Tras la información difundida,  funcionarios de Washington han emitido alertas de lo que ya llaman «una crisis humanitaria y de seguridad».
Y es que el problema ha escalado a niveles no esperados. Tanto del lado norteamericano como mexicano, la capacidad para ofrecer albergue, comida y atención médica ha sobrepasado los niveles programados de asistencia. Además, México está pasando de ser «trampolín» a convertirse en «anfitrión» de miles y miles de centroamericanos que deambulan por las calles de Puebla, Monterrey y Reynosa.
Definitivamente el problema migratorio no tendrá solución mientras Estados Unidos siga jugando un rol confuso y ventajoso en su relación con México. Y en este sentido es importante señalar que nuestra nación ha actuado de buena fe.
Es de reconocer el manejo humanitario que organizaciones civiles y algunas instancias gubernamentales han dado a este problema de la crisis migratoria en este lado de la frontera. Sin embargo, será oportuno saber cómo proceder en el futuro para evitar que México ya no sea visto como el destino final del trayecto.
Lo que es más, los operativos de retorno de migrantes en la frontera norte crecen también conforme pasan los días. Tan solo en este año, unos seis mil solicitantes de asilo han sido regresados a territorio mexicano. Esto convierte a México en un punto de destino migrante «doble», por ambas fronteras.
Es decir, nuestro país ha quedado atrapado entre los que entran por el sur y los que Estados Unidos envía por el norte en un contexto en que todo mundo sabe que el desahogo de los trámites de asilo llegan a tardar hasta dos años, lo que hace desistir a muchos candidatos. Y está claro que todo esto genera más problemas consecuentes de seguridad pública, salud y empleo en muchos estados, sobre todo en los fronterizos.