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Columnas: La Talacha 

La ira del Presidente

/ 22 de julio, 2019 / Francisco Cuéllar Cardona

La noche del viernes en el hotel de ciudad Valles, San Luis Potosi, ya por la noche, un grupo de trabajadores huelguistas, molestos con el alcalde del municipio,  abordaron al presidente López Obrador y le pidieron su intervención para resolver sus demandas. La respuesta del mandatario no fue la más correctoa: se molestó, los regañó y casi los corrió del lugar; los acusó de provocadores y de ser manipulados para molestarlo.
«Yo no me dejo intimidar así por nadie; yo no merezco esto», respondió entre manotazos Lopez Obrador quien se veía visiblemente cansado después una gira agotadora de por el municipio de Cerritos.
En la misma semana que pasó, López Obrador tuvo un encontronazo con los campesinos del país que bloquearon las carreteras para protestar contra los recortes y la cancelación de apoyos.
La reacción del presidente fue violenta y agresiva contra los productores. Los acusó y les dijo de todo, aunque luego aceptó reunirse para hablar sobre el problema.
A muchos sorprendió la reacción poco amigable del presidente a los manifestantes. El mensaje que mandó tras estos dos eventos fue la de un jefe de Estado intolerante, represivo y que está agobiado ante tanto problema que sacude al país.
Alguien escribió «que no es es lo mismo ser cantinero y borracho», luego Andres Manuel por años se distinguió por ser el Rey de las Protestas», y que hoy desde el poder, se moleste y se enoje por que alguien reclame y protesta contra su gobierno.
Rogelio Ortiz Moreno, presidente de la Asociación Campesina de San Fernando, Tamaulipas tras conocer las reacciones del presidente contra los bloqueos de carreteras dijo no tener miedo por que «si alguien nos enseñó a protestar fue él cuando no era presidente.
«Me lo enseñó el propio Presidente. A mí me pagaba 500 pesos por ir de Río Bravo a manifestarnos en el Zócalo de la Ciudad de México cuando a él le revocaron sus elecciones en tiempos atrás. Yo aprendí de él, él fue mi maestro, nuestro Presidente de la República fue mi maestro, él nos acarreaba, nos pagaba gente, y yo de ahí aprendí a manifestarnos”, confesó Ortiz Moreno.
Quienes están cerca de López Obrador, aseguran que está cansado y que su carácter está cambiando, «no es el hombre bondadoso que escuchaba atento a todo el que le hablaba. Ya no tiene paciencia y se ha vuelto muy explosivo. Y es con todos: con los colaboradores del gabinete y con la gente que lo aborda. El presidente está cambiando y hasta se le ve enfermo», aseguran.
En el gabinete, dicen, «tiemblan» cuando los manda llamar porque por se ha vuelto «muy regañón y muchos ya quieren renunciar porque no lo soportan».
Los encontronazos con los productores del campo y con los huelguistas en ciudad Valles, es apenas algo que empieza a encender las alertas alrededor del Presidente, de quien dicen, está haciendo un esfuerzo extraordinario para mantener la cordura y la prudencia; pero hay ocasiones que le sale lo belicoso y se comporta peligrosamente agresivo.
«Y es que está solo. El presidente no tiene quien le ayude, y lo más riesgoso de todo es que está perdiendo la confianza en quienes antes tenía fe ciega; siente que muchos le están fallando».
Comentan que el asunto de Baja California, en donde el Congreso de aquel Estado aprobó ampliar, de forma anticonstitucional, el periodo de 2 a 5 años para el periodo del gobernador, 
le provocó un enojó mayúsculo que incluso, tuvo expresiones no muy gratas hacia Yeidckol Polevnsky a quien responsabilizan de operar el desliz bajacaliforniano.
AMLO, aseguran vive una metamófrosis en el poder, que tiene preocupados a muchos. Lo de ciudad Valles es apenas una pequeña muestra de ello.