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Columnas: La Talacha

La GN o los «cascos rosas»

/ 03 de septiembre, 2019 / Francisco Cuéllar Cardona

El viernes pasado, mientras la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero declaraba en Monterrey que la Guardia Nacional seguiría con sus operativos contra los migrantes centroamericanos, las criticas de las organizaciones de derechos humanos en el mundo arreciaban contra la corporación creada por la 4T para luchar contra el narco y para pacificar el país, «su trabajo lo están haciendo mal porque no están preparados pare aste guerra», afirman.
Maria Elena Morera, presidenta de la organización «Causa Común» afirmó por su parte este lunes que la Guardia Nacional es un espejismo y un engaño que no resuelve el problema de la violencia en el país y que son un remedo frente a las bandas del crimen que siguen haciendo lo que se les pega la gana sin que nadie los moleste.
Esto quedó de manifiesto en la última semana en donde se registró el número de muertos más alto en el país en los últimos 10 años, con más de 400 homicidios dolosos. 
La Guardia Nacional ni se ve, ni se siente. Su estrategia está centrada en capturar migrantes y no narcotraficantes, dice la organización «Causa Común» que calificó el primer informe oficial de gobierno como un gran fracaso en el tema de la seguridad, «no saben ni entienden esta guerra».
La Guardia Nacional, es el mismo ejercito; lo único que cambia es el gafete que traen en el hombro. Por las mañanas los militares salen a patrullar y por la noche, regresan a los cuarteles y se colocan en el hombro la identificación «GN» y ya son la Guardia Nacional, «es un engaño vil», dicen los gobernadores de la Conago. 
Los ocho mil elementos que formaban parte del Estado Mayor Presidencial y que fueron uniformados de Guardia Civil, no tienen formación ni estrategia para salir enfrentar a los delincuentes, dicen los especialistas, que coinciden que esta corporación es un gran fraude, «hacen más los elementos de Fuerza Civil en Nuevo León, o la misma policía estatal de Tamaulipas que la GN, por eso el gobierno federal debe hacer algo ante el fracaso de su corporación», dicen.
En las mismas filas castrenses, a la Guardia Nacional empiezan a llamarla «los cascos rosas» porque tienen la orden de no disparar sus armas, y si los agreden deben aguantar callados y tolerar a los mismos grupos del crimen, como se ha visto en las redes sociales; esta policía no sirve para la guerra en la que está sumido el país. Lo de los «cascos rosas» viene por los «cascos azules» que es el ejército de la ONU
Los «cascos rosas»  de la GN, dicen, son el hazmerreír en el ejército y en la Marina, «un policía municipal que no sabe de gran manejo de armas, tiene más agallas para fajarse con los criminales», aseguran.
En la misma Guardia Nacional, comentan que existe un malestar porque no están autorizados a repeler agresiones del crimen, menos a usar sus armas. El enojo mayor se registró en las filas de la GN el pasado 11 de agosto cuando uno de los altos mandos, el teniente Carlos Atanasio fue asesinado por grupos del crimen en donde no pudo usar sus armas. Carlos Atanasio cayó muerto cuando intentó proteger a una mujer y a su hijo durante un enfrentamiento contra hombres armados en Yuriria, Guanajuato. «su comportamiento en medio de los balazos, fue como un socorrista y no como un militar», dijeron sus compañeros que lo vieron caer.
A la Guardia Nacional, dicen, literalmente los están mando a una guerra «sin fusil», porque no tienen permiso de usarlo.