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Columnas: La Talacha

Un presidente solo y enojado

/ 05 de septiembre, 2019 / Francisco Cuéllar Cardona

Al presidente López Obrador, como a los pajaritos, le están llenando el buche de piedritas. 
Los errores, los desatinos, los agandalles, los pleitos en el partido Morena y en las bancadas tanto en el Senado como en San Lázaro, tienen «hasta la madre al presidente» (así lo dicen).
El primer enojo del mandatario y que lo hizo público en su Mañanera, fue el asunto del subsecretario Ricardo Peralta que andaba renuniéndose con los líderes del narco sin su permiso, incluso, tampoco ocultó su malestar con Olga Sánchez Cordero quien confesó públicamente sobre esos encuentros que se estaban teniendo con los delincuentes.
En el círculo cercano al presidente, aseguran que está muy decepcionado de algunos colaboradores que están en el gabinete y de otros que operan en el partido, a quienes les confió la tarea de reconstruirlo y hacerlo competitivo y ganador.
Está molesto como se han llevado han manejado; le desagrada el sectarismo de Yeidckol y su grupo que quieren imponer sus criterios cerrados y autoritarios pasando por encima de la militancia. La semana pasada les mandó una carta a los líderes, advirtiendo que si «echan a perder a Morena, el va a renunciar y les quitará hasta el nombre». De paso les sugirió que definieran a los nuevos dirigentes por el método de encuestas abiertas; López Obrador de esta manera les hizo saber su enojo por la forma como están haciendo las cosas.
En la Cámara de Senadores, tuvo que dar un manotazo en la mesa para que Marti Batres y las tribus dejaran de confrontarse por el control de la presidencia del Senado. Y el enojo más reciente se lo provocó la bancada morenista de San Lázaro al no respetar la Ley y los acuerdos luego que los duros, encabezados por Dolores Padierna querían matenerse en la presidencia del Congreso que le corresponde al PAN.
Otro caso más que tiene entrincado al presidente es el asunto de Baja California, con la Ley Bonilla y que ha servido para que sus adversarios hagan conjeturas de que está de acuerdo porque quiere reelegirse y quedarse en el poder más allá del 2024. Sobre el asunto, López Obrador no se ha abierto, pero también lo tiene molesto, y aseguran que en los próximos días le dará un jalón de orejas al gobernador Bonilla para que desista de ampliar su mandato a 5 años.
El Presidente se siente solo en el poder porque no tiene colaboradores que le ayuden con los problemas, sino al contrario: lo meten en problemas. Solo en dos personas confía: Marcelo Ebrard y en Ricardo Monreal, quienes desde sus posiciones han hecho más que otros. 
Luego que termine su gira por la salud, donde visita todos los hospitales del país, el presidente estaría dándole una sacudido al gabinete y al mismo partido. Quiere llegar, dicen, a diciembre con un equipo verdaderamente comprometido con su causa, pues está consciente de que hay mucho gandalla que se subió a la Cuarta Transformación y lo único que han saber hacer, son problemas; por eso se cree que pasada la elección de Morena, López Obrador se sacudirá a muchos indeseables que hoy le han hecho daño.