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Columnas: La Talacha

Cero obra pública, y cero manoteos

/ 13 de septiembre, 2019 / Francisco Cuéllar Cardona

Si el 2019 fue un año crítico en en el renglón de obra pública federal para los Estados, el 2020, será peor, de tal manera que los gobiernos estatales, sobre todo los del norte del país, ven venir una pesadilla, porque los del sur, como Tabasco, Campeche, Chiapas, Oaxaca y Yucatán, en donde impactarán las obras del Tren Maya y la refinería Dos Bocas, tendrán cierto dinamismo económico, según lo contempla el Presupuesto 2020 que llegó para su discusión y aprobación en la Cámara de Diputados.

Y el panorama se agrava, por que los diputados federales de todos los Estados, que cada año negociaban y presionaban a través de todas las bancadas para arrimar recursos a sus entidades, no lo podrían hacer como antes, porque no tendrán capacidad de maniobra por la correlación de fuerzas que existe en la Cámara que está dominada ampliamente por Morena, que actúa en función de lo que les ordene el Ejecutivo.

Ya los gobernadores del PAN fijaron su postura ante el secretario de Hacienda Arturo Herrera, y en un reunión celebrada el pasada martes mostraron sus preocupación y su enojo por los recortes al presupuesto en áreas sensibles, sobre todo en la obra pública.
 
El problema es delicado porque no habrá dinero para obras en los Estados, y las que se hagan, serán con recursos propios de los gobiernos locales. Andrés Manuel Lopez Obrador está cerrado y aferrado a no dar dinero a los Estados porque aseguran que estos son mal manejados y es por ahí por donde la corrupción se escurre y crece. La obra pública importante la va hacer la federación, bajo sus reglas y sus condiciones, incluso con sus contratistas; ningún gobierno estatal podrá meter mano en ellas.

De acuerdo al Presupuesto, la obra pública del gobierno federal en los Estados desde el 2015 ha venido a la baja, pero en este 2020, la baja es contundente. 

«En los últimos cinco años el gasto de obra pública alcanzó su punto más alto en 2015 con 686 mil 083 mdp en términos reales. A partir de entonces, la tendencia ha sido a la baja, disminuyendo 30 % real de 2016 a 2020”, dicen los analistas.
En el 2020, la la inversión será de 465 mil 280 millones de pesos, casi un 10 por ciento menos a la del 2019. 

Para Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y San Luis Potosí disminuye casi en el mismo por porcentaje del 12 por ciento, si acaso San Luis tiene algo de obra en la huasteca donde el presidente Lopez Obrador ha estado varias ocasiones y quiere invertirle a esa zona. De Nuevo León, dice el presidente, es un Estado rico, donde se erradicó la pobreza y utiliza el último informe del Coneval para justificar la no inversión en Nuevo León. En Tamaulipas, a donde sí se considera un aumento es en el rubro de seguridad pública. La Guardia Nacional tendrá más presencia en el Estado y ahí se destinará una cantidad considerable de recursos; con eso es suficiente, dice.

Los pronósticos no son nada halagadores para los Estados, y eso trae muy preocupados a los gobernadores. Andrés Manuel, está decidido e meterle todo el presupuesto al México de sur, donde dice, están los pobres y a quienes nunca se les ha atendido, «Los del norte que esperen; Ya los gobiernos neoliberales les llenaron las arcas y los bolsillos», asegura.

La impotencia de los gobernadores se topa con el muro de la Cámara de Diputados, en donde los diputados del PAN, PRI y el resto de los partidos serán convidados de piedra en las discusiones del presupuesto, donde los de Morena se habrán de despachar con la cuchara grande, sobre todo en obras prioritarias del Presidente.

Así sucedió cada año desde el 2000 cuando llegó la alternancia al país; los diputados repartían el pastel del presupuesto a su gusto; así nacieron los famosos «los moches», donde cada diputado o cada bancada, cada octubre o noviembre, negociaban con los gobernadores grandes bolsas de dinero; eran las navidades o los «santa clós» adelantados, donde los legisladores se llenaban los morrales de dinero. Ahora, no será así, y no valdrán los pataleos ni los berrinches para «pellizcar el presupuesto». 

Son tiempos de la austeridad republicana y del poder absoluto del presidente. Los Estados, como las Cámaras, a partir de ahora, son convidados de piedra en todas las tomas de decisiones de esta Cuarta Transformación.