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Trabajar en el Edén – Pata de perro

Aunque en teoría, desempeñarse en un vivero podría parecer algo sencillo, la cantidad de tareas y conocimiento necesario hacen de esta una chamba muy demandante

/ 13 de octubre, 2019 / JORGE ZAMORA

‘Al comprar plantas en la calle se arriesga a que el vendedor le proporcione información errónea, pues ellos se dedican principalmente a vender y no a cultivar. Nosotros les podemos asesorar en cada caso particular’

Mariana se mudó a Victoria para estudiar comunicación y muy emocionada empezó a decorar su ‘depa’. En el centro de una repisa colocó un cactus que su novio Emanuel le regaló el dia de la mudanza. Desde un bowl de cerámica el pequeño cactus adornaba la sala. Mariana se prometió a símisma cuidar su pequeña planta xerófita con mucha devoción en honor al amor que sentía por Emanuel y hasta le hablaba y lo regaba con mucha frecuencia. Un lunes que Mariana regresó de su ciudad de origen se llevó la terrible noticia de que su cactus se estaba muriendo. La universitaria no podía entender porque había sucedido esto.
Felipe, a regañadientes se propuso darle gusto a su mujer y poner manos a la obra que tanto le había insistido su esposa en los últimos cuatro meses: limpiar y embellecer el jardín.
Después de una ardua mañana desyerbando el lugar, podando un enorme árbol, trasplantar alguna flores y limpiar las macetas, Felipe se dispuso a sembrar una hermosa buganvilia que su suegra les había regalado.

Hizo un gran hoyo y en él vertió un poco de tierra ‘negra’, luego le quitó la clásica bolsa de plástico negra a la planta y la deposito en el agujero. Puso un poco mas de tierra ‘preparada’ y finalmente quedó fijada en el patio. Sin embargo las semanas pasaron y la buganvilia perdió todas sus flores… y no volvió a producir una mas. Una vecina les recomendó ponerle los cascarones de huevo junto al tallo. Una tia les sugirió ponerles los ‘asientos’ del café. Pero nada. La planta no volvía a vestirse de pétalos.
Lupita y Mario estrenaron por fin casa propia y unos meses después de instalarse, la ama de casa empezó a comprar plantitas en un supermercado.
En el patio trasero, a la sombra de un enorme ficus, colocaron varias repisas y pusieron ahí las flores favoritas de Guadalupe: teresitas, claveles y margaritas.
Pero, pasado un tiempo las plantitas se quedaron sin flores y aunque no se secaron del todo, no volvieron a presentar sus bellos colores originales.
El joven matrimonio acudió a una tienda departamental a conseguir algún químico que les ayudara a sus plantas a florecer nuevamente sin embargo eso no sucedió.
Este tipo de historias ocurren constantemente. Hay quienes llegan a pensar que no tienen ‘buena mano’ con las plantas o que de plano están ‘salados’ o que alguna persona les hizo un mal o un ‘trabajo’ para que nada les fructifique, incluyendo a sus propias ‘matitas’. Pero ni un cosa, ni otra.

Lo que sucedió en cada caso tiene una explicación lógica y simple. Cada una de las plantas en los tres relatos no tuvieron los cuidados adecuados: los cactus se riegan una vez cada quince días, y no constantemente como Mariana lo hizo, la buganvilia necesitaba un poco de fertilizante cada dos semanas para florecer y tanto las teresitas como los claveles y las margaritas son plantas de sol y al estar bajo la sombra del enorme ficus, fuero afectadas en su desarrollo.
Ahora bien, ¿cuál hubiese sido la manera correcta de prevenir el daño a las plantas? Sencillo: acudir a un vivero y solicitar un buen consejo al cultivador responsable de el.
Y todo esto Gregorio Trejo lo sabe muy bien pues por casi tres décadas ha trabajado en viveros tal como se lo enseñó su padre desde que era muy niño y en la actualidad lo lleva a cabo en el Vivero ‘Los Pinos’ del 13 Michoacán.

Goyo es oriundo del estado de Puebla, en esa región asi como también en Colima, Cuautla y Cuernavaca, por mencionar algunos lugares, se producen las flores y árboles de hornato que se distribuyen en la capital tamaulipeca.
El Caminante se fue a echar la platicada con este cultivador y de paso recrearse la pupila con el placentero colorido de las plantas.
En Ciudad Victoria, hay una marcada tradición por la jardinería. Unos de los productos de invernadero mas solicitados son los árboles: neems, almendros, framboyanes, eucaliptos y encinos son las variedades preferidas por los capitalinos.
“En cuestión de plantas de sombra, las que buscan mucho son las palmas así como los helechos, asi como el belén de maceta y de sala, la begonia, petunia, claveles y cunas de Moisés” comenta el hombre muy orgulloso señalándolas una a una. Como es sabido todas estas antes mencionadas pueden vivir tanto en el interior del hogar, como en pasillos, corredores, cocheras etc.
Pero para quienes desean adornar su soleado jardín, las plantas mas recomendadas son las numerosas variedades de rosal, las teresas, geranios, gardenias, rosas del desierto y malvas, explica el trabajador de este vivero.
Para embellecer los muros de residencia, no hay nada mas acertado que las enredaderas o trepadoras como la famosa moneda, copa de oro, o la allamanda.
Hay quienes desean crear escenarios mas exóticos y prefieren los colgantes como el teléfono o el amor de un rato y las begonias.
Contrario a las plantas y flores, la tierra para jardín es extraía aquí mismo en el municipio de Victoria en la zona de Caballeros, y después de un proceso de enriquecimiento con hojas, fertilizante y composta queda idónea para este tipo de tareas. Esta chamba también se realiza aquí mismo en el vivero
A simple vista se antoja este oficio como algo muy sencillo, pero en la práctica se tiene que tener la disciplina y el conocimiento necesario para darle los cuidados adecuados a cada variedad de planta. Por ejemplo, en estas latitudes las temperaturas pueden llegar a ser muy altas y ciertos tipos de flores necesitan ser regadas a diario, mientras que otras pueden resistirlas y proporcionarles demasiada agua puede llegar a dañarlas (como al cactus de Mariana)

Los meses en que la demanda de plantas y árboles es menor, es un mes antes y un mes después de la canícula pero pasadas esas fechas hay mucho trabajo desde el amanecer hasta el atardecer, pero para Goyo esto no es ninguna molestia pues como el dice, lo hace con mucho gusto pues disfruta mucho su chamba.
Continuamente llegan al vivero personas, mujeres y hombres, muy preocupados porque sus plantas no sobreviven o con dudas respecto a los cuidados necesarios de cada una. Por ello Goyo recomienda acudir a un vivero y consultar con su cultivador para sugerirles una solución.
‘Cuando alguien compra plantas en la calle se arriesga a que el vendedor le proporcione información errónea, pues ellos se dedican principalmente a vender y no a cultivar. Nosotros aquí estamos constantemente al cuidado de cada planta y les podemos asesorar en cada caso particular. También nos dedicamos a hacer trabajos de paisajismo y jardinería.
La chamba en este vivero no se detiene y por ahora Goyo debe atender a unos potenciales clientes interesados en un par de almedros y varios sacos de tierra.
El Caminante se despide no sin antes admirar cada variedad y colorido de plantas y flores que aquí se ofrecen. Qué mejor trabajo puede haber que estar al cuidado de estas bellezas de la naturaleza. Demasiada pata de perro por esta semana.



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