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Una vida en el diamante

Edith de Leija es sinónimo de sóftbol y béisbol, también del estudio; la seleccionada nacional en ambos deportes originaria de Aldama, cuenta su historia y sus metas más allá del deporte, que es estudiar en...

/ 18 de octubre, 2019 / DANIEL VÁZQUEZ

CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- Aldama es una ciudad que tiene apenas cerca de 14 mil habitantes, municipio en la que una de las principales actividades económicas es la ganadería, conocido por tener a El Zacaton, el cenote más profundo del mundo, pero también es una localidad en la que el deporte es algo importante y a raíz de ello, han salido deportistas destacados para Tamaulipas.
Una de ellas es, Edith de Leija quien ha roto barreras en Tamaulipas y ha logrado destacar en un deporte que para las mujeres, está totalmente en el olvido, como lo es el béisbol, y de la mano, ha sabido destacar en el sóftbol.
La jugadora de 17 años, es orgullosamente de Aldama, y ella no lo oculta, “yo soy de Aldama, ahí nací, crecí y he aprendido mucho, conseguido grandes amigos”, también ahí, conoció a la bola cocida, esa que le ha dejado muchas experiencias, como representar a Tamaulipas y a México, tanto en béisbol como sóftbol.
El camino no ha sido fácil, y mucho menos corto; Edith ha tenido que se perseverante y eso ha sido la clave para que cumpliera muchos de sus objetivos cómo vestir la playera de la selección mexicana en ambos deportes.

Gracias a su hermano
Su familia siempre ha sido beisbolera, su hermano jugaba el Rey de los Deportes en uno de los equipos de la zona de Aldama, ella de vez en cuando acudía a sus entrenamientos y juegos a verlo con su mamá y/o papá, fue en esos momentos cuando Edith, decidió dar el paso que con los años, se convertirían en algo importante.
“Yo inicié a los seis años, mi hermano jugaba y yo a veces iba a verlo, un día mis papás me preguntaron que si yo también quería, dije que sí, porqué de tanto ver cómo jugaban, me gustó ese deporte, así comencé poco a poco”, inició con la entrevista con Expreso/Oé.
“Yo recuerdo cuando empecé, nos tiraban pelotas de tenis con la mano y después ya fuimos perfeccionando las técnicas, fue una etapa muy bonita en lo que llevo en el béisbol y sóftbol”, puntualizó.

Sin impedimentos
A pesar de ser la única niña que siempre iba a entrenar y jugar, para Edith eso no fue impedimento, “no batallé porque siempre me apoyaron y siempre hubo un respeto por parte de mis compañeros”, expresó.
De Leija no tardó mucho en aprender, el béisbol corría por su sangre y eso le ayudó a ser destacada, “el el mismo año que empecé a jugar béisbol, tuve mi primer Nacional con niños, fue una experiencia muy buena; después tuve estatales, más nacionales en otros lugares, no recuerdo donde, pero si fueron varios”, manifestó.
Pasaron los años y Edith de Leija mostraba grandes cualidades, pero el tiempo se le acababa, pues el béisbol femenil es un deporte que después de cierta edad, ya no se juega, por lo que la joven tamaulipeca tuvo que encontrar una alternativa para seguir en crecimiento con el guante y el bate: el sóftbol.

Sóftbol y béisbol, de la mano
Fue aproximadamente a los 13 años cuando Edith empezó a practicar con la pelota blanda, justamente en Ciudad Victoria en la Liga Universitaria, viajaba dos o tres horas para jugar, “primero empecé con una liga de Victoria, me invitaron una vez, después Martin Botello, -mi coach de ahora- habló conmigo y mi mamá que me invitaba a jugar con su equipo, y de ahí ya empecé allá en Victoria mas formal”, expuso.
Eso le ayudó a seguir en actividad, pero no se olvidaba del béisbol, ya que constantemente tenía entrenamientos; el ser perseverante le ayudó a hacer historia, pues después de muchos años, decidieron hacer un torneo de béisbol a nivel nacional que sirviera como selectivo para ser parte del Tri.
“Primero se hizo el Nacional de béisbol femenil, seleccionaron a muchachas y estuve yo, después hubo visorias para sacar a jugadoras, yo fui quedando, y ya al final nos dijeron que íbamos a ser de la Selección”, indicó.
Ahí le tocó ir a un torneo en República Dominicana, “fuimos a Dominicana nos fue bien en general y yo quedé campeona bateadora, me sentí muy bien, fue algo que no olvidaré, me sentí contenta de representar a mi país y muy sorprendida con el nivel de otros países, agradecida con todas las personas que me apoyaron”, dijo.
La tamaulipeca continuó en el sóftbol, en la que viajaba a Ciudad Victoria para jugar cada fin de semana y a veces también para entrenar cuando era necesario, sobre todo en etapas de visorias para selección Tamaulipas.
“Mis papás me han apoyado mucho, yo iba a jugar los fines de semanas con las Rockies, con el Profe Botello, era pesado porque era viajar, jugar, a veces nada más la mitad de un juego, y después regresar porque a veces nos agarraba la noche en carretera, era complicado pero sabía que me iba a ayudar mucho a mejorar el fogueo”, comentó.
Edith encontró el éxito en el sóftbol, pues representó en muchas ocasiones a Tamaulipas en torneos nacionales y Olimpiada Nacional, ganó varias medallas y tuvo buenas actuaciones.
“Fue algo que no me esperé cuando comencé en todo esto, conforme pasó el tiempo ya fui trabajando más para destacar, pero de chica no pensé ganar Nacionales o representar a mi país en béisbol o sóftbol”, manifestó.

Semanas de triunfos
Hace semanas nuevamente representó a México en béisbol e hizo historia al clasificar a la Copa del Mundo de la especialidad en torneo Panamericano que se realizó en Aguascalientes, “fue algo muy bonito y ahora espero vivir esa experiencia de jugar el mundial”, señaló.
Posteriormente, fue llamada a un Selectivo en Baja California para ser parte de la Selección Mexicana de Sóftbol Sub-17, junto a otra compañera de Victoria, viajaron y tuvieron buena actuación y fueron seleccionadas, “fue difícil, hay mucho nivel, pero el trabajo que hemos hecho se vio reflejado”, puntualizó.

La vida más allá del deporte
Son tres horas, a veces hasta cuatro, las que Edith de Leija dedica casi a diario a sus entrenamientos y juegos, es una vida deportiva que desde pequeña ha llevado, pero más allá de las canchas, también existe la Edith de Leija, estudiosa, risueña y responsable.
Es totalmente casera, ella es feliz con su familia, convivir con ellos -cuando se puede-, “a veces salgo a competencias, los extraño, extraño mi casa, pero cuando estoy, los aprovecho mucho”, cuenta.
También no se olvida del estudio; actualmente está en la preparatoria en la que tiene un buen promedio, “no bajo de 9, no soy de excelente -entre risas-, pero le defiendo con nueves y dieces”.
Sobre eso, tiene proyectos muy definidos, pues por increíble que parezca, el deporte no es lo más importante, “siempre me han dicho que primero el estudio, después el deporte”, es por ello que ha pensando seriamente en su futuro, pero siempre de la mano del sóftbol y béisbol.
“Quiero estudiar Administración de Empresas. Lo he platicado con mi mamá y es algo que me gusta; quiero irme a Estados Unidos, allá hay universidades en las que me pueden dar beca, jugar sóftbol en los equipos de allá, llevar las dos cosas, pero el estudio es lo mejor”, comentó.

Agradecida
Para Edith, sin el apoyo de sus papás no hubiera conseguido nada de lo que ha hecho, por lo que hoy y siempre se mostrará agradecida con ellos, con entrenadores y demás personas involucradas al deporte que la han apoyado.
“Les digo que: Muchas gracias, los quiero mucho, y que sin ellos no hubiera llegado hasta donde he llegado y espero me sigan apoyando; también agradezco mucho a Dios por ponerme a personas que me apoyan, entrenadores, compañeros y compañeras con las que he aprendido”, cerró.
Ahora Edith, continuará en busca de seguir con ese brillo personal y deportivo que le caracteriza, con mucho trabajar y humildad intentará seguir en selecciones de béisbol y sóftbol para representar a México, Tamaulipas, pero sobre todo a su amada Aldama.



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