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Columnas: La Talacha

Los militares, a lavar el honor

/ 21 de octubre, 2019 / Francisco Cuéllar Cardona

Después del «culiacanazo» donde ante los ojos de la opinión pública nacional y mundial, el gobierno de Andrés Manuel Lopez Obrador y el Ejército quedaron muy mal, ha trascendido al interior de las fuerzas castrenses, desde los soldados rasos, hasta los mandos superiores que alcanzan al mismo secretario de la Defensa Nacional, general Luis Cresencio Sandoval, existe un malestar contra los civiles de traje y corbata de la Cuarta Transformación, y están decididos a lavar su imagen a costa de lo que sea. El fin de semana, la Sedena hizo circular un video de un minuto de duración en redes sociales en donde aseguran que en Culiacán «Cumplimos con nuestra Misión».

Así lo dicen: 

«El Ejército, Marina, Policía y Guardia Nacional cumplieron con su misión en Sinaloa. Soportaron durante horas el fuego, dieron protección a la población civil, abrieron caminos, quitaron bloqueos, resistieron los enfrentamientos», explican en el video donde muestra escenas de los hechos violentos.

Y continua:

«Los militares defendieron sus instalaciones cuando el narco las atacó. Soportaron la primera oleada de ataques. Cumplieron con responder a las agresiones. Cumplieron con detener al hijo del Chapo. Cumplieron con retenerlo y abrirse paso tras más oleadas de disparos. Cumplieron aun cuando se supo de un ataque masivo a la Unidad Habitacional donde viven las familias de los militares; pese a eso siguieron al frente. Los militares y marinos, así como las policías hoy se están jugando la vida, y hoy la apostaron todo por ellos».

Y subrayan:

«En ellos no recae la deshonra. Ellos no tienen porque bajar la cabeza. Ellos sí tienen motivo para ver de frente a su pueblo y ver a su gente a los ojos y decirles que ellos sí cumplieron con su deber».

En el video, los militares son políticamente correctos y no expresan su enojo por la forma como su Comandante Supremo (El Presidente) y el secretario de Seguridad Ciudadana, Alfonso Durazo los han querido arrastrar y enlodar con sus errores. Entrelíneas, sí les reprochan su falta de autoridad para enfrentar a los criminales, por que en ellos, dicen, «no recae la deshonra, y sí pueden ver a los ojos a su pueblo», cosa que los de traje y corbata no lo entienden, y tampoco les importa.

Desde que Felipe Calderón sacó al Ejercito de sus cuarteles y los mandó irresponsable e ilegalmente a las calles para enfrentar a los delincuentes sin un sustento legal, los militares han sido sometidos a un desgaste de imagen que han tolerado y apechugado estoicamente sin respingar porque su disciplina y formación así se los ordena. Pero hoy están peor, porque tienen que soportar vejaciones, maltratos y humillaciones de los criminales, y peor aun: cuando los detienen en flagrancia, luego los tienen que dejar en libertad como ocurrió en en Culiacán.

Al interior de las fuerzas castrenses, incluso en los altos mandos de la Sedena empieza a circular una información que proviene de su propia inteligencia, que sí existe un supuesto pacto entre el gobierno de la 4T con las bandas del crimen y con algunos capos, y que este se hizo desde años atrás, cuando Andrés Manuel recorría todo los rincones del país y nadie se imaginó que desde ahí tejió y amarró acuerdos que hoy se están viendo. Cierta o falsa esa información, ya es un rumor se crece, y que ante los acontecimientos, se empiezan a sacar conjeturas que palidecen a muchos.

Lo cierto es que el enojo militar y los hechos de Culiacán ponen en la agenda muchos temas oscuros, en los que e Ejército no quiere ser parte, y por eso ha decidido limpiar su imagen y su honor ante los yerros de un gobierno que ha sido rebasado por la delincuencia que hoy tiene de rehén a todo un país.