)
Opinión
Estás en: Inicio > Opinión > La nota roja a ritmo de Sugar
Columnas: En Boca de Todos

La nota roja a ritmo de Sugar

/ 07 de noviembre, 2019 / Guadalupe Escobedo Conde

En este país nuestro de cada día, donde la realidad supera cualquier imaginario colectivo, por atroz que parezca, vamos de sobre salto y sobre salto, a veces nos conmovemos, otras tantas nos normalizamos en un entorno violento, de nuevo y como si no hubiera pasado una década, estamos estancados en tiempos aciagos, más muertos que llorar, hombres, mujeres, niños, sin distingo ni piedad.

Y así como en los hechos sangrientos, las versiones políticas se ensañan con la realidad que nos sobrepasa, ponen más leña al fuego, hacen sangrar más la herida, pasando de los enfrentamientos de bala a los enfrentamientos de la palabra para aventar la piedra, esconder la mano y todo sin expiar las propias culpas.

Todos, desde el presidente de México, el pleno del gabinete de seguridad nacional, los legisladores, de todas las corrientes políticas, los gobernadores y ediles se apersonan para aportar sus discursos de lamento, exigencia de justica y extrañamiento ante la tragedia, todos eludiendo responsabilidades y echando culpas, si quisieran, podrían aportar mucho a la solución de los problemas de violencia y el desacato a la leyes, desde los más comunes hasta los más dolorosos , sin embargo están ensimismados en sus propios problemas, los únicos que en verdad les preocupan, los políticos.

Se desgarran las vestiduras ante otro lamentable hecho, para intentar verse incólumes.

Al calor de la discursiva política, los comunicadores y los medios que aprovechan la inmediatez de las redes sociales, se vuelven cínicos y salen a retratar con banalidad las noticias, ahora le sucedió a Francisco Zea periodista de televisión y prensa que bailando al ritmo de Sugar, canción de Maroon Five, se grabó dando la nota roja desde su camerino, aprovechó su exposición para exigir a las autoridades mejor estrategia de seguridad, pero perdiendo el control y moviendo las caderas, nos retrata como una sociedad insensible, como él mismo, al comunicar.

De igual forma, artistas y actores que en ocasiones lucran con la imagen violenta de México, que hacen historias con apología del delito y retratan nuestra actualidad, ahora se dicen sorprendidos. Las voces son muchas, las acciones son pocas.

México es de todos, la responsabilidad social y de comunidad nadie la puede eludir más, tocamos fondo, otra vez, ya no caben la omisiones de ningún elemento del estado ni de ningún segmento social.