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Columnas: CÓMO SER FELIZ SIN REMORDIMIENTO

CÓMO SER FELIZ SIN REMORDIMIENTO

/ 10 de noviembre, 2019 / RIGOBERTO HERNÁNDEZ GUEVARA

Todos hablan de disfrutar la
vida al máximo. Y sin embargo
la vida es la vida y se da
de todas maneras. Además la vida
es inevitable, se vive aunque no
se quiera, pocos son los suicidios
irrefutables, el resto son regazones,
alteraciones de un momento. Y así
como hay vida en la tristeza, hay
vida en la alegría, y esa es la vida.
Cuando haya otra me avisan.
Y sin embargo la vida siempre ha
estado llena de contrariedades. Nos
enojamos porque van hacer peatonal
la calle Hidalgo o porque no van a
hacerlo, porque ya se tardaron y lo
pensaron mucho. Hicimos berrinches
porque modernizaron el zoológico
y ahora vamos todos los domingos.
Además, para nosotros todos los
billetes nuevos son falsos y no los
aceptamos en principio, hasta pasado
algún tiempo. Nos enojamos por
nosotros, nos enojamos que después
nos reímos de habernos enojado. Y
muchas veces queremos enojarnos
para después reírnos mucho, tenemos
eso de niños.
La gente quiere sentirse contenta
y además así expresarlo. Quieren
que la vean justo en el momento de
la sonrisa perfecta con los dientes
blanquísimos, con el Photoshop en la
arruga indiscreta o al menos así salen
las miles de fotos que se toman sin
que nadie se dé cuenta.
La felicidad es disfrutar la vida, pero
usted y la vida se preguntarán que
dónde venden eso, adivinó usted, en
la esquina. Cómprese un gansito y un
refresco, compre el chocolate que sale
en todos los anuncios cuando usted
no trae ningún cinco.
Entonces si no trae ningún cinco,
quédese pensando, sea feliz con eso.
Se puede pensar y ser feliz, y se puede
ser feliz sin pensarlo. Es feliz quién es
feliz. El que lo duda sonríe a la fuerza
y a veces sonríe uno más veces por
dentro que por fuera, porque a veces
puede más el pudor, que andar pelando
la mazorca donde quiera.
No creo que eso de andarse riendo
a la fuerza como un político sea lo
más aconsejable. Uno debe sonreír de
a de veras, que la risa sea espontánea
y no un simulacro estudiado, premeditado
o de alguna manera obligada.
Es decir, una risa ingenua y no una risa
establecida como una estratagema.
Se puede ser serio y establecerse
en todos los respetos y ahí llevar
la dignidad a la patria, a todos los
lugares donde usted vaya y se puede
ser feliz con eso. Se puede querer todo
para sí y lograrlo y ser feliz con eso sin
remordimiento alguno, se puede no
creer o ser creyente y ser feliz e infeliz
al mismo tiempo.
Se puede amar o no amar y a quién
le importaría si adentro de una casa
habita un ser distinto cada día, quién
sabe lo que hay adentro de un alma
y de otra o de todas juntas. Desde
afuera los vecinos los ven pasar, son
los que no hablan, son los mudos, los
que nadie saben cómo se llaman. Los
chiquillos les han arrojado piedras por
las ventanas y también las señoras. Se
es feliz con lo que cada quien quiere,
con lo que cada quien compra. Tal
vez por eso los vecinos envidiosos los
vean pasar y ellos no se dan cuenta.
La vida para eso es una canción,
una silla cómoda, una servilleta con
un dibujo. El chiste es muy sencillo
para que todos sonrían.
Somos tan contradictorios que,
así como hay quien buscan disfrutar
la vida a través de lo más cómodo,
hay quienes disfrutan la vida en los
sitios más inhóspitos. Mientras unos
quieren estar cerca, otros quieren
estar lejos, en el tablero prefieren las
blancas a las negras o no se sienten a
gusto. En esta vida se tiene derecho
y no se tiene derecho, se puede presionar
y no ejercer presión ninguna,
se puede vivir bajo presión y ser feliz
con eso. Se puede vivir triste, se puede
vivir con eso.
Se puede ser feliz por nada, viendo
que un perro pasa afuera de la casa.
Se puede ser feliz con todo lo que la
vida tiene, con todo el peso aplastándolo
a uno, con todo el ruido
arrebatándole el silencio de los oídos.
Se puede ser feliz sobre los muebles,
sobre las casas, sobre los entrepaños
de los libreros, en los cuadernos, en
las palabras que nos dijeron y se puede
ser feliz aún en las palabras que
no nos han dicho. Estoy seguro que se
puede ser feliz por todo.
Se puede disfrutar mientras se
busca un objeto extraviado, se puede
disfrutar una reconciliación, una cachetada
con guante blanco, una vuelta
de la rueda de la fortuna, una pequeña
tristeza rodando por la mejilla. Se
puede disfrutar una noche sin luna,
una terrible noche de tormenta, en
una vida imperfecta cómo está.
HASTA PRONTO.