)
Opinión
Estás en: Inicio > Opinión > Memento Mori
Columnas: Claroscuro

Memento Mori

/ 25 de noviembre, 2019 / Alejandro de Anda

LO CLARO. Un paciente diagnosticado con hipertensión, fue inquirido por un familiar: “¿-Tomas tu medicamento? La respuesta mortal “-No”, le predispuso a un irreversible derrame cerebral y el esperado final.

“Adherirse a la vida” es un manual publicado por la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Tiene una orientación específica y trata de los procedimientos que los especialistas deben inculcar en pacientes que sufren de enfermedades crónicas degenerativas –en especial el VIH, con una tasa de incidencia en México de 224 mil pacientes- con la finalidad de despertar o cultivar en aquellos esa ‘adherencia’ a la disciplina que promueva la constancia en la observancia del tratamiento.

Muchos de los casos tratados en base a la constancia, documentan éxito en la evolución de las enfermedades diagnosticadas.

El estudio observa de cómo los pacientes al reflejar mejoría, abandonan los medicamentos y recaen. Las técnicas que ofrecen, ayudarán a los galenos en incentivar a las buenas prácticas en quienes sufren enfermedades.

LO OSCURO. A partir de enero de 1928, el periodo presidencial en México se estableció para un espacio de seis años. Así lo señalaba el artículo 83 de la Constitución. Y podía ser reelegido por otro periodo no-inmediato y no más.

“Vanitas vanitatum…memento mori” la traducción tropicalizada del latín refería ‘vanidad de vanidades… recuerda que la muerte es inevitable’.

En tiempos del poderoso imperio romano, bajo cuya tutela el mundo giraba, el emperador en turno al igual que sus generales desfilaban en sus ostentosas comitivas entre sus gobernados siempre acompañados de un lacayo que caminaba tras aquél, murmurándole a cada tramo –“Memento mori”, que le ubicaba con los pies en el suelo para recordarle de su frágil existencia y mortalidad certera. Que nada es para siempre…y los puestos, efímeros.

Porfirio Díaz Mori sería uno de los generales del Presidente Juárez durante el intervencionismo francés.

Juárez, tras combatir la opresión extranjera, tomaría el poder para sí por 14 años; la muerte no le permitió continuar. Porfirio Díaz rigió por 30 años.

Tras imponerse la no reelección, los presidentes pretendieron perpetuarse a través de sus sucesores a modo. Pero todos fueron traicionados por sus elegidos. Obregón, Calles, Cárdenas y hasta la fecha.

Pero no es en relación a nuestro país la amena charla de hoy.

Después de ser promotores incansables de la democracia y libertad de los pueblos, quienes encabezan la lucha transforman sus ideales en ambiciones personales de perpetuidad.

El mandato de 4 o seis años, contiene el periodo necesario para que el triunfador eleccionario implemente su gestión transformadora y deje el espacio para que quien le suceda, continúe los procesos que beneficien a su nación.

Fidel Castro, (a instancias del Che Guevara) le impelía el mismo Che que entregase Fidel el gobierno a los cubanos y continuara la lucha de emancipación latinoamericana junto al argentino guerrillero. No quiso.

Fidel se convierte a sí mismo en un dictador ad perpetuam. No funcionó el memento mori para los Castro.

Evo Morales era un agricultor de coca en su país y encabezó esa lucha libertaria que le propondría como mandatario de Bolivia. No le bastó el tiempo reglamentario de un periodo. Su estrategia –según el mismo- estaba diseñada para ser presidente por veinte años porque así le convenía a los bolivianos.

Dulce veneno es el poder y poco caso hacen de las enseñanzas romanas quienes se encumbran. Aún hoy, Rusia con Putin, Alemania con Merkel son ejemplos que buscan desestimar las lecciones escritas.

Después de 13 años Evo… ya lo está pagando.

COLOFÓN: La ciudad más grande del mundo (CDMX) cumple 22 años de ser gobernada por las izquierdas. Una relación con sus gobernados que se torna tensa, pues no hay lacayo que le diga a su gobernante, sobre la frugalidad de los puestos. Aguas…

alejandrodeanda@hotmail.com
@deandaalejandro