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Columnas: EL KIOSKO

El regidor parlanchín

/ 02 de diciembre, 2019 / Héctor Garcés

Néstor Luna Ortiz es un joven que, con méritos, alcanzó la meta de ser regidor en el Cabildo anterior y logró su reelección cuando su partido, Movimiento Ciudadano, estableció una alianza electoral con Acción Nacional en el proceso 2018.

En teoría, su primera incursión edilicia le otorgó un periodo de aprendizaje y experiencia, lo que se reflejó, en términos generales, en los primeros meses de la actual administración municipal porteña.

Sin embargo, Néstor Luna tiene una notoria debilidad, la que emergió en días pasados: es impulsivo y, por tanto, explosivo.

Decidir en base a un berrinche y no por un proceso de reflexión ha conducido a muchos políticos a cometer errores garrafales. Equivocaciones que, a futuro, se lamentan.

Eso es lo que sucedió con el regidor de Movimiento Ciudadano: al ser despedidos dos de sus ‘recomendados’ -en especial, una mujer-, se enojó.

Y el que se enoja, pierde.

Néstor Luna perdió, de entrada, la confianza política que el presidente municipal Jesús Nader Nasrallah le tenía.

Chucho y su primer equipo siempre le dieron al regidor naranja un muy buen trato, cordial en todo momento. Muchas de sus gestiones ante Servicios Públicos y otras áreas siempre fueron atendidas.

Incluso, por el trabajo realizado en campaña, aceptaron a sus ‘recomendados’ en diversas posiciones de la administración municipal.

Sin embargo, como suele suceder en ciertos casos, algunos de esos ‘recomendados’ no dieron ‘el ancho’ o, de plano, se niegan a desquitar el sueldo (ejemplo de ello es un profesor de voleibol que no se quiere presentar a ‘chambear’ a una Unidad Deportiva).

Por lo visto, el edil tampoco entendió la dimensión del ‘recorte’ que sufrió el municipio en la partida federal de noviembre, la que ascendió a cuatro millones de pesos. Ante el fuerte impacto a las finanzas, el Ayuntamiento jaibo tuvo que operar nuevos ‘ajustes’, entre ellos, de sueldos (uno más) a funcionarios de primer nivel. Fue un necesario ‘apretón de cinturón’.

Esos duros ajustes financieros, ordenados por Chucho Nader, tienen el objetivo de que la obra pública y los servicios públicos no se vean afectados en el último tramo del año. Esa es la prioridad… una prioridad que el regidor de MC parece no entender ya que antepone sus intereses personales.

Néstor Luna, además, se ‘aburguesó’. El regidor, quien se dice de izquierda (en el pasado fue un defensor a ultranza de ‘El Peje’), comenzó a llevar una placentera vida de ‘derecha’: infinidad de reuniones con sus amistades (sus fotos en Facebook así lo exhiben) y escaso o nulo trabajo como servidor público.

Esa es la razón de fondo por la cual el regidor de MC pocas veces se le ve en las jornadas ‘Diciendo y Haciendo’ o en los eventos de inauguración de obras. El joven dejó de lado el activismo que lo caracterizó en otro tiempo y entró a la ‘zona de confort’ y de la frivolidad.

El peor error que cometió Néstor Luna, el regidor parlanchín, fue el pésimo diagnostico que hizo sobre ‘su’ situación y la de sus ‘recomendados’: creyó que Chucho Nader iba a reaccionar como Magda Peraza, que fue presa fácil de ‘cuentos’ y chantajes. No analizó con detenimiento la diferencia de perfiles personales. Se equivocó.

Tras su fallida rabieta, el regidor de MC ya se dio cuenta que el presidente municipal de Tampico no va a ceder a bravatas ni a ‘plantones’ de mala manufactura. Ese no es su estilo. Nunca, jamás lo ha sido.

Y PARA CERRAR…

Y pensar que el regidor naranja llegó a estar considerado para ser integrado al gabinete… en el presente… y, si las cosas se dieran, en el futuro… en un cargo ‘estelar’.
Todo se fue por la borda… y todo por una ‘recomendada’. Caray.