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Columnas: Pasado y Presente

El primer “Primero de Mayo” en México

/ 02 de mayo, 2020 / Pedro Alonso Pérez

El 1º de mayo de 1913 a las 10 de la mañana salió del Zócalo de la Ciudad de México una manifestación de 20 mil trabajadores, al frente llevaba una bandera rojinegra y tras ella un gran cartelón donde se leía: “ ni odios por razas ni discusión por credos. Para el obrero libertario no hay más religión que la del bien, ni más credo que la igualdad”. Los manifestantes avanzaron hasta el Hemiciclo a Juárez en la alameda donde realizaron candente mitin, ahí Rafael Pérez Taylor, Jacinto Huitrón, Antonio Díaz Soto y Gama y Epigmenio H. Ocampo, estremecieron con su verbo a la multitud. Luego marcharon a la Cámara de Diputados para entregar un documento, reclamando, entre otras cosas, reglamentar la jornada laboral de ocho horas, legislar sobre accidentes de trabajo y se reconociera la personalidad jurídica de las agrupaciones sindicales, ninguneadas por muchos patrones. Fueron recibidos por los diputados Gerzayn Ugarte y Serapio Rendón, quienes se comprometieron a impulsar sus demandas dentro del parlamento; por los obreros, José Colado llevó la voz cantante. Después llegaron al Jardín de Santa Catarina a rendir homenaje al ferrocarrilero Jesús García Corona, el “Héroe de Nacozari”.

Por la noche, se llevó a cabo una velada en el Teatro Xicotencatl, donde Isidro Fabela pronunció el discurso oficial y Jacinto Huitrón y Epigmenio Ocampo explicaron el origen del “Primero de Mayo”. Así, con estos eventos, se celebró el “Día del trabajo” en México, el mismo “año terrible” que Victoriano Huerta derrocó con violencia a Francisco I. Madero e iniciaba un gobierno dictatorial.

Convocados por la Casa del Obrero -que apenas tenía ocho meses de haberse constituido- acudieron a dichos actos trabajadores de varios gremios: meseros, sastres, canteros, textiles, tranviarios, electricistas y otros. “Primera celebración en México del Día del Trabajo. Jornada Mundial por las ocho horas”, decía la invitación que circuló entre las organizaciones de resistencia y sociedades mutualistas, según recuerda Jacinto Huitrón en su obra testimonial orígenes e historia del movimiento obrero, insustituible fuente primaria de este acontecimiento. En su historia, La Casa del Obrero Mundial. Anarcosindicalismo y revolución en México, cuenta Ana Rivera Carbó que la agrupación convocante, formada como centro de educación racionalista en septiembre de 1912, se transformó a raíz de esta celebración del primero de mayo: agregó a su denominación inicial el término Mundial y devino en organización sindical, coordinadora de huelgas y difusora de propaganda anarquista, desde entonces llamada Casa del Obrero Mundial (COM).

En rigor, aquella era la primera manifestación masiva del Día del Trabajo, pero no la primera vez de tal celebración en México, pues un año antes todavía bajo el legítimo gobierno de Madero, el Partido Socialista Obrero (de efímera existencia), lo había conmemorado con un mitin en salón cerrado el 1º de mayo de 1912, eso registran Gastón García Cantú y otros pioneros de la investigación histórica sobre socialismo y movimiento obrero en nuestro país.

Aquella manifestación proletaria de 1913 iniciaba una tradición histórica en México que venía de lejos. El “Día Internacional del Trabajo” había surgido como acuerdo del Congreso Obrero realizado en Paris 1889, que constituyó la Segunda Internacional y a partir de 1890 conmemoró el sacrificio de los “Mártires de Chicago”. Desde entonces, la lucha por la jornada de ocho horas y por los derechos laborales en general, resaltaba esa fecha celebrada mundialmente. El “Primero de Mayo” mostraba la fuerza de los trabajadores, era una huelga general, la acción directa, el poder obrero. Todo eso significaba la convocatoria de la COM en 1913, que alentó la fundación de nuevos sindicatos y grupos de resistencia unidos a la organización libertaria. A la par se habían realizado manifestaciones el mismo día en Monterrey y Mérida.

Animada por sus logros, la COM convocó a otro mitin para el 25 de mayo, pero ya no sería tolerado por el gobierno usurpador. Prohibido por Huerta, el evento obrero de cualquier forma se realizó, convirtiéndose en manifestación de repudio a la dictadura que pronto desató la represión, encarcelando a dirigentes y expulsando a varios extranjeros, entre ellos, Eloy Armenta, José Colado y el poeta peruano José Santos Chocano.

El “Primero de Mayo” fue un día de lucha social en México desde aquel tiempo y hasta los años cuarenta, cuando empezó el “charrismo sindical”, se agudizó el control corporativo de masas, la desnaturalización de los sindicatos y centrales obreras y fue perdiendo sentido la celebración oficial del “Día del Trabajo”. Ahora, después de la pandemia y en el nuevo contexto político de la llamada “cuarta transformación”, tal vez pueda renacer aquella histórica tradición del movimiento obrero, en el marco de una verdadera democracia sindical.