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Columnas: Polvo del Camino

“No despierten al México bronco”

/ 11 de mayo, 2020 / Max Ávila

El mexica es un pueblo fuerte. Lo sabemos, al margen de que AMLO lo recuerde con frecuencia en sus “mañaneras”.

Ha resistido las más severas tragedias, a través de las cuales la naturaleza lo puso a prueba. Y resultó airoso.

Del mismo modo, su dignidad ha triunfado sobre la mezquindad criminal de invasores, vende-patrias, dictadores y formas de gobierno que pretendieron mantenerlo explotado y víctima de saqueo.

Nada es para siempre.

Bajo esta premisa, cuando llegó la hora de sacudirse el yugo, lo hizo ejerciendo su derecho a la justicia, con todas sus consecuencias.

”No despierten al México bronco”, solía decir Jesús Reyes Heroles, cuando señalaba errores de los ex presidentes, que podrían conducir a la insurgencia con fatales resultados para el sistema.

Algunas veces hicieron caso al político veracruzano, otras no tanto. Ahora entendemos que la falta de sensibilidad fue una de las razones que hundieron al neoliberalismo. Desde luego que la voracidad y la rapacidad institucionalizada por el PRI y el PAN, rebasaron la imaginación de cualquier afiebrada mente.

La ambición perdió a los neo porfiristas y está en turno la justicia popular.

El enojo social alcanzó su clímax en el 2018, entonces hubo la decisión de cambiar el rumbo de la república en forma democrática, sin violencia, es decir, sin los ríos de sangre que corrieron, por ejemplo, en la Alhóndiga de Granaditas, cuando los independentistas comandados por Hidalgo, pasaron a cuchillo a quienes por 300 años los habían pisoteado y humillado.

Y que los conservadores, agradezcan que ahora el cambio es de modo pacífico.

De otra manera los patíbulos no serían suficientes para ajusticiar a todos aquellos que aprovecharon 36 años de poder, influencias e impunidad, para enriquecerse a costa de la pobreza indignante de las mayorías.

Los corruptos lo pueden platicar, incluso festejar que muchos o casi todos, aún conservan bienes y libertad, aunque seguramente llegará el momento en que la sociedad ofendida demande lo contrario.

Y no tardará mucho, si consideramos la insistencia de los ataques provocadores contra el proyecto de gobierno que mantiene como objetivo la justicia social.

En este sentido, ya vemos que no es simple oratoria, sino la decisión de concretar un sueño que se alarga por 500 años.

Es decir, desde la invasión y masacre realizada por los gachupines, a partir de la toma de Tenochtitlan el 13 de agosto de 1521.

Ojo, que todo tiene un límite que los reaccionarios no ven, obnubilados por sus ansias vengadoras.

Son provocadores, fanáticos de la violencia, contaminados del alma por naturaleza y siempre dispuestos a traicionar al país.

Nada es para siempre, insisto.

Por ello no extrañarían nuevas versiones de ejercicio democrático, mediante las que se castigue a los inmorales de ahora, no frente a un pelotón de fusilamiento, pero si con la aplicación de penas equivalentes a la ofensa cometida contra la sociedad.

En el combate a la corrupción todavía hay mucho por hacer.
Ni modo de ignorar que son muchos los ex funcionarios o empresarios involucrados, que buscan por todos los medios salvar “su honorabilidad”, manchada por la sospecha.

Pero bueno, eso queda a juicio del supremo gobierno. Digo, si es que en este aspecto no desea que los reclamos populares se conviertan en exigencia violenta…”no despierten al México bronco”, que lo escuchen aquellos que todavía creen en “la inocencia” de Salinas de Gortari, Felipe Calderón o Enrique Peña Nieto.

“¡Vamos por ellos!”, es el imperativo que nació como rumor, hasta convertirse en demanda prioritaria de la guerra contra la corrupción y la impunidad.

Si nadie debe estar por encima de la ley, ¿qué esperan para actuar en consecuencia?.

Entendamos que los neoliberales son la parte más sofisticada de la delincuencia de cuello blanco. Y son quienes condujeron al desastre nacional.

¿Acaso no hay pruebas?, ¿acaso existen dudas?. Que el supremo gobierno hable ahora o calle para siempre.

Hay que insistir porque el asunto no es menor. Se trata de la dignidad republicana, pero además de la obligación oficial para aplicar la justicia sin privilegios.

Por lo tanto, los corruptos no deben andar sueltos, siguen siendo un peligro para el país.

El columnista comprende que AMLO, como opositor que lo fue desde el 88, aguanta todo. Su experiencia está marcada por represiones, persecuciones, amenazas, etc, “está curtido” en la lucha social.

Sus adversarios no escatimaron (ni escatimarán), recursos para destruirlo. Ya vemos que difícilmente lo lograrán, pero en tal afán siguen activos.

En este aspecto, el presidente ha sido demasiado tolerante, lo cual de ninguna manera significa debilidad, como algunos suponen, sino acatamiento franciscano de la ley.

AMLO no quiere que lo confundan con los presidentes del neoliberalismo y deja que la justicia respete por sobre todo, los derechos constitucionales, aunque en ocasiones exagere.

Pero bueno, así lo considera.

¿Quiere decir que los saqueadores de la nación han de estar tranquilos y seguir disfrutando de los dineros mal habidos?.

Esa es la cuestión.

RESISTENCIA Y MAS RESISTENCIA

El asunto es que los mexicas han dado pruebas de aguante y valor a través de la historia, incluidos los sacudimientos sociales a que obligaron las circunstancias.

Pestes hubo, incapaces de terminar con la raza.

En 1521, en plena batalla contra los invasores, los aztecas padecieron de la viruela traída por los gachupines, que trajeron también otras muchas enfermedades producto de su promiscuidad y suciedad genética.

No olvidéis que los iberios son resultado de cruzas que los hicieron vulnerables a toda clase de padecimientos, que luego remitieron a América.

Después, en el 1575 llegó “el vómito negro” que casi exterminó a los mexicas, pero éstos se repusieron con el mismo heroísmo con el que años atrás habían defendido a su patria.

Más tarde, en 1919-20, la tristemente célebre, “gripa española” que pegó por todos lados para ser finalmente derrotada en el gobierno de Carranza.

De manera que la resistencia es cualidad de los mexicas.

Por ello los estragos de la pandemia, son relativamente inferiores a los registrados en otros lugares.

Claro, los adversarios de la 4T quisieran que la república agonizara, aprovechando para atacar a AMLO.

Y sin embargo, México resiste, tanto que existe optimismo oficial para reiniciar actividades de manera paulatina a la brevedad…ojalá.

Hasta ahora no hay indicios de la mortandad anunciada por los conservadores, gracias a las medidas adoptadas por las autoridades, pero también al comportamiento responsable de las mayorías.

Aunque el personal médico ubicado en la trinchera, es el héroe indiscutible en el combate contra el Covid-19.

Es una lucha de todos, que nada tiene que ver con los intereses mezquinos de la derecha reaccionaria y anti nacional.

Y hasta la próxima.