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Columnas: La Talacha

El periodismo, más necesario que nunca

/ 26 de mayo, 2020 / Francisco Cuéllar Cardona

El domingo pasado, el New York Times, considerado por muchos como la catedral del periodismo en el mundo, publicó una portada inédita que sorprendió a todos. Sin imágenes y a seis columnas, publicó una parte de la lista de los casi 100 mil muertos (con nombres y apellidos) por Covid-19 en los Estados Unidos. «No eran solo nombres en una lista. Éramos nosotros», explicó el periódico, quien en su encabezado principal tituló, «Pérdida incalculable».

Esta portada del NYT, que hoy es motivo de explicaciones y comentarios en el mundo, tiene varios objetivos, sobre todo, demostrarle a los incrédulos, y a algunos gobiernos de varios países, entre ellos a Donald Trump, que sigue sin creer que el Coronavirus existe y que los medios de comunicación y los periodistas mienten y engrandecen una noticia falsa.

Hace unos días, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, descalificó la historia del NYT, cuando este, junto con otros medios internacionales de gran prestigio y credibilidad, cuestionaron los números del gobierno sobre los contagios y los muertos por el virus en México,

«El New Yok Times es un periódico famoso, pero con poca ética», dijo despectivamente el Presidente que desde que llegó al poder trae un pleito abierto con la prensa nacional y extranjera.

Pero al margen de las descalificaciones de estos y otros gobiernos hacia la prensa, existe también un sector del público lector cerrado a negar la existencia del virus, y exponen en redes sociales adjetivos simples y sin sustento de que la prensa es portavoz y cómplice de grupos y mafias políticas y económicas del mundo con intereses oscuros y mezquinos. Para la prensa, ese no es el tema; para los medios el asunto el virus, que existe y está matando y contagiando a miles.

Los debates ideológicos, y conspirativos entre las fuerzas del mal, son discusiones que a los medios, en esta pandemia, les tiene sin cuidado. El periodismo informa y cuenta historias a partir de hechos reales, transmiten noticias que no son agradables, que molestan e incomodan.

En estos tiempos de pandemia, la prensa ha estado en medio de la critica y no ha escapado a los juicios del lector que hoy más que nunca es más duro en sus cuestionamientos, pero siempre los medios han estado al filo de la navaja. Por eso ahora, dice el escritor Juan Villoro, el periodismo se ha vuelto más necesario que nunca, para mostrar y documentar los hechos que ocurren en nuestro entorno. Mientras haya más noticias documentadas, se acabaron las bavuconadas de Trump y de AMLO, y los juicios ligeros de lectores que opinan con el hígado.

Hace días, la organización Mexicanos Contra la Corrupción (MCC) y varios periodistas se dedicaron a investigar el número real de muertos por Covid-19 en la ciudad de Mexico, y lograron probar que el gobierno capitalino ocultaba las cifras. MCC y los periodistas documentaron que del 18 de marzo al 12 de mayo, había 4 mil 577 actas de defunción con el diagnóstico de Covid-19. La cifra superó tres veces más a las que el gobierno estaba reconociendo. Por supuesto que esta información no le agradó al gobierno y las descalificó.

Esa es la tarea la prensa y esa es una de las explicaciones de la sorpresiva portada del New York Times, cuando un sector incrédulo de lectores alentados por Trump, cuestionaron al diario, y este se dio a la tarea de rastrear caso por caso, buscó obituarios de aquellos que fallecieron. Los mil nombres que aparecen en la portada que representan el 1% de los 100 mil muertos, «esto nos llevó tomar la decisión de confeccionar una portada así» explican los autores del diseño y directivos del rotativo neoyorquino.

El trabajo de la prensa y los periodistas es hoy de los más delicados y riesgosos del mundo, y sobre todo en México en donde en los últimos 20 años han sido asesinados más de 150 comunicadores. Aunado a eso se han sumado el acoso diario los gobiernos, el crimen organizado y la misma sociedad que lincha y acusa sin sustento en trabajo de la prensa. No entienden que mientras más desclasifiquen el trabajo de la prensa, están atentando al derecho de ser informados. Pese a ellos, la prensa seguirá de pie.