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Columnas: Crónicas de la calle

Tu nombre en una barda

/ 26 de mayo, 2020 / Rigoberto Hernández Guevara

Como el viento que se filtra en la puerta llegas como una risa después de las flores, surgida de la quietud, como tus soles, como tus árboles.

Así eres ciudad como labios de bille pegados en tus mejillas, como estampilla, como una plana de palabras bien dichas. Quiero caminar contigo las enunciadas calles en tus lunares, reconocer tu linda cara y  saber qué hacer en la boca por si pasara un barco. Por si amanece.

Tú eres mi universo desde un principio. Sé de las ciudades cuando abro los ojos, de las calles que respiras y de los versos que dices. Conozco el agua lisa de tu pelo, en las cañadas hay agua inclusive. Sl se pensara en tu proyecto, al otro lado del río, haría cruzar la otra parte en una balsa nocturna.

Por el silencio de tu cuerpo se va ocultando el sol. La noche es un sendero bonito en el Océano Atlántico. Me gusta cuanto eres tarde y escuchas mi canción, el flujo, el amor, escucho y estoy afuera de todo esto y sigo escuchando.

Metido en el flujo cristalino, el libro es mucha gente en la aglomeración de ideas, como la broma son las calles, entras a la casa y mueves las cortinas como el aire. La noche cae, la luz se inmola en los rincones púrpura de tus esquina secas con las manos. Oscureces.

Comienzo a hacer yo la voz, la mezcla de la razón y el fondo bajo un puente mil veces perdonado. La noche se divide en montruos de sombras de no existencia. Los versos son como la risa que cruje delgada en la noche, se tocan las estrellas del fondo del mar. Y tan a menudo se aprende a vivir de esta manera.

En las orillas de la casa, en las arterias andarinas de la gran ciudad, me habla por ti la hoja que cubre mis ojos cuando duermo. El espíritu donde he puesto tu nombre abraza los metros lineales de mi cuerpo.

De súbito el resplandor de mi cuerpo y el asombro, la luz cercana que me cubre la tierra plana llana escriben tu nombre en una barda.

Abrázame descalza sin todo, con nada, para llenar el alma. Abrázame la constancia, el esfuerzo tenaz y poderoso de andar por la calle. Abrázame la calma, la figura, el tenaz cansancio. Abrázame los brazos, descansa y haz un par de manos que desaten mis cabellos.

Llévame en el viento de tu pelo, de esa manera mandas en mis metros cuadrados, en mis circunferencia, por mis lados de luces intermitentes, en mis armarios y en las construcciones andas en los puños de mis calles, en mis labios encendidos, en la oscuridad mandas, en mi ser y en mi círculos, en el frente de batalla, en mi cuerpo a cuerpo y mandas en el soldado y en las llamas y en la laguna en disfraces que están por todas partes.

En esta parte de mí lo eres todo a dónde voy, cruzas mi calle, vengo de ti y corro en tus pies. Me detengo a besarte despierto en un ave, sé andar sin sueños, en el olor del café acabo de verte, nosotros que nos juntamos las risas, las palabras, los años y los versos, los llenamos de amor, de sueños, nosotros no acostumbramos, queremos besarnos, hacernos el uno para el otro, los recursos de fe y de espíritu.

Tus labios son frescos y ciertos, están escritos. Toma mis ojos, bebe de ellos, no abras los ojos, como tus soles, como tus árboles. Como los árboles como estampillas, como una plana de palabras bien dicha.

Quiero caminar contigo las enunciados calles, besarte tus lunares, reconocer tu linda cara a kilómetros y reconocer saber qué hacer, besarte en la boca por si pasara un barco.

Tú eres mi universo desde un principio, la ciudad es cuando abro los ojos de las calles que respiras y de los versos que dices. Conozco el agua lisa de tu pelo, sé pensar en tu proyecto, en mi danza con la vida sé cruzar al otro lado del río y he dado al otro lado de lo que eres, esa otra parte.

Por el silencio de tu cuerpo sé cuándo llega la noche. Es un sendero bonito en el océano atlántico. Me gusta cuánto eres y escuchas mi canción, el flujo, el amor metido en el flujo, en el libro cristalino.

El libro es mucha gente en la liberación de ideas, amor como la broma son las calles, entras al acá, te mueve las cortinas como el aire, la noche cae en la luz.

Se inmola en lo rincones púrpura de tus labios cocidos. Comienza serio la delgada noche, se toca las estrellas con las manos que son brazaletes y calles del fondo del mar tan a menudo. Abrázame descalza, sin todo, con nada, para llenar el alma, abrázame con el sonido tímido de esta tarde, escribiendo tu nombre en una barda.

HASTA PRONTO.