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Columnas: La Talacha

LALO, EL PROTAGONISTA

/ 29 de junio, 2020 / FRANCISCO CUÉLLAR CARDONA

Fue en el verano del 2016, los priistas aun no digerían el dolor de perder la gubernatura de Tamaulipas a manos del PAN después de más de 80 años de estar en el poder.
Una llamada indiscreta por teléfono dijo: “Lalo Gattas se va del PRI”.
De inmediato marqué su número y contestó rápido.
-Que te vas?…que dejas el PRI?. Le solté a bocajarro.
La respuesta también fue inmediata.
-”Si. Sí me voy. Aquí ya no hay nada qué hacer. Todo está perdido aquí.
Ya tengo más de 40 años y estos que llegaron no se van a ir pronto: mínimo se van a echar 8 años; para entonces ya estaré viejo, y yo no voy a seguir esperando más. Fueron muchos años que le entregué al partido y nunca tuve la recompensa a pesar de que me la partí. Tú sabes cuánto”.
-¿Te vas a Morena?.
-”Sí. Me voy con Andrés Manuel. Me están invitando, hay espacios, oportunidades, y creo que este es el proyecto que le conviene a México; acá sí hay esperanza. ¿Cómo ves?, ¿Estoy haciendo lo correcto?. Yo creo que sí”, preguntó y él solo se contestó.
La voz de Lalo Gattas, se percibía relajada, aunque con un dejo de tristeza.
Sus más de 20 años de talacha priista apenas le habían alcanzado para ser regidor con Enrique Cárdenas del Avellano en el cabildo victorense, y algunos cargos de medio pelo en la dirigencia estatal, pues las primeras posiciones las apañaban los de siempre. Para Lalo, los cargos que tuvo eran los de la chinga y siempre con
los de a pie. Así se le pagó a muchos priístas que se tuvieron que ir, o que fueron coptados por el PAN, después.
-”Pues ahí te encargo. Gracias por todo, y nos encontraremos pronto. Un abrazote”. Se despidió.
Desde entonces, su activismo a favor de Morena y Andrés Manuel
en las colonias, entre su gente y sus cuates se volvió intenso. Las veces que AMLO visitó Tamaulipas y la capital victorense, Lalo siempre estuvo a su lado, nunca se le despegó. El entonces candidato presidencial le tenía afecto y mucha deferencia, tanta, que le valió ser candidato a la alcaldía por Morena, donde no ganó, pero sí influyó para que perdiera Oscar Almaraz y el PRI, a quien le quitó casi 30 mil votos.
Después del tsunami morenista en el país y en Tamaulipas, el nombre y la figura de Lalo creció. Y aunque las tribus morenistas lo veían, y lo ven aun con recelo, este no perdió el ánimo. En los eventos de Morena le tupieron y lo sabotearon; no le perdonaban su pasado priísta como a otros priístas que habían tomado ese camino.
Una nueva llamada por teléfono, después de una escaramuza con morenistas, sirvió para que me reclamara.
-¡Ya ni chingas compadre!, ¿por qué no me advertiste que los izquierdistas eran así?: peleoneros y conflictivos. ¡Estos sí tiran a matar!, dijo soltando una carcajada.
Ahora Lalo está otra vez en boca de todos. Por el lado de Morena, las encuestas lo colocan ahora sí como puntero. ¿Llegará?, no se sabe. Falta un año para la elección y pueden ocurrir muchas cosas.
Una tercera llamada, hace unos días, un Lalo Gattás más maduro, y aunque motivado por lo que dicen las encuestas, dice:
-”¡Ahí vamos y estamos muy bien!”, dice y agrega:
-”Esta vez, si nos toca, no cometeremos los errores del pasado”.
En cuatro años, Lalo Gattás, ha hecho lo que nunca logró en el PRI: Ser protagonista.
Victoria, necesita mucho un buen presidente, y Lalo, puede ser una buena opción. Habrá qué ver como pinta el doctor Felipe Garza Narváez, otro que se fue y que su sueño ha sido siempre ser alcalde, y que las encuestas lo colocan bien. Enrique Yañez, un morenista contestatario que nunca se ha callado nada y que también está levantando la mano para ser candidato.
Morena tiene esta vez oportunidad, pero tendrá que vencer al PAN. El PRI la tiene muy cuesta arriba, salvo que Oscar Almaraz se animara de nuevo para que Victoria, vuelva a la vida política.