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Palabras para llevar al tianguis

/ 12 de julio, 2020 / Por Rigoberto Hernández Guevara

Tengo palabras de todos colores, si no, se las consigo. Aquí en este puesto instalado en la esquina del tianguis, donde todos escuchan, traje mis palabras.

Son todas las que tengo. Hay palabras para todos los quehaceres y para pasar el rato platicando. Sobre el guacal hay palabras rojas y amarillas las estoicas que aguantan todo. Encima hay unas flores para distinguir el día de la noche. Le doy una palabra de esas a cambio de otra.

Acérquese a este puesto con toda confianza, le vengo a ofrecer palabras de todas. Escoja una y observe la magia. Cómo con una palabra se mueven las cosas y las personas. Cómo es que una palabra hace enmudecer a la audiencia.
Puede tocarla ahora que hace ruido, es como un caracol en el oído.

Aquí puede preguntar por la palabra que no recuerde o la que anduvo buscando y no encuentra a la mera hora. Anótela con lápiz. Llévese este collar de perlas, una frase corta, un aforismo anacrónico pero cierto.

Sobre el mantel hay naranjas de jugo y cañas de azúcar escritas. Dobladas, terciadas en la memoria. Sobre el domingo la voz ofrece las palabras que de van diciendo las personas en el centro en voz muy baja.

Tengo palabras tranquilas desde que llegan. Divanes de otras palabras, consuelos para las palabras que amanecen con lágrimas. Hay calma, viento anotado en cada hoja donde envuelvo regalos gratis.

Hice una escalera para alcanzar tonos altos de las melodías y pueda cantar con las estrellas. Si se hace acompañar le doy dos por una. Tengo palabras para bajar de la nube.

También hay herramientas entre corchetes, guiones sueltos, comas inobjetables, demasiadas palabras en una frase corta. Aproveche la oferta.

Hay palabras para quienes pasan indiferentes y me miran de reojo, escuchando atentamente. Hay personas escuchando en alguna parte. Por todas partes las palabras andan, invaden el pavimento, yo vendo palabras sueltas en una bolsas. Intercambio otras.

Tengo la palabra precisa para un crucigrama. Tengo la palabra para casa, para cada hora, para cada respuesta, para cada silencio abajo de la cama.

Hay palabras de fayuca, de exordios antiguos, catilinarias del imperio romano, pirámides, pies de palabras, raíces griegas, grietas de todo lo que pensamos. Vendo un solo pensamiento una sola idea concreta.

Traje un pequeño ropero de palabras para el invierno. Palabras para el fuego. En greña y de una por una. Es como usted quiera llevarla.

Tengo cerca del almuerzo palabras preparadas al fuego. No se pueden decir con hambre antes de las diez. No se sabe por qué.

La ventaja de este negocio es que si usted busca el norte, también hallará el sur en un domingo como este.

Traje palabras que se juntan unas con otras. Palabras amigas que siempre lo fueron y palabras que no pueden verde a la cara di se encuentran en la calle.

Traje palabras amables, seductoras, traje canciones señora, traje las palabras que empiezan y las que terminan. Las últimas palabras que me quedan las traje ahora. Escúchelas a dos por una. Venga o mande a alguien con una bolsa o una cubeta de plástico, antes de que se acaben. Estoy en la esquina, las palabras están saliendo de una por una.

HASTA PRONTO.