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La pandemia les arrebató su infancia

Muchos niños que no pudieron completar el ciclo escolar se vieron forzados a integrarse a alguna actividad para ganarse el pan de cada día.

/ 02 de agosto, 2020 / JORGE ZAMORA

CD. VICTORIA.- Edson y Jimmy son hermanos y los únicos varones en su extensa familia.

Jimmy fue muy honesto con sus papás: “yo no quiero entrar a la secundaria mejor me pongo a trabajar”.

Así fue como llegó a ser jornalero en el rancho de unos parientes. Hay dias en que se pregunta como pudo ser su vida en las aulas y rodeado de compañeros.

Para Edson las cosas fueron muy distintas: cuando se alegraba de haber llegado al sexto año y recreaba en su mente su ceremonia de graduación llegó el Covid-19 y todo se vino abajo. Al pertenecer a una familia numerosa y de escasos recursos, estudiar en linea le fue una tarea prácticamente imposible pues ni computadora, ni internet ni mucho menos la vigilancia necesaria de parte de sus padres para realizar sus trabajos de manera ordenada.

Al inicio de la cuarentena y con la suspensión del ciclo escolar, Edson se la vivía en un eterno ‘recreo’ con sus hermanas y primas que sí estudiaban la secundaria asi como los demás niños del vecindario.

Los primeros fines de semana las escandalosas pachangas de la ‘familia muégano’ a la que pertenece se podían escuchar hasta cientos de metros de distancia.

Música de reguetón y banda a todo lo que da y lamentablemente sin tomar en cuenta la ‘sana distancia’.

Los tios, tias, primos mayores de edad, abuelos y uno que otro colado engrosaban el bacanal sabatino… hasta que la cerveza empezó a escasear. Aún así las fiestas de la inmensa familia continuaban, aunque terminaban mas temprano.

Con el cierre de los negocios no esenciales, el papá de Edson, Jimmy y sus hermanas se quedó sin trabajo. Entonces la cosa se puso difícil.

Jimmy también fue desocupado del rancho donde trabajaba y a sus cortos 16 años y muy limitada experiencia le fue imposible conseguir otra chamba.

Las parrandas pararon y las discusiones familiares empezaron a surgir. A veces por cosas muy simples, y en otras ocasiones por broncas añejas que nunca se solucionaron.

Los niños de la familia preferían salir a la acera para no estar presentes.

Una posible solución a sus problemas económicos se abrió: consiguieron quien les vendiera pescados y mariscos a bajo precio para ofrecerlo entre los vecinos de la colonia. Los chamacos que en otra ocasiones se mostraban huraños y hasta de malos modos con los demas habitantes del sector, de pronto se volvieron amigables al ir casa por casa intentando vender mojarras y langostinos.

El negocio iba viento en popa hasta que una patrulla los interceptó y no solo les quitó la carga, sino que los extorsionó con todo el dinero que traían consigo.

Fue entonces que la situación se convirtió en crisis. Primero empeñaron algunos aparatos electrónicos e hicieron varias ventas de garage. Después vinieron ‘los tamales por encargo’ .

Edson y Jimmy pusieron su granito de arena: anduvieron casa por casa ofreciéndose para ‘chapolear’ podar árboles, pintar fachadas, bañar perros, lavar autos o cualquier otra labor que les pudiera redituar en algunas monedas.

Extenuantes jornadas de trabajo llevaron el par de adolescentes. En un buen día llegaron a lavar 5 carros y podaron un árbol cada uno.

“A veces nomas lavamos un carro entre los dos, pero también nos tocan vecinos que nos piden lavarles hasta dos camionetas… pero esas son mas cansadas” dice Edson.

No todos los vecinos que se solidarizaron con ellos, pero la mayoría en la colonia les dio algo de chamba.

Los recientes aguaceros provocados por el Huracán Hanna les imposibilitó trabajar. Hoy en día, estos dos menores de edad y muchos otros tendrán que responder a la vida como adultos, pues la necesidad se ha multiplicado y ante la ausencia de escuela, tienen que entrarle a quite para que sus hermanitas y demás familiares tengan algo en la mesas que comer el dia de hoy.

Así como el caso de Edson y Jimmy, la pandemia por Covid-19 no solo ha trastocado el mundo de los adultos. Cientos o miles de niños tuvieron que abandonar los libros y se esfuerzan día a día para obtener un par de monedas. Nada tendrían que estar haciendo estos niños lavando carros o limpiando maleza en algún terreno.

Esta es otra de las situaciones que la contingencia provocó: le arrebató a muchas almas lo mas preciado que pueden tener: su infancia.

Si usted esta en posibilidad de ayudar a quien se encuentra en una situación apremiante, no dude en hacerlo, ya sea con donativos, en especie, comida o por lo menos dándole chamba. Tal vez un dia quien precise de apoyo sea usted. Demasiada pata de perro por esta semana.



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