20 enero, 2026

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No nos callarán

EN BOCA DE TODOS / GUADALUPE ESCOBEDO CONDE

Sabemos bien que la protesta feminista no nació ayer, ni menos con este sexenio, y es innegable que la movilización de las colectivas está más viva que nunca; sin embargo, salta a la vista, aunque muchos no lo quieran ver, que, en esta última década se ha incrementado la movilización de mujeres, que unidas o solas, trabajan por una misma causa, los derechos humanos de todas.

Muchas jóvenes que han abrevado en la historia de las ancestras feministas están enarbolando sus propias banderas, y las decanas no bajan la guardia, unas están decididas a visibilizar todo tipo de violencias hacia las mujeres, otras a reclamar por espacios públicos y políticos, y todas juntas luchan por una vida libre y segura para todas.

Durante y después de la pandemia por covid 19, las redes digitales facilitaron la concentración de redes sororas y la divulgación del trabajo que todas hacen, en sus entornos locales, con repercusión nacional o hasta internacional, con amplia exposición mediática. Las Brujas del Mar, es una colectiva que apenas se armaba y en el confinamiento tuvo su máxima exposición, luego de su convocatoria del primer Día Nacional Sin Mujeres en marzo 2020; con el quédate en casa, ninguna se entumió, al contrario, creció la labor porque la emergencia sanitaria reclamaba más conciencia social para salvaguardar a las mujeres.

Todos los días, en alguna parte del país hay colectivas marchando, protestando, alzando la voz, participando y activas, buscando visibilizar todos nuestros problemas, para que sean reconocidos y a partir ahí solucionados.

Pero también vemos mujeres que, de manera individual, con arrojo y quizás motivadas por esta cuarta ola feminista, es que toman la decisión de manifestarse solas, sin temor a represalias o con miedo de ser reprimidas, pero de igual forma se avientan al ruedo por una y por todas. Así conocimos a la Reinota, una mujer que en el zócalo devolvió un explosivo a los gendarmes que custodiaban palacio nacional y de ahí se volvió activista y se unió al movimiento; también a Herlanlly, que hace el personaje de Tomás como protesta contra el machismo.

Y así, de forma intempestiva conocemos el reclamo público que una mujer oaxaqueña hace a su gobernador, en un festival internacional, frente a visitantes extranjeros y en el marco de una magna muestra de cultura mexicana. Evidenció el México feminicida.

Arriesgándose a la detención de los guaruras de guayabera blanca, “Paloma” nombrada así por otra activista oaxaqueña, se plantó al paso de la comitiva levantando un llamativo cartel con la leyenda: “Oaxaca lo tiene todo”, pero sorprendió a todos al momento que lo tira deliberadamente para luego levantar el cartel con la leyenda “666 feminicidios”. El acto quedo registrado para la posteridad y enseguida se volvió viral con el apoyo de las redes feministas.

La protesta feminista, a lo largo y ancho del país, sigue creciendo e incomodando, de eso se trata, de levantar la voz clara y fuerte, de no callar más, de romper protocolos y modales patriarcales que oprimen la razón y no dejan avanzar la igualdad. Frente al sistema opresor, nunca más la comodidad de nuestro silencio.

Por Guadalupe Escobedo Conde

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