TAMAULIPAS.- Más morbo que información surge en la docena de feminicidios diarios que ocurren en el país, todos los casos son dolorosos, no debieron suceder, todos debieran tener un seguimiento serio por la autoridad y ser tratados con pulcritud por los medios, pero no ocurre así, algunos casos son más llamativos que otros, los hacen más espectaculares con los reflectores encima, otros solo se suman a la estadística y no tienen seguimiento y nunca son resueltos. Como sea con cada hecho violento contra una mujer alguien sale ganando, no solo el agresor que puede campear impune, sino el medio, comunicador o influencer que toca el tema para capitalizarlo.
Sobre el mal tratamiento informativo que dan algunos personajes en redes sociales, es que se arma una petición en Change.org que lanzan colectivas feministas con el objetivo de visualizar que monetizar mensajes de violencia de género, generan morbo entre las audiencias, desinforman y no evidencian la verdadera y grave problemática que enfrentan las mujeres víctimas de alguna agresión. Lucrando con hechos de violencia, desaparición y asesinatos de mujeres, no ayuda al movimiento feminista, ni a generar sociedades mejor informadas.
Fue el padre de Debanhi que señaló directamente a Fabián Pasos, y encendió las alertas por estos actos que mal informan, re victimizan y convierten en espectáculo la emergencia nacional de los feminicidios. Además de que entorpecen la investigación legal, fomentan un debate público impreciso.
El youtuber que en tiempo real dio seguimiento a la averiguación de este feminicidio, lanzó más de 20 videos que le valieron dos millones de reproducciones, cada uno, y con esto recibió más suscriptores y más pago de las plataformas que utiliza para, según él, dar cobertura informativa. Pero sin la más mínima capacitación ni formación periodística con visión de género, cae en el amarillismo, en la apología al delito y en denigrar a la víctima, a su familia y al género.
Se pide parar el circo que se monta sobre los casos que más duelen, que se vuelven emblemáticos por el reclamo de justicia, que deben ser tratados con apego a la verdad y no echar más leña al fuego, convirtiendo la noticia en un acto de conversación pública banal.
Y no solo los comunicadores en redes sociales comenten el error de incentivar una opinión pública que afecta a las mujeres, o fomentar el juicio social con afectación a las víctimas, lo hacen también periodistas encumbrados en pantalla nacional, hombres y mujeres, que no se sensibilizan ante la emergencia, o peor aún, por los intereses económicos de las empresas que representan, hacen el periodismo amarillista a la vieja usanza.
“Basta de lucrar con la violencia feminicida” es la exigencia que ya firmé en Change.org plataforma que conmina a la movilización ciudadana para tomar decisiones y generar soluciones.




