19 enero, 2026

19 enero, 2026

Elección del SNTE, derroche y opacidad

CATALEJOS / MIGUEL DOMÍNGUEZ FLORES

Pocas instituciones hay tan alejadas de la transparencia como la Sección 30 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Por eso no sorprende que el proceso de renovación de su dirigencia -sin convocatoria ni reglas claras todavía- se esté desarrollando de esta manera: sin la menor claridad del origen de los recursos que están usando los aspirantes para promocionarse.
Casi sin excepción, un día sí y otro también, los que se venden como opositores al sistema pero también los que son vistos como sinónimo de continuidad, derrochan enormes cantidades de dinero para competir por el premio mayor, ni más ni menos que la Secretaría General de la Sección 30.
Como la mayoría de los susodichos tienen algún vínculo actual con el Sindicato, es inevitable sospechar que el gasto exorbitante que presumen sale del presupuesto oficial, es decir, del dinero que también pertenece a los más de 60 mil afiliados de Tamaulipas.
La versión más inocente indica que ellos mismos pagan de su bolsa el impresionante despliegue propagandístico para su causa; una posibilidad que solo se entendería de confirmarse primero, que su paso por la vida magisterial y sindical los ha vuelto millonarios, y/o que están dispuestos a invertir grandes cantidades de circulante porque saben lo que vale la dirigencia y lo que pudieran obtener de ella.
El control de la Sección 30 incluye entidades como el Sistema de Ahorro para el Retiro de los Trabajadores de la Educación de Tamaulipas, donde se resguarda un patrimonio millonario.
Al 31 de diciembre de 2021, según los registros públicos, este sistema de pensiones para las y los maestros contaba con un activo de 5 mil 631 millones 146 mil 578 pesos con 65 centavos.
El problema es que por todo el estado se reproducen las quejas de trabajadores de la educación, para los que recurrir a un préstamo sindical, resulta un calvario.
El SNTE administra además 14 bienes inmuebles en diferentes regiones de la entidad, y la dirigencia que está en juego incluye una larga lista de carteras del Comité Ejecutivo Seccional que tiene espacio hasta para 71 funcionarios sindicales.
Por eso, a nadie sorprende la intensidad con la que los suspirantes se disputan la preciada Secretaría General.

Nancy Ruiz: morenista-panista
La diputada altamirense Nancy Ruiz se sumó a su compañera Leticia Vargas como precursoras de una corriente política poco explorada en nuestro país. Ambas se definen a sí mismas como las primeras morenistas-panistas o panistas-morenistas según convenga.
Las dos renunciaron primero a la bancada de Morena en el Congreso de Tamaulipas -pero no al partido, insistieron- y un tiempo después se adhirieron al grupo parlamentario del PAN, pero otra vez, sin dejar de pertenecer al Movimiento de Regeneración Nacional.
Tan campantes, como si no estuvieran haciendo un ridículo monumental, ambas presumen su nueva y peculiar condición política.

Inicio sin sobresaltos
Quién sabe qué se haya dicho puertas adentro de la reunión que sostuvieron ayer Jesús Lavín Verástegui y Gerardo Peña, y qué ocurra dentro de los próximos treinta días, pero es una buena noticia que en su aparición conjunta a los medios de comunicación se haya dejado de lado la estridencia.

Por Miguel Domínguez Flores

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