Como quisiera dedicar este espacio a la banalidad social, a la chunga que acapara las redes sociales o nada más a temas de esparcimiento solaz por puritita diversión, pero no puedo, no hay tregua, el movimiento feminista va de esto, de hacer visible lo que nadie quiere o puede ver, la gravedad de la violencia que es inclemente contra las mujeres. Ya les contaba que esta semana el INEGI presento las cuentas de la encuesta más reciente sobre la Dinámica de la Relaciones en los Hogares y lo que cuentan las mujeres a los encuestadores es una tragedia nacional.
Después de la violencia psicológica, la violencia sexual es la que más sufren las mexicanas mayores de 15 años, según el reporte que, valida el aumento de este tipo de violencia, que del 2016 al 2021 pasó de una incidencia del 41.3 por ciento al 49.7 por ciento en la población femenina. Esto es que la mitad de las mujeres participantes de la encuesta revelan agresión sexual en su contra.
Otras violencias que registra la encuesta que también tuvieron subieron durante la pandemia son la física, la económica y la laboral. Cada una debe desglosarse en su contexto, pero en conjunto retratan la realidad machista que golpea a siete de cada 10 mujeres en el país. Este conteo refleja que una de cada dos mexicanas mayores de 15 años sufre o han sufrido un acto de violencia sexual.
La emergencia sanitaria no contuvo la ira de los agresores.
Esto ya se sabía, por eso la ONU llamaba a las naciones a preparar estrategias urgentes en defensa de las mujeres, pero las de México no funcionaron, al contrario, muchas de las agresiones reportadas en los dos últimos años ocurrieron en los entornos familiares o comunitarios, de nuevo con el agresor más cerca de lo que aparenta.
Pero, ¿para qué sirven estos datos estadísticos? Pues sirven para conocernos más como sociedad y además son básicos para la implementación de políticas públicas que resuelvan los problemas más graves que reporta una comunidad, y en nuestro país la violencia contra las mujeres es una emergencia nacional, lo gritan las feministas en las marchas, lo apuntan en las paredes de los monumentos, lo escribimos todos los días y lo confirman las estadísticas del INEGI.
Estas cifras deberían darnos vergüenza y ponernos en acción común a todos por igual; No estamos exagerando, no estamos locas, no estamos inventando, y no podemos seguir viviendo con miedo, la violencia hacia la mujer es insostenible, no podemos quedarnos de brazos cruzados, son cifras oficiales que además de estar en primera plana, deberían estar en boca de todos con propuestas efectivas para cambiar la realidad que nos abruma, que no nos deja un espacio libre de violencia.
Por Guadalupe Escobedo Conde




